Páginas
Autora
lunes, 26 de diciembre de 2011
Cuenta una historia, nota a nota, que hacer supernovas con un lápiz no es imposible.
Piano... Violín... Flauta... Murmullo...
El agua del río cae bajo el encanto de un par de sauces que dejan sus hojas reposar a la rivera, mientras el viento toma sus huellas y las lleva hasta el cielo para presentarle a Dios los dilemas del hombre.
Las tiras cómicas van saltando de pupila en pupila, mientras millones de títeres tratan de representar la obra teatral más difícil... la quisieron llamar "cuentos de una vida", pero término siendo "choque de la realidad".
La princesa de todos los cuentos de hadas se peina en frente de un espejo. mientras no puede aguantarse las ganas de llorar. La gota que alcanzó a resbalar de su rostro hizo un diluvio, que eclipsó con el sol y formó un arco-iris de cielo a cielo.
Mientras tres pasos más hacia la deriva estoy con un cuaderno de apuntes tratando de intuir como puedo hacer una supernova con la punta de mi lápiz... Y si lo imposible se hace pensamiento, se navega en un torbellino que desemboca en el país de los "para siempre", donde están todas las promesas que nadie procuró cumplir.
Velas, luces por montones... Libros, estantes infinitos...
La biblioteca de todas las palabras que declaraban amor eterno a una mujer de la noche, la de aquellas que rompían el corazón de los amores imposible, la de muchas palabras que fueron travesía y terminaron en entierro.
"Autores varios"... La portada es clara, pero el índice es particular para cada uno y en un paseo de montaña rusa el deja vú nos recuerda todas las veces que dijimos declaraciones y terminamos tomando maletas para dejar todo atrás.
Piano... Violín... Flauta... Paraíso...
Una escalera al cielo para darle canción al alma... Una escalera al suelo para tener siempre un rumbo en que pueda encontrarme contigo. Escribir todas las promesas en un papel que guarde en el bolsillo, para nunca más dejarlas ir... porque, aunque tu perdiste la esperanza, yo tengo que cumplir aquello que tanto juré.
Entiendo que no hagas lo mismo que yo, el mundo a veces no es recíproco, sino, todo sería un contrato de compra - venta, yo quiero algo del corazón, aunque le valga sólo mis latidos.
Dibujaré una estrella con grafito cuando cumpla cada uno de mis juramentos en la lista que llevo... El tiempo los hará supernova, y flotarán a otra galaxia para volver mi mundo imposible en una realidad.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Un giro de palabras, para mi presente.
Este era el momento preciso, para dar el giro de la historia. Este era el momento preciso, para volver al principio, poniéndole un final.
Todas las veces me dijiste no puedo, y yo miré al espejo con quebranto. No corras, no huyas. ¿No has intentado saltar por el acantilado?
Mi sangre fluctúa entre las ramas de mi cuerpo, nunca se detiene, el corazón no lo permite. Aunque el circuito sea el mismo, la carrera siempre tiene distintos participantes, a excepción de tu y yo.
Y entonces es una ola de palabras y oraciones, cuya tormenta hizo en mi algo que decidimos llamar sentimientos, no arrasó con todo, pero fue lo suficiente para llevarme un rato de un lado al otro, adormeciendo, queriendo despertarme, queriéndome llevar a límites nunca expuestos, nombrando a los misterios de nuestros mundos.
Anote en millones de papeles todas las historias que quiero vivir, pero aún no puedo encontrar la que ahora estoy viviendo. Es como una ironía que me dice que los cuentos de hadas van a seguir siéndolo siempre, mientras no aprenda como atar mis zapatos.
Y aquí vamos otra vez, cuando prometí decirte las cosas a la cara y terminé entregándolas en un papel por debajo de la mesa, como si fuera el pecado más grande del mundo, como si debiera sentirme avergonzada por ello. Comprar caricias y terminar confesando desamores, una tragicomedia que no es tan difícil de entender.
No sé si alguna vez protestamos por ello, pero me auto convencí de que habíamos hecho las paces, y tú aún sigues aquí, apareciendo entre comas,.
Asumir, crecer, madurar, entender que las cosas siempre estarán por algo, pero siempre se irán, aprovecharlas o no, es cuestión de nosotros mismos, hubo millones de opciones, pero yo quería una, tú la contraria. Estamos nadando en una sopa de letras, buscando, tratanto de armar una palabra que diga lo que nace desde el alma y sale por los poros. Me falta una letra, ¿A ti? También. Es exactamente la misma, y queda una, pero no queremos compartirla.
Aún estarás mirando de lejos, igual que yo, aún tendré recuerdos, también tú. Y pretenderé que cada vez que aparezcas, es sólo para asegurarte que estoy dando pasos firmes, y luego de ello volverás a desaparecer, no hay ilusiones, hay buenos recuerdos y la seguridad de que es el momento preciso para dar el giro a la historia, para contarle al resto que este es mi presente, sin saber algo del tuyo.
Todas las veces me dijiste no puedo, y yo miré al espejo con quebranto. No corras, no huyas. ¿No has intentado saltar por el acantilado?
