Autora

Mi foto
Ovalle, IV Región, Chile

jueves, 20 de junio de 2013

Servicio de Infortunio

Cuarto rectangular, paredes blancas, un banquillo donde acomodarte, tu humanidad frente al espejo... la conversación más compleja, la mirada más profunda.
Los defectos ensucian las paredes, las virtudes la llenan de ampolletas.

"No eres tú, soy yo..." le dijo a su reflejo. La realidad explotó de certeza... ¿Qué se supone que debe significar ahora ese cliché?

No se puso maquillaje, de haberlo hecho se hubiese corrido, porque tiende a fragmentarse, con el tiempo aprendió a perder el miedo a ello, es más fácil, la incomodidad no se acumula en los cuartos vacíos del corazón.
Yo escondo mis versos en un saco de harina, y tu la lanzas por los aires jugando a que la nieve es un invento del tiempo, que puedes ser feliz sin nada más que tus pies danzantes, que no tienen ritmo al cual seguir.
Tu pegaste fotos en todos los muros, dibujando un camino de años, la línea más perfecta enclaustrada en un reloj, y yo decidí revolverlas, para que nuestros rostros cansados no sean tan constantes.

Yo perdí el ritmo, las manos me duelen, hay un sonido que dejó de retonar adentro, un nudo que se desató, pero desbordó la marea que contemplaba pacífica todas las esperanzas, esas también, las que juegan a subir a la cabeza. Hoy no hay reflejo, ¿no?

Los vestidos son holgados, los cabellos cortos, los ojos están dormidos, pero en su inconsciente desbordan de la flamante vida, el especular deseo... ese mismo, el que no supiste revivir cada vez que analizaste mis pupilas.

martes, 11 de junio de 2013

Analogía de errores, nota para no adorar a la piedra.

Condicional (porque no puedo asegurar la veracidad de los fragmentos, mas he de intentar recordar esto por el no resto de mi vida). Las historias de locura perduran, pero nunca comienzan tan distinto.

...

Él es el momento perfecto. Ella la droga cautiva.

...

Cada piedra con la que tropiezo la guardo en el bolsillo, mas el peso es ligero bajo el sentimiento. El sentimiento pesa como cada beso que quedó para nunca, porque nunca es el baúl de nuestros pecados.


lunes, 3 de junio de 2013

Apagón Cerebral

El hecho de verme, desde afuera, a mi misma, a constatado la simplicidades de las curvas vacías que sumergieron mi rostro. "No voy a luchar más", mientras la enervante esperanza retomó el tiempo, lo reconfiguró y estableció un lapso circular entre mi causalidad y mi consecuencia .

Quizás no soy lo suficientemente valiente para enfrentar los remotos rencores del viento, como me invitan a bailar, mientras yo recorro cada vértice de la tierra pateando piedras para construirme un hogar, uno cálido, uno honesto, uno mío.

Sé malabares con cuchillos y antorchas, pero me corto con papel y me quemo con el roce rápido te tu mano sobre mi rostro... las mejillas enfurecidas, los ojos humedecidos, decididos a apagar el incendio, mientras que las manos en mis rodillas no explican más que la fantasía que implica llorar en el borde de un risco cubierto por la gracia del cielo, en el centro de la tierra.

No quiero jugar con mis apuntes, no quiero que por nada del mundo toquen las hojas de mi cuaderno, mi mundo, mi persona, mi vómito emocional explosivo... No quiero que se ensucie de las ansias estrepitosas de un par de viajeros por enfrentar un oasis en el medio del paraíso, solo será un sorbo más de agua, y el corazón dará un latido menos de vida por la pérdida del milagro diario de respirar.

Y aunque en mi persona las palabras sean sagradas, nunca las aprendí a predicar, porque preferí conservar el secreto, el remedio que fueron, que son... 
No quiero que invadas mi inconsciente, pero ya lo hiciste... ¿Y qué he de hacer?
Quiero que veas todo el caleidoscopio de canciones que contengo, pero lo ignoraste... ¿Y qué he de hacer?

Los pies descalzos dejan de doler cuando se acostumbran al rasguño de las hojas, a lo húmeda de la vida acotada bajo la corteza, y mientras no encuentren suelo perfecto para mis raíces, seguiré mi viaje, el de manos vacías, el de sin equipaje.