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Ovalle, IV Región, Chile

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Sinceramente, con la pupila entre los versos.

¿Cómo demostrar que soy sincera? ¿Cómo hacer un vidrio de mi, para que veas que mi sangre no esta teñida?

He tratado de mirar a los ojos y construir un puente, pero a mitad de camino lo arrasó el viento... ¿Es acaso que no soy lo suficientemente fuerte?
Y entonces, el viento también es tormenta, revoluciona los sentidos y me carcome el tratar de entrar en tu mente para ser testigo de que mariposas vuelan cuando yo creo, para mi, algunas de muchos colores... ¿Sientes igual? ¿Ves polillas?

Estas a unas migas de distancia, pero ni las hormigas se acercan a recogerlas, no son dulces, son eternas, y por más que yo las recoja, con cada punto final de tus sonrisas se van acumulando, con cada lágrima que se me escapa se edifican y comienzan a construir un muro... estas a unas migas de distancia, pero estamos a millas de poder alguna vez ser uno.
¿Cómo empiezo? ¿Cómo obtengo pistas? ¿Cómo puedo caminar?
Tu me miras con cara de exageración, mientras yo trato de dibujarte lo que quiero decir, sin poder hablar, porque cuando las cuerdas vibran, desafinan, y la melodía no es lo que tu y yo esperábamos, el momento no es lo que yo tanto me esmeré en reunir.
Después miras, y yo leo tantas cosas, no sé si mal, no sé si bien, pero leo. Y entre versos hay marcas, vivencias, sueños, anhelos, caricias, cosas en las que me podría hundir. Tratar de llamar un salvavidas es imposible, hasta el más loco suicida no nadaría en esas aguas. Luego pestañeas, arrebatas todo lo que rebelabas... ¿Es igual para mi?

Imagino un mundo de pilares sólidos, siento los pasos, se transforman en arena, y me mantengo en la ironía loca de saber que en algún mapa estará la respuesta, que el tesoro es alcanzable, que tú fuiste hecho para mi. No tengo miedo de seguir batallando, necesito saber que significas, que traes entre manos, que sufres por las noches. Luz de esperanza, faros hacía la costa en un agujero negro, viaje sin retorno, cartas que nunca se entregan, palabras que se pierden en busca de su destinatario.

Algún día te diré frente a esas olas, lo que escribí entre versos. Sinceramente, nunca se acabará el tiempo.

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