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Ovalle, IV Región, Chile

viernes, 27 de septiembre de 2013

Trazos de Borrador.

**Recopilación de frases y fragmentos de todos los borradores acumulados desde el 2010 a la fecha, cronológicamente en orden **

Y sentada en aquel rincón, lloré tanto, como si nunca lo hubiese hecho, estoy segura de aquello, mi mundo, mi burbuja, la reventaron... en un solo acto.

Y si solo cierro los ojos, y les doy la espalda... ¿Qué pensarían de mí?
Y si te pido que me acompañes a caminar un poco... ¿Qué pensarían de nosotros?
Necesito un poco más de mi misma, pero como recuperar si te lo has llevado en los bolsillos...
Te volviste horrorosamente adictivo, necesario. Te volviste dosis escrita...

¿En qué minuto fui capaz de ennegrecer con grafito las cosas? ¿En qué minuto me deje a mi misma para cuando tuviera un poco más de otro? ¿En qué minuto me protegí en el más de caído de los soldados?

He sido capaz de armar belleza de vida, pero nunca me la he quedado, quizás le he tenido mucho miedo a ser feliz, son las circunstancias que me ha llevado a parar la vida. ¿Cuántos tropezones se necesitan para aprender a mirar cuando caminas? ¿Te imaginas cuánto me cuesta confiar realmente en una persona?...  Yo creo que sí, ese sabor a estafa siempre en la boca hace desconfiar, es inestable, viene y va, como todo.

Podría ser un espiral que no cae, pero tampoco te levanta. Te mantiene en una horizontal que va hacia el centro, pero que en cualquier minuto explotaría hasta sus vértices de un universo tan ajeno como nuestro...
Tantos milímetros que nos forjaron una barrera entre lo justo y lo incorrecto. Pero, ¿Es lo justo siempre correcto?
Y que todo aquello que pasó contra la frontera se volvió más puro en la sangre que en el mismísimo pensamiento. Tierra, como en un parpadeo llevas a la noche más estrellada, al momento más preciado, a la canción que movió cada sentido del cuerpo. Todas las verdades que se nos inyectaron como penicilina.

Quizás caí en el error de pensar que estaba a una distancia eficiente del estereotipo, que todos estábamos. Que eramos nuestra propia firma. Pero me di cuenta de que en realidad, seguimos siendo los mismos adaptados, no, espera, yo no. Cada vez que prefirieron correr en vez de caminar yo espere un poco a que me jalaran, y lo hicieron, pero en una carrera de 100 metros yo llegue hasta los 20, y desde allí celebre una victoria que nunca fue mía, pero la tome así porque era empatica, confiaba, veía algo que era totalmente compartido. Tengo un revoltijo cerebral más complejo que cualquier indigestión. Vomito de ideas, vomito de sentimientos. Lamentemos que la bipolaridad sea la grandiosa gravedad emocional, pero hagamos como si fuera un juego. Sólo al minuto que tira hasta el fondo nos daríamos cuenta de su peligro. Sólo allí nos cuidaremos.

Hemos de esperar a que el manto no cubra todo. Siento los aullidos en este momento, de boca en boca, de soledad a soledad, naufragando en una avenida de la gran ciudad. El animal con el peor de los instintos es el ser humano, ya que deja que ellos estén en un caldo de cultivo para agregarle los sentimientos. Una gota del elixir es más que necesaria para demoler universos enteros, colisionar almas y fundirlas a fuego lento.



Me encuentro parada en estos momentos, frente a las cuatro paredes que se levantan... su atmósfera que se respira en suspiros... las palabras no están hechas para caer tan bajo, más bien, son un paracaídas...

¿Cuántos minutos han pasado desde la última vez que me miraste?
Es inimaginable, pero no importa, cada vez el reloj se hace más próximo a una próxima.

Creo conocer de memoria algo tan simple como las palmas de mis manos... pero a la luz del sol hay nuevas huellas que aparecen, que a veces se notan y otras no tanto. Acariciar, es una prueba, el resto es sólo el paso siguiente.

Las señoritas siempre aguardan en casa, siempre allí preparadas para esperar, ahogadas en paciencia, ella se peina el cabello frente al espejo, sentada sin mirar al frente... Dicen muchas veces que en esta vida no hay que esperar mucho de las personas... Las palabras más lindas del mundo no pueden ser una convención.... ¿O sí?

Somos un cielo que cae y rebota en el suelo, formando estelas de luz que se van destiñendo con el paso de los años... la atmósfera se hace pesada, el aire difícil de respirar. Las velas que iluminan este párrafo ya están empezando a consumirse. ¿Cómo el tiempo pudo quitarnos las frazadas de la cama en una noche de puro invierno?

Me he estado preguntando, que ta difícil puede ser seguir avanzando... he aprendido que por momentos no hay sonrisas para borrar llanto, pero no hay carcajada que deje de hacer el sol más brillante

Multifacetica. Una sonrisa de oreja a oreja, no siempre, pero como cualquiera.
Para cada vez que una sonrisa llegue sin permiso, los campos se harán más extensos, y sobre los pastizales las estrellas harán un poema, que sólo se podrá leer bajo el anhelo de paz. Es bastante difícil darse cuenta de como el tiempo ha dejado marcas, en nuestras manos, en nuestras caras, en las sonrisas y en las miradas...

Anoche soñé que estaba en el mismo lugar y tiempo, como si aún no lograra conciliar el sueño realmente... cómo si pudiera palpar la realidad, mientras sentía por algunos momentos que podía prever el futuro dentro de mi misma... toda sospecha de trazo se ha desvanecido con el tiempo, mas es imperioso que regresemos a la base del suceso.

Tambores, dejar que la acústica alimente la sala, dejar que retruene un poco de tiempo entre los ecos del tic-toc de mi reloj, que al parecer, a cada segundo tienen más que decir.










miércoles, 11 de septiembre de 2013

De tu semejanza a su tormento.