Mi sangre fluctúa entre las ramas de mi cuerpo, nunca se detiene, el corazón no lo permite. Aunque el circuito sea el mismo, la carrera siempre tiene distintos participantes, a excepción de tu y yo.
Y entonces es una ola de palabras y oraciones, cuya tormenta hizo en mi algo que decidimos llamar sentimientos, no arrasó con todo, pero fue lo suficiente para llevarme un rato de un lado al otro, adormeciendo, queriendo despertarme, queriéndome llevar a límites nunca expuestos, nombrando a los misterios de nuestros mundos.
Anote en millones de papeles todas las historias que quiero vivir, pero aún no puedo encontrar la que ahora estoy viviendo. Es como una ironía que me dice que los cuentos de hadas van a seguir siéndolo siempre, mientras no aprenda como atar mis zapatos.
Y aquí vamos otra vez, cuando prometí decirte las cosas a la cara y terminé entregándolas en un papel por debajo de la mesa, como si fuera el pecado más grande del mundo, como si debiera sentirme avergonzada por ello. Comprar caricias y terminar confesando desamores, una tragicomedia que no es tan difícil de entender.
No sé si alguna vez protestamos por ello, pero me auto convencí de que habíamos hecho las paces, y tú aún sigues aquí, apareciendo entre comas,.
Asumir, crecer, madurar, entender que las cosas siempre estarán por algo, pero siempre se irán, aprovecharlas o no, es cuestión de nosotros mismos, hubo millones de opciones, pero yo quería una, tú la contraria. Estamos nadando en una sopa de letras, buscando, tratanto de armar una palabra que diga lo que nace desde el alma y sale por los poros. Me falta una letra, ¿A ti? También. Es exactamente la misma, y queda una, pero no queremos compartirla.
Aún estarás mirando de lejos, igual que yo, aún tendré recuerdos, también tú. Y pretenderé que cada vez que aparezcas, es sólo para asegurarte que estoy dando pasos firmes, y luego de ello volverás a desaparecer, no hay ilusiones, hay buenos recuerdos y la seguridad de que es el momento preciso para dar el giro a la historia, para contarle al resto que este es mi presente, sin saber algo del tuyo.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Sinceramente, con la pupila entre los versos.
¿Cómo demostrar que soy sincera? ¿Cómo hacer un vidrio de mi, para que veas que mi sangre no esta teñida?
He tratado de mirar a los ojos y construir un puente, pero a mitad de camino lo arrasó el viento... ¿Es acaso que no soy lo suficientemente fuerte?
Y entonces, el viento también es tormenta, revoluciona los sentidos y me carcome el tratar de entrar en tu mente para ser testigo de que mariposas vuelan cuando yo creo, para mi, algunas de muchos colores... ¿Sientes igual? ¿Ves polillas?
Estas a unas migas de distancia, pero ni las hormigas se acercan a recogerlas, no son dulces, son eternas, y por más que yo las recoja, con cada punto final de tus sonrisas se van acumulando, con cada lágrima que se me escapa se edifican y comienzan a construir un muro... estas a unas migas de distancia, pero estamos a millas de poder alguna vez ser uno.
¿Cómo empiezo? ¿Cómo obtengo pistas? ¿Cómo puedo caminar?
Tu me miras con cara de exageración, mientras yo trato de dibujarte lo que quiero decir, sin poder hablar, porque cuando las cuerdas vibran, desafinan, y la melodía no es lo que tu y yo esperábamos, el momento no es lo que yo tanto me esmeré en reunir.
Después miras, y yo leo tantas cosas, no sé si mal, no sé si bien, pero leo. Y entre versos hay marcas, vivencias, sueños, anhelos, caricias, cosas en las que me podría hundir. Tratar de llamar un salvavidas es imposible, hasta el más loco suicida no nadaría en esas aguas. Luego pestañeas, arrebatas todo lo que rebelabas... ¿Es igual para mi?
Imagino un mundo de pilares sólidos, siento los pasos, se transforman en arena, y me mantengo en la ironía loca de saber que en algún mapa estará la respuesta, que el tesoro es alcanzable, que tú fuiste hecho para mi. No tengo miedo de seguir batallando, necesito saber que significas, que traes entre manos, que sufres por las noches. Luz de esperanza, faros hacía la costa en un agujero negro, viaje sin retorno, cartas que nunca se entregan, palabras que se pierden en busca de su destinatario.
Algún día te diré frente a esas olas, lo que escribí entre versos. Sinceramente, nunca se acabará el tiempo.
He tratado de mirar a los ojos y construir un puente, pero a mitad de camino lo arrasó el viento... ¿Es acaso que no soy lo suficientemente fuerte?
Y entonces, el viento también es tormenta, revoluciona los sentidos y me carcome el tratar de entrar en tu mente para ser testigo de que mariposas vuelan cuando yo creo, para mi, algunas de muchos colores... ¿Sientes igual? ¿Ves polillas?
