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Ovalle, IV Región, Chile

sábado, 23 de abril de 2011

Galaxias de regalo.

¿Podría simplemente sacar la cáscara con los dedos?
Tomar del interior las semillas y con dedos de infante meterlas bajo la tierra esperando en los silencios de paciencia a que el brote sea dorado y no verde.
Encaramarse entre las líneas de una carta de amor, entre la cursiva con la que la escribieron, y las lágrimas que le brotaron, para hacerse una cama y dormir por una vez, por una vez en calma.

Un par de huellas dactilares ajenas, que rozaron el camino que delimitaban las venas de tu cuerpo. La confusión entre el escalofrío que causaba, el remordimiento de la explosión de los corazones, las memorias del viaje.

Cortarte los cables a tierra con un alicate, sentir la mente navegar a través de los espacios. Los rincones de las estrellas más brillantes, la luz de los sentimientos que cultiva la tierra y que alguien los conserva como un álbum fotográfico para mirar todas las noches. Las lágrimas que se vuelven estrellas fugaces para cumplir deseos a otras personas más o menos desdichadas.
Las noches de pasión deliberadas en una supernova, Impactante, pero hermoso.
Las angustias hechas agujeros negros, devorando todas las memorias para reconfortar el corazón.

¿Y si las solicitudes son demasiadas para responder?
Esperar para no perder el paso, pero ignorar el retraso que significa. Atentar con la mirada a un extranjero. Tirarse a la cama a mirar el techo, suspirar. Tirarse al césped a mirar las estrellas, suspirar. Sentir como en un instante un costado ya no es tan frío, y una sonrisa se asoma a construir la belleza del cielo.

viernes, 22 de abril de 2011

Castillo de Cartón

Hay una intersección en algún minuto, hasta un par de días lograste levantar defensas frente a mis castillos en caso de que alguien quisiera robárselos. Hoy los ayudas a derribar las puertas.
Procuré limpiar mis cabellos antes de que los jalarán, me delinee los ojos antes de ponerme a llorar.

No temo de que los zancos que les enaltecen de vez en cuando me golpeen en la cabeza, en algún momento la madera cruje, las termitas devoran y los dedos se astillan. La colchoneta no va a ser tan blanda, yo quizás sí. Sólo porque mis manos están sucias, lamento si al ayudarte a levantarte te ensucio, el pecado es mutuo.

"everything is not as it's sold"

Lo que cae como lluvia de la nube quema, y las cenizas son no más que un recordatorio de que la ola que pasó fue incapaz de no dejar rastro. La estructura no puede derrumbar los cimientos, no sigas intentando. Por más ornamento que le das, más grotesco se ve, y la conducción crea un monstruo que se viste de seda, pero se siente de plomo. Lo que toca envenena, pero lo que mira florece. La maldición más bonita y más triste.

Las tejedoras miran los hilares celestes, los cafés y los verdes. No comprenden la realidad que las asemeja.
Un niño salta con los pies encadenados, pero nunca cae. En el está la ciencia que los ancianos nunca pudieron descifrar en libros, en estudios, ni en millones de ramas.

Café con leche, el resto que los acusa de impuros. No entienden que el perfume es el mismo, y que la estreches de corazón causa más infartos que los excesos de azúcar.
Los brindis de una canción vieja se destiñen como el vino blanco, cada vez se vuelven más melancólicos para los sobrios y más reales para los ebrios.

La realidad que se configura con un beso, que cierra un pacto eterno que duró poco, pero que al fin y al cabo, terminará siendo eterno en una semilla.
Los únicos ojos negros del cielo a la tierra, que se hacen hormiga para hurgar entre los hombres los restos de los pasos que hubieron en la luna y en tu casa.

jueves, 21 de abril de 2011

Hoy, es tal vez el mañana.

Una de las grandes cosas que se soluciona con una pantalla de lágrimas, es entender y abrir la mente a que hay errores que caben en todas las clasificaciones, los propios, los ajenos, los combinados, los irrepetibles, los comunes, los inestables, los suicidas y los decadentes.
También la fragilidad del resto, el dominio del cuerpo sobre los rostros y las voluntades. ¿En que punto el consciente se adueñó de nuestra humanidad?
Los cerrojos de las puertas ya no son un secreto escondite para la mirada a la otra habitación, y los armarios han sido humillados a esconder a todos los que son juzgados como "fuera" para esta sociedad. ¿Norma?¿Regla? El absolutismo de las ideas del pasado que se disfrazan de polillas en el presente para abismar a aquellos que han dado la cara al cambio.

Callar. Mirar a las personas desde un punto fijo caminar, vivir y soñar, pero en un proceso mecánico que dice arriba, abajo, al frente, habla, calla, saluda, ignora. Ver los paseos de un par de zapatos que contienen un vació de responsabilidades y deberes. Nada de derechos.

La gente que se apaga las pupilas y las enciende sólo para ir a dormir. Las camisolas, las chaquetas y las blusas de momentos tiradas a la basura por dejar de marcar tendencia.
Millones de risas euforicas que se deben contener por no estar en el lugar indicado.

Y sí, la verdad es que el efecto domino a derribado a la mayoría de los peones, a los blancos, a los negros, a los brillantes, a los pequeños y a los no tanto. Porque uno empuja al otro, y por inercia o no, aunque no caigamos "literalmente" entramos en la dimensión de Hola, soy cuadrado. Adiós, soy rectángulo. Envolvemos en cinta aislante al corazón, y con el, a otro lo otro que mantiene el tiempo como sólo un señor viejo.

Puntos suspensivos. Querer gritar las cosas pero comertelas.

Ahora, algunos perdieron el ángulo. Es la oportunidad frente a nuestras narices para levantar la frente y dejar de mirar tanto el piso en busca de piedras con las que podriamos tropezar. ¡Qué importa caerse! si la victoria de levantarse es un consuelo impagable.
Es la oportunidad de dejar de ser la siguiente rama de un árbol. ¿Por qué no ser la raíz para uno nuevo? Uno con fruto un poco más dulces, flores de colores vivos.
Dejar de vivir en una idiota superficialidad del soy más, soy menos. Yo merezco, yo no. Tu puedes, tu NO. Permitirle a la sangre correr por las venas, como puede hacerlo.

Es hora de poder cerrar los ojos, y caminar sin pensar en una cuerda floja que te tire a lo aceptable o lo condenable. Es hora de dejar un poco volar el subconsciente, y tratar de interpretar todo lo que tiene para nosotros en la complejidad de sus verdades abstractas.
Hora de dejar de soñar sólo cuando no halla un sol para alumbrarlo. Hora de dejar escapar las palabras y los sentimientos, porque son los fundamentos de un cuerpo que no es sólo brazos y piernas, es mente y corazón.
Dejar de hablar sin saber, y saber sin hablar. Porque el daño deja la cicatriz, y la cicatriz queda para siempre.

lunes, 11 de abril de 2011

Seco. Seco

Volví a un estado sustancial. Los ríos fluyen caudalosos a un estaque, que por más que se trate, no deja salir nada.
Lamento que las infinitas combinaciones de letras llamadas palabras se me acorten a los dedos para no tener la suficiente agudeza de escribirlo. Pensar, soñar y sin poder transformarlo. Una sequía poco práctica en un mundo que succiona y succiona, liberando solamente al explotar.

No se acaba aquí. Lo más probable es que me falta un punto seguido entre verso y verso, que me da el paso a lo que ahora me esta faltando. TANTAS TANTAS cosas que necesitan salir del estanque, antes que la muralla se trise, y no halla más filtro que la contenga.