Amalgama de colores, es la droga que necesitas en este preciso momento, mas el miedo de caer te recae en el fondo de los estrechos latidos que aún intentas acallar desesperadamente. Como intentas explicar la degradación de una hoja que cayó en otoño y ahora no es más que un rastro disfrazado de cemento, aguardado entre las caricias de las experiencias, las notas musicales que hacen que tu piel se ponga de gallina.

Escuchaste a la luna disparar un rayo de luz en el medio de tus miedos, se condensaron bajo el eclipse de todas tus expectativas, era una tarde canela, una sonrisa distraída, las mismas preguntas de siempre...

Eras un barco que zarpó antes de tiempo, en un puerto perdido entre secretos y eufemismos, nunca supiste si volverías a tierra algún día, pero, extrañamente, es tu misma mirada convocatoria suficiente para revolver al planeta y establecer cimientos en lo más propio de la condición humana. Eras un pájaro que se robó la carta de amor de una prostituta, prescribiendo la historia de un destinatario que nunca supo que sucedió entre dos atardeceres. Eras noche, pero en lo lánguida de la ciudad que te contempla se apagaron las estrellas, y yo, desde mi propio lado del universo, sólo necesito de mi tiempo para poder contar cada una de ellas... nunca te diste cuenta, nunca, porque en mi rincón preferente del espacio he contemplado lo suficiente para escribir historias de la niña que te observa como si la vida no te fuese suficiente.

Eres brisa entrecortada, la que es fría pero acongoja los abrazos de un par de desdichados que necesitan compartir algo más que su calor. Eres río tormentoso, pero nunca vas a dejar hundir las cenizas de todos los cuentos que algún día voy a terminar de fragmentar entre tu silueta.

martes, 10 de septiembre de 2013

Diluvio de condiciones entre ayer, hoy y mañana

¿Cuántas veces has iniciado desde un plano ajeno a tu punto de vista? ¿Cuántas veces buscaste respuestas en la interrogante de un extraño que parecía conocido? ¿Cuántas palabras puedes pronunciar en medio minuto? ¿Cuántos pensamientos te corroen en diez segundos?

Y tal osadía se volvió el conformismo de las insinuaciones que sufrimos del tiempo, he de caer bajo el análisis, he de convencerme que me volví de mis críticas, pero dejé de lado mis propuestas y soluciones...
Como si la verdad estuviera tatuada en cada una de los espacios condenados de mi piel, como si las quejas se amontonaran en el vientre, como si cada tacto se volviera enlazado.

Bajo el producto de las coincidencias y los eventos desafortunados encontré un baúl de recuerdos enjaulado en lo más profundo de las personas, de mi persona, como si la instancia fuera suficiente para comprender que lo que abandoné de mi fuese la necesidad más inquietante, ese momento imperioso, esa cualidad flagelada, esa sonrisa cautivadora.

En las manchas de miles de cartas podría encontrar el sentido de todas las lágrimas que han significado crecer,mientras en un frasco de caramelos se aguardan todos los buenos recuerdos para compensar las necesidades bajo la dificultad, porque no ha sido fácil... nunca lo ha sido, para nadie. Desde el mismo momento que me prometí a mi misma no dar vuelta atrás he caminado en círculos como si pudiera desestabilizar la inercia que nos acongoja. ¿Cómo le preguntas a la vida que significa realmente una lección?

Esperando entre la armadura de fuego que acalla todo intento de escape de historia se encuentra una biblioteca de momentos aguardando un lector confundido, un extraño aventurero, un niño de imaginación enajenada. Y el frasco que guarda cada palabra que no se puede inmutar desde el centro del pecho a la vibración discontinua de las cuerdas vocales, tiene la tapa retorcida, producto de todas las caídas asociadas a cada dobles de la tierra, como los terremotos que derribaron los estantes en los que procuraba tener ordenados todos los recursos para establecer una concordancia lógica entre mis movimientos y la inflación continua de las emociones que retuercen la sinapsis de mis propias neuronas.

¿Cómo explicar tantos tramos entrecortados en lo que se supone es una convicción pareja?
No encontrar respuestas, ¿Qué implica? ¿No saber leer? ¿No buscar en los lugares correctos? ¿Estar en el destino equivocado?
¿Y si existiera realmente el destino?... No sé que hay de cuestionar al respecto, porque siempre consideré que era la excusa perfecta de los hombres para justificar las falencias de las convicciones humanas, el colapso mental de las oportunidades, la bandera blanca a la vida... ¿Cómo se puede renunciar a la vida y seguir respirando?
Como es natural entre todas mis preguntas, trato de encasillarme en los lugares de cada una de mis respuestas, y creo que no soy lo suficientemente valiente para dejar de lado todas las ansias de un momento extasioso, no soy lo suficientemente valiente para renunciar a la cumbre de la idealización materializada, no, no soy lo suficientemente valiente... porque no debe haber nada más triste que vivir sin esperar que algo especial suceda, no importa cuan insignificante parezca esa magia.
Y supongo que si camino en círculos algún día podré convertirlo en un espiral y subir hasta el punto finito donde comprenda qué es lo que realmente estoy haciendo...
Blanco, negro, GRIS, mas yo prefiero el anaranjado, porque anexa una fructífera decisión a las cuestiones que nos aquejan en lo más detallado del día y la noche... El vestido que nunca quisiste vestir, cuantas vueltas diste sobre la cama sin poder conciliar sueño, la vez que prometiste sanidad y erupcionaste ante la ebriedad de las mentiras que te dijeron y los vasos que bebiste.

Consideramos que el mundo es una rutina estable, mas no he dejado de pensar en la montaña rusa que he vivido desde que tengo uso constante de memoria, y los sube y baja que significan esos borrones indefinidos de tiempo, esos de los que siempre me acuso y sanciono. En verdad no estoy segura de cuanto tiempo queda definido entre pasado y futuro, ni cuanto presente es el que estamos viviendo, es ironía, la estela de tiempo es tan delgada, pero ha tenido contexto suficiente como para generar desde el cosmos hasta el brillo que se hace en la mirada cuando tenemos ganas de sonreír.

