Cada minuto se hace ínfimo, sentada en el borde de la nada, mirando el centro del vacío, esperando el retroceso del viento al polo en que se guardan las palabras que nunca se dijeron, esas que significan más que cualquier cosa que se pudiera pronunciar, esas que valen tanto como el sentir el palpitar de otro corazón.
Podría cerrar los ojos por un millón de años y despertar exactamente en el mismo lugar, sin comprender el frío que significa a mis pies el hacerlos caminar desnudos por el sendero de las instancias, y es que, por más que trate, no logro comprender como el cemento y la tierra se mantienen congelados en medio del desierto...
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domingo, 15 de julio de 2012
domingo, 8 de julio de 2012
Pequeña
Y es ahora cuando entiendo que todas las piedras que logré sacar del camino, hicieron crecer mi fuerza, mi carácter, mi sabiduría, pero ninguna ha podido hacer crecer por completo todavía a mi corazón.
jueves, 5 de julio de 2012
Cinco Sentidos
Entre la frontera de mi pecho y mi cintura el tiempo se ha detenido, se expulsado el latir de cinco tiempos, lo corazones de cada parte fundamental de mi; pensar, respirar, mover, sentir, latir.
Y entre las trincheras de los recuerdos se ha desatado una guerra entre la experiencia y la curiosidad, que se miran con recelo mientras el sueño los sienta en una sola mesa a discutir sobre lo bello del clima, el sol está fijo, las huellas en las paredes son grietas eternas, sin dudas, sin temores, aparecen bajo el reflejo de las nubes, mientras que la estatua de todos los buenos modales no puede pestañear, porque la adrenalina está cubriendo su boca, quiere darle un beso, pero el campo magnético entre ellas nunca permitirá que se acerquen, nunca podrá existir un roce en sus sentimientos.
Las palabras en el límite del trecho se convierten en tatuajes, están ahí, escritos con tinta de vida, esperando a ser exhibidos al mundo en el vaivén de las emociones, cuando el columpio aguante a dos personas, cuando el viento sea lo suficientemente fuerte para balancearlos hasta la luna, donde perderán la gravedad de sus miedos, y el medio será mucho más fructífero que las excusas.
Por hoy no queda más que rozar las marcas de los suspiros hasta caer dormida y entender que bajo ese hechizo el mundo parece girar un poco más rápido, y la hiedra despeja el camino a el cielo.
Y entre las trincheras de los recuerdos se ha desatado una guerra entre la experiencia y la curiosidad, que se miran con recelo mientras el sueño los sienta en una sola mesa a discutir sobre lo bello del clima, el sol está fijo, las huellas en las paredes son grietas eternas, sin dudas, sin temores, aparecen bajo el reflejo de las nubes, mientras que la estatua de todos los buenos modales no puede pestañear, porque la adrenalina está cubriendo su boca, quiere darle un beso, pero el campo magnético entre ellas nunca permitirá que se acerquen, nunca podrá existir un roce en sus sentimientos.
Las palabras en el límite del trecho se convierten en tatuajes, están ahí, escritos con tinta de vida, esperando a ser exhibidos al mundo en el vaivén de las emociones, cuando el columpio aguante a dos personas, cuando el viento sea lo suficientemente fuerte para balancearlos hasta la luna, donde perderán la gravedad de sus miedos, y el medio será mucho más fructífero que las excusas.
Por hoy no queda más que rozar las marcas de los suspiros hasta caer dormida y entender que bajo ese hechizo el mundo parece girar un poco más rápido, y la hiedra despeja el camino a el cielo.
Manual del colapso
Extrañamente me encuentro sobre el momento en el que te das cuenta de que el mundo no puedo deformarse por sí mismo, que eres tu quien debe aprender a moldearlo, a moldearte, luego vienen todos los pensamientos obvios y evidentes... Todo sería distinto si... Todo sería más fácil si...
Manual para el cambio de la concepción del mundo:
1.- Formatear por completo su cerebro.
2.- Misión imposible, aborte antes de generar el colapso.
Creo que lo único que puedo asegurar, es que, manteniendo todas las cosas como están, es seguir el camino de tierra, teniendo la carretera al lado, pero a este punto... ¿Importa realmente?
¿Es necesario pertenecer al medio?
Preferiré seguir siendo un pez de color nadando en océanos de agua fría.
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