Estas a unas migas de distancia, pero ni las hormigas se acercan a recogerlas, no son dulces, son eternas, y por más que yo las recoja, con cada punto final de tus sonrisas se van acumulando, con cada lágrima que se me escapa se edifican y comienzan a construir un muro... estas a unas migas de distancia, pero estamos a millas de poder alguna vez ser uno.
¿Cómo empiezo? ¿Cómo obtengo pistas? ¿Cómo puedo caminar?
Tu me miras con cara de exageración, mientras yo trato de dibujarte lo que quiero decir, sin poder hablar, porque cuando las cuerdas vibran, desafinan, y la melodía no es lo que tu y yo esperábamos, el momento no es lo que yo tanto me esmeré en reunir.
Después miras, y yo leo tantas cosas, no sé si mal, no sé si bien, pero leo. Y entre versos hay marcas, vivencias, sueños, anhelos, caricias, cosas en las que me podría hundir. Tratar de llamar un salvavidas es imposible, hasta el más loco suicida no nadaría en esas aguas. Luego pestañeas, arrebatas todo lo que rebelabas... ¿Es igual para mi?
Imagino un mundo de pilares sólidos, siento los pasos, se transforman en arena, y me mantengo en la ironía loca de saber que en algún mapa estará la respuesta, que el tesoro es alcanzable, que tú fuiste hecho para mi. No tengo miedo de seguir batallando, necesito saber que significas, que traes entre manos, que sufres por las noches. Luz de esperanza, faros hacía la costa en un agujero negro, viaje sin retorno, cartas que nunca se entregan, palabras que se pierden en busca de su destinatario.
Algún día te diré frente a esas olas, lo que escribí entre versos. Sinceramente, nunca se acabará el tiempo.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Crecer.
Muchas veces me han preguntado que quiero con mi vida, y no sé si aún sé la respuesta, pero siento que no basta con algo que me de "título", no quiero ser tan básica como eso...
Quiero crecer, poder armar el mundo con mis manos, y no cansarme nunca de intentarlo.
Quiero ser lo suficientemente fuerte para no derrumbarme, pero quiero también tener corazón para poder llorar cuando una pena me esté ahogando.
Quiero alzar los brazos y gritar puedo... ¡PUEDO!. No importa cuantos puedan escucharlo, no importa a cuantos pueda distraer.
Quiero correr por la vida creyendo que el tiempo no acabará nunca, no tener una lista de oportunidades, sino oportunidades espontaneas, listas para ser tomadas.
Quiero pensar que lo más pequeño es más hermoso, que lo natural le gana a lo refinado.
Quiero vivir sabiendo que el dinero puede ayudar, pero nunca va a sanar a nadie.
Quiero sonreír sin razón alguna, que el caminar hacia el trabajo no sea una rutina, sino un paseo, saber que cada día habrá algo diferente de que encantarse.
Quiero ir contra el mundo cada vez que no me deje abrir bien los ojos o escuchar el sonido de los pájaros.
Quiero estar en cada momento importante en que alguien me necesite, ser constante, nunca olvidar a un amigo, siempre luchar por ellos.
Quiero aprender a ser tolerante, a mirar al otro y poder saber que es igual a mi, sin saber de donde viene.
Quiero disfrutar de todas aquellas cosas que va dando paso la vida, los errores, los triundos, la desgracia y la pena. Aprender de ellas, vivir, aprender, madurar, crecer.
Quiero aprender a dejar fluir todo lo que venga.
Quiera hacer las paces y asumir mi pasado, dejar de preocuparme del futuro y agradecer en cada momento por el presente.
Quiero crecer, poder armar el mundo con mis manos, y no cansarme nunca de intentarlo.
Quiero ser lo suficientemente fuerte para no derrumbarme, pero quiero también tener corazón para poder llorar cuando una pena me esté ahogando.
Quiero alzar los brazos y gritar puedo... ¡PUEDO!. No importa cuantos puedan escucharlo, no importa a cuantos pueda distraer.
Quiero correr por la vida creyendo que el tiempo no acabará nunca, no tener una lista de oportunidades, sino oportunidades espontaneas, listas para ser tomadas.
Quiero pensar que lo más pequeño es más hermoso, que lo natural le gana a lo refinado.
Quiero vivir sabiendo que el dinero puede ayudar, pero nunca va a sanar a nadie.
Quiero sonreír sin razón alguna, que el caminar hacia el trabajo no sea una rutina, sino un paseo, saber que cada día habrá algo diferente de que encantarse.
Quiero ir contra el mundo cada vez que no me deje abrir bien los ojos o escuchar el sonido de los pájaros.
Quiero estar en cada momento importante en que alguien me necesite, ser constante, nunca olvidar a un amigo, siempre luchar por ellos.
Quiero aprender a ser tolerante, a mirar al otro y poder saber que es igual a mi, sin saber de donde viene.
Quiero disfrutar de todas aquellas cosas que va dando paso la vida, los errores, los triundos, la desgracia y la pena. Aprender de ellas, vivir, aprender, madurar, crecer.
Quiero aprender a dejar fluir todo lo que venga.
Quiera hacer las paces y asumir mi pasado, dejar de preocuparme del futuro y agradecer en cada momento por el presente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)