Producto de todas los enfrentamientos mentales he naufragado y resucitado en islas desconocidas para mi memoria y los entretiempos, he descubierto sin necesidad de segundos, he ordenado más espacios psicológicos que físicos, pero nunca he de terminar, porque por las cosas de la vida, cuando la energía me es suficiente, desparramo todos los cuadernos, las fotos, las cartas, los momentos, las lágrimas, las sonrisas, las palabras, las canciones, las interacciones, las rutinas, las ecuaciones, los versos, todo, todo lo desparramo por toda la habitación, me siento libre cuando lo hago, luego pequeña, porque no sé cuantas cosas quebré entremedio, y tras entender que no hay orden que haga sentir lo suficientemente liviano para volar, emprendo un nuevo viaje, esperando no guardar más sílabas que las que escribo en mi cuadernillo de recuerdos, ese mismo que se anota cuando entrecruzan las miradas.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Anexo n1: Perder el estigma de divagar.

Desestimó los matices canela, como cuan niño se pierde en el abismo del dormir...
Sus pies pequeños, descalzos, caminando por una finita franja de sonrisas cruzadas, se sienten cálidas, como si una reflexión de la interioridad de las miradas fuera suficiente material para incinerar los miedos.

No sé cuantas veces se podría vivir en el circuito de la universalidad, porque, si se plantea como principio básico, se pierde el rastro de las sustanciales esperanzas que proclamaban el encuentro de la realización. Luego, estoy yo, pervirtiendo mariposas para que sostengan enanas blancas y alumbren lo que debería parecer el ciclo de mi tiempo. Entre tanto procurar ser detallada con la inocencia de los logros, es difícil imaginar la delgada linea que se traza entre el desdén de la carne y el colapso del abstracto puro.

Nunca debió cuestionarse el punto en el que se quebrantan las normas del coherente y el nefasto jugador de maravillas que se albergaba entre sus autos de juguete, como las muñequitas que los ojos de ella reflejaron, mientras que el paralelismo de los mismos pies descalzos se ha perdido en el interrogante de nuestras razones, la niña dejó su muñeca, él sus brillantes autos, se tomaron de la mano, se abrigaron los pies y caminaron por una infinita franja de puntes colgantes, de madera húmeda, tan fría que te haría llorar de perplejidad.

Usualmente cuestionaría las circunstancias en que el mundo gira en rededor de mí, porque, ¿Cuál es el requisito para transformarme en el centro de un conjunto planetario?...
Pero luego en la carretera sucumbí en la colisión múltiple de silencios y palabras entrecortadas, la sensación de perder la cabeza embarga cada centímetro recubierto de mi, la misma que me quita el sueño cada vez que aparece la disyuntiva, sí, esa, una sola, pero tan persistente como las dudas que tienes del mundo.
Y luego, hilando las sentencias que hemos sufrido, comprendí que los tecnicismos escapan a la poca lógica que me va quedando, no puedo ser la indagadora, no puedo prosperar irrigandome de sensaciones elásticas de la subjetividad del tiempo espacio. ¿Y si realmente no puedo embargar al exterior por mí, si no a mi, desde el interior a la concordancia realizada?... y si realmente es así, es porque somos equitativos, auténticos, como si cada respiro y palabra fuera empírica, tanto como las lineas que se han alojado en los costados de tus sonrisas, y en tu frente cuando vas a empezar a llorar.


sábado, 24 de agosto de 2013

Evocación de momentos fecundados sin verbo.

Cómo me gustaría encontrar la secuencia temporal de sustantivos y verbos para describir lo que está fluctuando justo ahora dentro de mí, tan delicado, tan mío...

Trato de pensar en las múltiples sensaciones que me corroen, pero sólo se pone mi piel de gallina, mientras mi mente viaja en un estado descomunal de pretextos y recuerdos grabados. Y es como si el tacto hubiese dejado un camino de ceniza, del que puedo recordar cada momento continuo iniciando un vaivén de multitudes, nuestras manos danzantes, nuestros ojos exploradores...

Me aquieto bajo el propio sentimiento del recuerdo, me inquieto ante la esperanza de forjar nuevas travesías desde tu cuello a mi cintura. Nunca tuve tantas ganas de escribir los latidos rápidos de mi corazón, nunca me costó tanto hacerlo bajo la necesidad. ¿Quién eres? Porque todavía no existe una concordancia lógica entre las cosquillas y las reglas morales, pero, en el fondo del pozo, la entidad no se estremece ante la inquietud, más bien, genera la intriga suficiente como para pavimentar el suelo de mariposas...  y esa debe ser la razón de por qué me produces tanto.

No me agrada el cliché, menos los hegemónicos convencionalismos, mas, he aprendido tanto de mis ojos que memoricé las lineas remarcadas entre un más y menos, como si solo la visión fuera suficiente para entender el mundo, como si fuera nuestro secreto, como si fuera sólo mío...
E inundada bajo la curva que entretiene tu palpitar y las pocas filosofías que me agrada resolver, he de estar ahí, dibujando las mamparas que fraccionan todos esos espacios de tiempo que guardé para mi, guardándolos en una caja musical, para cuando sea un caso de emergencia, cuando un error de lectura se vuelva a corregir, cuando la duda te consuma, cuando tus miradas me consuman a mi.


jueves, 15 de agosto de 2013

Secuencia reiterativa, las preguntas que vienen y van.

Considerando más de una vez las ideas, he recalcado la amplitud necesaria para socorrer los problemas que sumergen las sentencias que hemos sufrido. Es indispensable establecer la línea dispareja que hace relación de mi contra tu persona.
No sé si existen las suficientes preguntas para rebuscar los pequeños fragmentos que se han acumulado bajo las estancias de mi pasado, o de mi presente, o como sea que se llame lo que ahora vivo, y que ahora ya es experiencia...

Me he interrogado la verdadera utilidad de las frases prefabricadas, sólo son el argumento perfecto para no reflejar todo lo que se siente, son las excusas favoritas, las mentiras perfectas... los pretextos socialmente aceptados; para evitar expresar la fragilidad de cada uno de los latidos que significan las miradas, los tropezones, las metas cumplidas...
Y en mi contraparte se encuentra la facilidad que permiten para la disolución de los conflictos gramaticales que existen anonadados en cada pronunciación, como facilitan la tarea de hilar y desahogar la impaciencia, la ignorancia, la insatisfacción lingüística...

