Logró tejer un chaleco pero le faltaron los botones, fue como correr kilometros a la meta y tropezar a pasos de ella; el sonido de la ambulancia es espeluznante, y atados volvemos a un pasado del que ya habiamos escapado.
Fuiste capaz de montar bloque por bloque hasta crearte un mundo, una jugada gruesa del destino hizo que un loco en camioneta lo estrellará.
Y... ¿Por qué a mi? La pregunta más estúpida de nuestra existencia... Una descarada hipocresía, como si nunca hubiesemos hecho un mal al mundo; el problema, es que no aceptamos jarabe de nuestra propia medicina. Son mejores las tabletas, se tragan rápido y no dejan mal sabor. La vida no está configurada de esa forma.
Quizás el karma no es tan tonto después de todo...
La verdad, levantaste tu torre y con el indice la derribaron como domino. TU, TU, TU, el mayor pecado para el resto, pero cuando el TU se refleja en el espejo no queda nada más que cerrar los ojos, fingir que nada esta sucediendo y jugar a soñar que el caramelo inundo todo para hacerlo dulce.
Estas en los ojales de las puertas, ahora vez llorar a quien te apuntó y te abrió los ojos para insinuar que eras un estorbo. Lo viste, la viste llorar, el corazón se te apretó un poco más de lo necesario, duele, y as manos tiemblan ante la contradicción, ayudo, me voy, me quedo, corro, suspiro, o sólo acudo a la indiferencia. La vida te cede la oportunidad de torcerle el brazo. El cielo se ilumina, el tiempo nieva de dulce.