En una metafórica lucha entre las insimilitudes de los contratiempos, es estruendoso el sonido de caos que se genera cuando las búsquedas chocan de pleno entre lo socorrida que se encuentran las almas, no, mas es ocasionalmente parte de nuestras vidas generar luz para mantener las estrategias al borde de la adrenalina, no me preguntes, pero la calma que me permite tener el estallido de cada una mis sinapsis es infinita, tanto que su duración es insignificante, pero lo suficientemente placentera. Entonces, he de decir que prefiero no aquietarme las vueltas exacerbadas, porque aunque la multitud las encuentre injustificadas y peligrosas, yo les agradezco la pureza que implican en cada pretexto de creación, de decisión, de porvenir.

Y la sonrisa está ahí, pese a la coordinación no aleatoria de los apaciguados momentos, porque es lo mejor, porque es lo más gratificante bajo el límite de la ignorancia y el conocimiento, y mientras no estalle la bomba de tiempo, he de seguir así, con la risa enmarcada y los ojos entrecerrados, esperando enfocar los pensamientos precisos para sobrevivir. 

sábado, 3 de agosto de 2013

Un arrebatado entendedor del mundo

Y si su cuerpo se desvanece con la brisa, cuál polvo que aprende a bailar... ¿Cómo lo haces para besarla?

Bajo el pretexto de dos tiempos colapsando, la cabeza rebotando contra un cristal intransitable, las verdades, las mentiras, las palabras, lo imperfectas que son. Como manchan cada unas de las cosas que se pretende entender, el atisbo innecesario, mi falta de vocabulario, toda la mezcla, todos los ingredientes que siempre no me pertenecieron, pidiendo perdón por la estrecha analogía entre la realidad y el cuestionamiento mismo de cada uno de los momentos que están tranzando batalla justo en el segundo crucial entre la mirada serena o la sonrisa precavida.

¿Cuán lejos se puede llegar bajo el trance de los sueños inundados?

La inercia; como sobrepasa las intenciones de la gente procurando pasar desapercibida... ¿La sientes tu?

No podría ser literal en este momento, porque no tiene sentido establecer relación entre la corazonada y lo mucho que pesan las jaquecas, mientras que lo único que se escucha alrededor son las plegarias de cientos de personajes inertes, la presión que generan sobre la corteza terrestre, y luego la gravedad comienza a causarme estragos.

Las cenizas que escapan entre cada suspiro no son más que el resto de estrategias para tratar con los miedos más grandes, irónicamente la gente cree que los conoce, pero no hace más que establecer eternas analogías entre el propio pesar y el ajeno, porque es la única forma en la que el humano puede sentir empatía. Mas me establezco bajo mis conceptos intentando sobrevivir a la marea que comienza a sobrepasarme la cintura, cuan fácil es escribir metáforas para embellecer los relatos, pero que complejo es abrazarlas para desahogarse de la manera ilógica, si, la misma que me encanta usar.

Mientras mi sangre sea el color que tu suerte me propuso, seguirás estando aquí entre cada sentido y lección, si lo será, pero esos colores están cada vez siendo menos abstractos, son tan concretos y reales que escapan a toda sensación extraña al cuerpo, mas, eso es en lo que los segundos, los minutos, mis días, mis semanas y mis meses te están moldeando, un extraño.
Espero que el levantamiento de rigurosidades no sea expulsado en mi cara nuevamente, no erupciones, porque aunque no lo he logrado estoy aprendiendo, y siento la cautela de cada movimiento volverse una razón más para dejar de escuchar, dejar de decir... sólo volverme un observador, un arrebatado entendedor del mundo.




sábado, 20 de julio de 2013

Se busca: Extensa secuencia temporal

Estoy de vuelta allí, supongo que en el tiempo menos preciso, porque así es, las cosas a veces pasan en el momento incorrento... pero para eso somos conscientes, ¿no? Volverlo parte de nuestro sendero es crecer, retomar rutas, establecer peldaños...

Pareciera como si todas las conversaciones que omití ahora fueran tan necesarias, porque eres un desconocido, sin embargo siento la necesidad de contarte los secretos, porque es mi forma de volverme vacía y moldear los sentimientos hasta sentirlos en el borde de la adrenalina, donde mis palabras no son los suficientemente fuertes para opacar el resplandor de las ideas, los latidos de mi corazón. No sé si retomar la idea de darte el placer de introducirme a mi misma en la necesidad de compartir.

Cómo decirlo, porque la desnudez no ha sido suficiente para sentir frío, es como si hubiera una estela de sensaciones recubriendo cada parte insana del cuerpo, cada brisa rebota, y se siente como si no hubiera tacto... eso hace al mundo tan grande, no sentir... como si fuese posible...

Te percataste de que en todo este tiempo, porque ha sido bastante, nunca supiste nada en verdad, nunca fue paz o euforia, nunca fue algo, solo dejaste las cosas pasar esperando que las memorias te dijeran que llevabas la más gratas de las vidas. Pero, en serio, yo reconozco algunas tan brillantes, que alguna vez me hicieron soñar que se convertirían en estrellas en el cielo, que se guardarían para mi todas las noches, por si las necesitaba cuando tuviera ganas de llorar. Son reales, son las lineas de mis manos, lo continua que es mi mirada.

Estoy pensando, estoy pensando demasiado. El problema, no estoy pensando las cosas correctas, la presión se acumula, el mundo da vueltas; no estoy haciendo las cosas correctas...
No quiero perder mi propio juego, porque sería bastante... yo creo que cualquiera podría entenderlo, pero mis jugadas se estan demorando demasiado, los rivales no tienen esa paciencia, supongo que esa es su función, ser desafíos, muchos de los que estoy dejando de lado.

Vomité muchos pensamientos, pero nada de decisión; y eso me deja en la misma posición, la misma desde mucho tiempo. Pero la sonrisa en mi boca seguirá intacta, porque pese a todo, siempre será la primera forma de empezar a cambiar las cosas.

miércoles, 3 de julio de 2013

Gotas que danzan, el plan siniestro.

Bailarina de cinta gris, jugamos a hacer arte de nuestros cuerpos, alimentar el alma en cada salto desequilibrado. Giré un montón de veces sobre la punta de mis pies, alcé mis brazos procurando convertirlos en alas para poder volar...

Caminé bajo la lluvia un montón de segundos, trate de encontrar respuestas en las hojas que iban sucumbiendo bajo el bombardeo persistente de las nubes, y la sensación de convertirme en una más se volvió extremadamente abrazadora, y desde entonces, no puedo evitar cerrar mi paraguas cada vez que Dios se pone a llorar.

¿Cómo explicarte la sensación? ¿Cómo hacer para que te enamores del sonido, como yo?

Las palabras nunca van a hacer perfectas, lo he sabido desde hace tiempo, porque nunca hilan de manera coherente todo lo que flota dentro de las venas, porque las cosquillas y las mariposas van agrumando las frases entre las cuerdas vocales y se les hace imposible salir... Es más fácil mirar, me dijeron una vez, pero ¿Cómo hacer para que entiendas todo lo que quiere decir? ¿Cómo lo hago para ver lo que intentas decir también?

Las palabras nunca van a ser perfectas, pero, ¿Y los movimientos?

La estática me domina bajo cada circunstancia, para romper el mecanicismo de los momentos es necesario que exista ese quiebre fatal, fatal para nuestra mala suerte, espléndido para el ejercer de los latidos de nuestros corazones.
Pretendí entender el contexto de los tiempos, leer el lenguaje de los movimientos, jugué a que también eran perfectos, y tal como el exceso de práctica desgasta los zapatos de todas las bailarinas, caduqué los significados de cada intención, los de cada encuentro, los de cada palabra y caricia.

 Y luego vuelvo a la idea del tierno experimento, no romperé la estática, dejaré que me alimente hasta volverme poderosa... frágil, pero poderosa. Y mientras las constelaciones se alimentan de los deseos exuberantes de cada habitante con zapatos animados, mi estrella se deslumbra bajo el crecimiento constante de las ideas entrecruzadas, se alimenta de tiempo esperando para estallar... Y mientras la tierra no sospecha de su colapso, yo aguanto para que tu caigas en mi vil plan.

jueves, 20 de junio de 2013

Servicio de Infortunio

Cuarto rectangular, paredes blancas, un banquillo donde acomodarte, tu humanidad frente al espejo... la conversación más compleja, la mirada más profunda.
Los defectos ensucian las paredes, las virtudes la llenan de ampolletas.

"No eres tú, soy yo..." le dijo a su reflejo. La realidad explotó de certeza... ¿Qué se supone que debe significar ahora ese cliché?

No se puso maquillaje, de haberlo hecho se hubiese corrido, porque tiende a fragmentarse, con el tiempo aprendió a perder el miedo a ello, es más fácil, la incomodidad no se acumula en los cuartos vacíos del corazón.
Yo escondo mis versos en un saco de harina, y tu la lanzas por los aires jugando a que la nieve es un invento del tiempo, que puedes ser feliz sin nada más que tus pies danzantes, que no tienen ritmo al cual seguir.
Tu pegaste fotos en todos los muros, dibujando un camino de años, la línea más perfecta enclaustrada en un reloj, y yo decidí revolverlas, para que nuestros rostros cansados no sean tan constantes.

Yo perdí el ritmo, las manos me duelen, hay un sonido que dejó de retonar adentro, un nudo que se desató, pero desbordó la marea que contemplaba pacífica todas las esperanzas, esas también, las que juegan a subir a la cabeza. Hoy no hay reflejo, ¿no?

Los vestidos son holgados, los cabellos cortos, los ojos están dormidos, pero en su inconsciente desbordan de la flamante vida, el especular deseo... ese mismo, el que no supiste revivir cada vez que analizaste mis pupilas.

martes, 11 de junio de 2013

Analogía de errores, nota para no adorar a la piedra.

Condicional (porque no puedo asegurar la veracidad de los fragmentos, mas he de intentar recordar esto por el no resto de mi vida). Las historias de locura perduran, pero nunca comienzan tan distinto.

...

Él es el momento perfecto. Ella la droga cautiva.

...

Cada piedra con la que tropiezo la guardo en el bolsillo, mas el peso es ligero bajo el sentimiento. El sentimiento pesa como cada beso que quedó para nunca, porque nunca es el baúl de nuestros pecados.


lunes, 3 de junio de 2013

Apagón Cerebral

El hecho de verme, desde afuera, a mi misma, a constatado la simplicidades de las curvas vacías que sumergieron mi rostro. "No voy a luchar más", mientras la enervante esperanza retomó el tiempo, lo reconfiguró y estableció un lapso circular entre mi causalidad y mi consecuencia .

Quizás no soy lo suficientemente valiente para enfrentar los remotos rencores del viento, como me invitan a bailar, mientras yo recorro cada vértice de la tierra pateando piedras para construirme un hogar, uno cálido, uno honesto, uno mío.

Sé malabares con cuchillos y antorchas, pero me corto con papel y me quemo con el roce rápido te tu mano sobre mi rostro... las mejillas enfurecidas, los ojos humedecidos, decididos a apagar el incendio, mientras que las manos en mis rodillas no explican más que la fantasía que implica llorar en el borde de un risco cubierto por la gracia del cielo, en el centro de la tierra.

No quiero jugar con mis apuntes, no quiero que por nada del mundo toquen las hojas de mi cuaderno, mi mundo, mi persona, mi vómito emocional explosivo... No quiero que se ensucie de las ansias estrepitosas de un par de viajeros por enfrentar un oasis en el medio del paraíso, solo será un sorbo más de agua, y el corazón dará un latido menos de vida por la pérdida del milagro diario de respirar.

Y aunque en mi persona las palabras sean sagradas, nunca las aprendí a predicar, porque preferí conservar el secreto, el remedio que fueron, que son... 
No quiero que invadas mi inconsciente, pero ya lo hiciste... ¿Y qué he de hacer?
Quiero que veas todo el caleidoscopio de canciones que contengo, pero lo ignoraste... ¿Y qué he de hacer?

Los pies descalzos dejan de doler cuando se acostumbran al rasguño de las hojas, a lo húmeda de la vida acotada bajo la corteza, y mientras no encuentren suelo perfecto para mis raíces, seguiré mi viaje, el de manos vacías, el de sin equipaje.

martes, 28 de mayo de 2013

Un asunto sin pies ni título.

No sé si es síntoma de la misma metodología, pero no quiero escribir metáforas esta tarde, porque me preocupa el hecho de que distiendan la realidad para mi propio placer, mientras las cosas se agolpan en el fresco de mi aliento intentando hacer un llamado de advertencia...
Y pese a todo eso, no puedo dejar de escribirlas, porque si fuera realmente cruda para escribir mi persona, sería realmente vulnerable. Es extraño, sentir más miedo a volverse frágil cuando el mundo sabe que lo eres, a sentir miedo de quedar desnuda en medio de la multitud, solo cubierta en mis palabras.

¿Y que son entonces? ¿Como explico las estrepitosas ganas de querer y de llorar?

Recuerdo algunas cosas que dijeron cuando era más pequeña, sobre no dejar que los fragmentos de historia y de corazón dominen la persona, no permitir que te vean ser diminuta, porque es el arma perfecta para fraccionar cada membrana de sentimiento; por algún motivo instintivo no puedo ni pronunciar las palabras, los consejos, las ocasiones. Sin embargo es el pero más grande de todos, como moldear algo sin separar sus partes, pretendiendo que comprimirlo hasta que se ajuste al molde es la solución perfecta.

Y ahí estoy "yo" otra vez, jugando con letras en vez de tierra, metiendo los pies en lo discontinuo de mis pensamientos en vez del agua.
Y ahí estoy yo otra vez, tocando la puerta del cuarto en el que yo misma me encerré, jugando a ser lo suficientemente fuerte para ganar las escondidas.



sábado, 25 de mayo de 2013

Sinceramente, no puedo serte sincera.

El rocío ha cristalizado fragmentos de realidades enredados entre mis cabellos, jugando a las pasividades, a las rosas con olor a tiempo guardado. Recuperé los espacios de respiro entrecortado, los doblé en un cajón... esperé que mi personalidad se mantuviera exacta bajo la manecilla de los rompecabezas.

No entiendo realmente cómo es que lo logró, pero aquí estuve, estoy, paralizada ante la imagen mental de mi triunfo y de mi fracaso, en la competencia inminente de la supervivencia del más fuerte, el más real, el más probable... y no he de lamentar el hecho de no avanzar, pues cada paso alimenta de argumentos tu ego, mientras que el mio vive en el espiral de los días, jugando a ser prominente, escondiendo su serena fragilidad, su tierna pequeñez.

Es extraño establecer a directa proporcionalidad entre mis miedos y la risa que me dan; mas no puedo descifrar cual es la real relación entre mis dedos cruzados y el deseo continuo de ver si mis ojos son capaces de gritarte lo que se acumula intransigente en el retoque de mis cuerdas vocales, ensañándose en el momento de gritar, cautivándose bajo la profecía del colapso agri-sentimental.

¿Cuán posible es ser más del viento? ¿Cuán difícil es procrear cimientos desde lo crudo de la bahía? ¿Cuán probable es llegar al tope de tus pestañas?

Y mientras mi cuerpo se triza en el hielo que paraliza cada instante acertado, mi torso se quema bajo la unicidad de mis movimientos.




martes, 21 de mayo de 2013

Copa de colisiones, brebaje perfecto.

Vivir de rastros inmigrantes. La historia cuenta que bajo cada minuto de sombra una brisa eléctrica va generando un lazo entre la cornisa de nuestros labios, haciendo un puente, para que cada vez las palabras sean más directas, para que cada vez sean palabras más cómplices...

Paralelamente la construcción a sido retraída por el fulgor de las sonrisas, los silencios, benditos cada uno, la introspección desprevenida de las pupilas, cada saludo que no basto con más que un reconocimiento a lo lejos, recabando en la memoria la perplejidad de sentirse confortado por el hecho de estar ahí, a medio kilómetro de separación, dibujando vértices y curvas en la distancia de las agonías y las esperanzas, los bordes de los relojes rebalsándose de ecos supersónicos.

El cruce del asfalto sobre la tierra cruda, cruda de tiempo, estática sobre el sueño de florecer en el medio del desierto febril de las calles, enamorar a un transeúnte con una rosa en el medio de los atrasos inminentes, de las miradas discontinuas, de todos los peregrinos perdidos en la obstinación de encontrar la similitud entre éxito, responsabilidad y felicidad.

Entre cruces, entre líneas férreas se esconde el resto del contenido, somos las personas incorrectas, en el momento perfecto, de frente, de tope, de inicio, de siempre, de fin. Y no me acompleja admitirlo, la mejor decisión es avanzar en el paso frenético de latidos, pum, pum, marcha y ritmo; pum, pum, lo imperfecto de nuestros rostros que se vuelven los versos más efímeros para contar.

No sé como escribir esa clase de historia, pero sé como saborearla, sufrir el éxtasis de cada sentimiento enajenado, subir al viento entre los humos de cada promesa precavida; y eso es lo que quiero, drogarme de cada latido que se escuche de ti.

jueves, 16 de mayo de 2013

Tun Tun, tal loco iluso que grita para su latido.

Espero desde el silencio, acotar el tiempo, cerrar mis pulmones...
Soplar las verdades y estremecer tus suspiros...
Déjame entender nuestro juego, porque siento que voy por la partida, pero es muy fácil caer en el retroceso.
Déjame entender tu juego, porque pretendo que puedo visualizar tus pensamientos; mientras en verdad puede que sea quien pierda, tal loco iluso que se tropezó en una sustancial masa llamada corazón.

lunes, 13 de mayo de 2013

De frío y otras rosas


Desde el camino hacía las estrellas, es fácil empezar a escribir, por primera vez, porque los acordes retruenan y mueven con eco mis manos al lápiz... sintiendo como si pudiese expresarme perfecto dentro de mis ojos cerrados, pretendiendo no cometer faltas de ortografía, faltas a la verdad.

El otoño acontece entre nuestras pautas incesantes, las hojas están tiñendo el presente de paz, la calidez de nuestros rostros, el escalofrío que genera el roce de una gélida caricia, que sólo busca resto del fogón primaveral entrecruzado en tus dedos. Las lágrimas que se trizan en el rodar por pómulos intrascendentes, las tazas con restos de café, los secretos que robaron de tu garganta.

La brisa que logra camuflar la naturaleza invernal de mi cuerpo, las gotas que de a poco se asoman entre las nubes, la noche que nos abraza desde lo curiosa de la tarde hasta la delgadez de las mañanas. He caído en un bulto de hojas acolchadas, he previsto la sensación de un nuevo descubrimiento, luego, puedo decir al silencio, creo que más de uno se ha enamorado a primera palabra...

viernes, 10 de mayo de 2013

Cantares del abismo mental.

Retengo información, desde lo soberbio de mis decisiones, el camino de ripio, las trazas de colores, correr hasta perder el aliento, lanzar con delicadeza piedras al lago, perturbar la calma, promover su cambio.

¿Y si los días del calendario son menos que las lineas ocultas en mis manos? ¿Y si el roce de mis dedos es más frío que lo cristalina de la vertiente? ...

"Trato de no meterme en problemas, pero hay una guerra en mi mente"

Suelto información, desde lo herido de mis sentimientos, desde la euforia de muchos otros; recaído en el síndrome de la locura automática, frágil... ¿Por dentro o por fuera?. La efusividad se derrite, igual que el azúcar, igual que el tiempo, las palabras se vuelven palabras; y los silencios, un universo paralelo, un bosque inexplorado, el centro de la tierra... el plasma, la integridad que genera cada latido.

A falda larga, zapatos de charol, pelo revuelto en los intentos de despejar el rostro. La maleta en la mano, la mochila sobre el hombro, el destino es el mismo, recapacitar... ¿reconciliar?. La estela dibujó una casa sobre su duda (¿mi duda?), No podría darme cuenta que lo único que hace falta es una almohada, un momento, un espejo, desnudez de mente, gotas de agua y un suspiro; expirar la infinidad de los pétalos que se están acumulando en mi garganta...

Seco, seco... esperaría convencerme de lo contrario, mientras mi cabello esconde hombros encogidos, un motón de papeles sobre la mesa y yo, y mi inconsciente durmiendo sobre todos ellos, y las siglas dobladas en las esquinas. Procuraba ser más discreta, pero mis ojos no son lo suficientemente pequeños para disfrazarlo.

Y aquí quedó (¿o quedé?), con la misma sonrisa de siempre, la dudas anudadas en los zapatos, mejillas congeladas, ojos cerrados.


viernes, 3 de mayo de 2013

Acotación (1)

... He de mencionar, que si fuera la persona correcta, no existiría el silencio incómodo, pues solo sería un fragmento de eternidad procurando la complicidad de vuestras miradas...

jueves, 2 de mayo de 2013

Poemas a primera vista

Un edificio, yo parada en el piso del infinito. Un millón de pájaros de papel vuelan interminables en el tiempo... somos dos, somos riesgo, somos cambio.
Mis promesas viajan como aviones a lo largo de las curvas que se trazan entre las nubes, aviones de papel, y cada ala tiene tatuado en tinta cada uno de mis errores, mis verdades, mis cantos y mis lamentos; como si no hubiese sido suficiente gritar desde el borde de un precipicio lo desesperado que se siente recostarse sobre cada momento navegado.

Y la lluvia... cae tan ligera y persistente, sin rozar el rostro, sin apaciguar las miradas, sin despojarlas del fuego que la vida prende hasta en las más opacas pupilas, las ganas de correr, de llorar... de reír sin apuros.
Los dibujos que dejé guardado entre los apuntes mostraron la peor parte de mi caricatura, fingir engañar a los sabios del cielo jugando a las maravillas por descubrir, siendo que el sentimiento se mantiene enlazado entre los dedos que mantienen cerrada mi puerta, entre todos los recuerdos que se desbordan con cada error en mi intento por encontrar el nuevo camino hacia la que realmente suele ser la verdad... verdad (?)

Las canciones que giran en torno al planeta ego, pero uno que es tan pequeño, de gravitación diminuta, tan pequeña que no desvía tu mirada hacia la mía, tan minúsculo que ninguno de sus tambores retumbará en el centro del universo. Tanto tiempo, tanto orgullo, tantas copas, tantas inmemorias (...)

Probablemente cualquiera ha podido sobrevivir en el medio de la nada, porque lo único que necesitamos son las esperanzas de encontrar un futuro cercano. ¿De que vivimos realmente? ¿Pasado? ¿Presente? ¿Futuro?
Y la oscuridad es un aliado a este punto de la vida, porque mientras más calladas y sombrías se encuentren las calles, más brillo tendrán las estrellas en la gloria del cielo, mientras más estrellas brillen intermitentes, furiosas, apasionadas, más valientes podrán encontrar los porqués de sus minutos, más amantes dejarán de frenarse por la vergüenza de la superficialidad de las normas.

He pretendido entender el por qué de mis peros, pero, no he logrado superar la razón de cada uno de ellos, y probablemente luego de toda la eternidad abordada bajo mis preguntas debería encontrarme sobre todo ello, haber superado la caricatura de mi misma, pero aquí he de encontrarme, pintando un infinito en el centro de mis zapatos. Aquí he de encontrarme, coleccionando mariposas en el borde de los tiempos, el eufemismo de la tierra, la blasfemia de la casualidad.

Aquí he de encontrarme, estudiando el viento con lápiz y papel, sin desplegar mis alas y perderme en el destino de mis propios versos.

martes, 26 de febrero de 2013

Punto de fusión cardíaco.

La incertidumbre de cada paso hace mayor su eco mientras caminamos por una cuerda cada vez más delgada, corremos jugando a mirarnos a los ojos, pretendiendo ignorar el precipicio que hay bajo nuestros pies, la caída en seco, el quiebre de nuestros corazones.

Y aún así el sólo roce de nuestras manos hace sentir que la tierra no temblará, no nos mecerá, no nos permitirá caer. Como si no hubiera otra brisa en el mundo más que la que revuelve mi pelo sobre tus hombros. Como si no hubiera más estrellas que las que nos observan entumecidas y titilantes.

Como si fuera todo, mientras no hay nada, nada... nada.

Entre la permutación de mis sueños y realidades encontré el instante perfecto para darme cuenta de que voy sobre la rotonda de las circunstancias, hay tantos desvíos, tantos... Tantos como si pudiera pretender que la vida se convirtiera en una ruleta, y sólo juego como espectadora, pero, cada uno tendrá el turno de dar su golpe de suerte... ¿No?
Y si sólo tomo el siguiente camino... ¿Me traerá de vuelta? 

Cuerda floja, brisa, estrellas, rotonda, ruleta... No soy yo, no soy una, somos dos, somos nada, somos tiempo, somos alas, soy miedo, soy dudas, soy risa, soy las mejillas sonrojadas... más nunca sabré donde terminará cada tramo, porque no soy la única que conduce.

Quiero volar, ser libre, correr con los ojos cerrados, tomar el tiempo que me sea suficiente para respirar; quiero volar... sólo necesito descansar, soñar para lograrlo; pero luego no aparezco con alas... sólo somos tu y yo, jugando a las miradas, jugando a no desbordarme del corazón y caer en el encanto que se oculta bajo tus pupilas. 

jueves, 21 de febrero de 2013

Parada de los errores heredados

Cae pacifica, tranquila, serena... Cae resbaladiza, oculta, cristalina... Cae perfecta, poderosa, verdadera...

Cae, pasa el límite, pausa los momentos flagelados, y explota contra lo concreto, concreto. Su eco silencia todo rastro, enmudece los latidos, se funde en el viento y sube al cielo mensajero, solo una, no tiembla, no agita, no sonroja; solo una, suficiente y devota. Ojos secos, rastro eterno.

Sentada en el borde del anden, las piernas colgando al infinito, no ha vuelto a pasar en años, nunca pasó, sólo habían escuchado historias de cuando se llevo a pioneros desafortunados, y aquí, en el tiempo, el vacío, una esfera de emociones sostenida entre los focos de los rieles, el piso revuelto en papel, para que pudieras hacer un ángel de confesiones frotando tu cuerpo contra el cemento.

Luego de dos estaciones tiene la forma de él sosteniendo tus brazos, como si el Otoño volviera a traer a los enamorados a su puerto de primavera, barcos que no zarpan en la costa, palabras que se quedan en la garganta, caricias que se esconden en las mangas sin convertirse en magia. Luego el invierno las siembra, el verano las cosecha y las madura otras tres estaciones para que el fruto sea lo suficientemente truculento para embriagar a los empedernidos consumidores de sus placeres.

Tu te escondiste en la rama más alta del alerce, los viste llegar a todos de la mano, con zapatos color esperanza, miradas curiosas, cabello ordenado, todos, nadie, sombras, huellas... Luego pasó ella, sin maletas, sin rubores, cabello al viento, mirada profunda, zapatos grises... faltabas tú.

Se sentó a esperar ningún tren, cortó millones de papeles, escribió todos sus secretos, se durmió en el borde de la vía... se marchó para siempre... el alerce dejó de crecer.

jueves, 10 de enero de 2013

Historia del carnaval de los tontos

Cinco minutos sobre la estantería que esperan ser contados, mil hojas bajo la cama, mil ensayos de la vida, millones de poemas que terminaron en el tacho de la basura en la incógnita de que algún curioso aventurero les diera vida.

Latidos, bombos y trompetas; en la marcha no hay tropiezo que sea significativo. Los bailarines gozan de la estrategia de plantar su estampa frente a los sabores que dejó la música en medio de los gritos de euforia, es como si el eco se engendrará en el centro del pecho y flotará del vientre hasta el infinito, como una mirada, como un susurro, como un suspiro.

En cada disfraz del carnaval hay un anónimo entumido por el frío que le produce no poder gritar su nombre, mientras que las que no calzaron para la fiesta se arropan con sus trajes brillantes en medio de la noche para esperar que la vida las recoja a cambio de la sonrisa de unos cuantos hombres. Mientras que los que no calzaron para la fiesta caminan con trajes descosidos a las sombras del día, imaginando sin rostro lo que significa ser feliz.

Mientras que los que van comandando la tropa auguran futuro y estela, palabra cortadas, pasos largos, momentos grandiosos, mientras los que van en el fondo se quedan con los aplausos del triunfo de los inocentes, las caricias vacías, las ganas de vivir, historias para el tiempo.

Mientras los que pasan tras la fiesta recogen los restos de alegría, los pegan en un papel y encuentran las palabras correctas para cinco minutos sobre las estanterías.

viernes, 4 de enero de 2013

Sinfonía de cuentos acumulados.

No puedo escribir las palabras que en este momento son precisas, pero asumir que en algún momento estaré pretendiendo que soy lo realmente libre para entender que cosas son las importantes dentro y fuera de mí me es suficiente.

Deja Vu, cada parpadeo se volvió uno, cada suspiro se convirtió en la historia para otro, así construí una escalera gigante, me senté en la luna y miré desde allá arriba como crecían las estrellas en la oscuridad del espacio, del tiempo, de las palabras y el sueño de cada uno de los que estaban en el suelo firme. Surgí desde las raíces de mi misma, perdí el fruto y las semillas se fueron entre medio de la brisa, y ahora con las rodillas descubiertas y la frente en el horizonte intento encontrar donde florecieron todas las palabras y sentimientos que en algún momento procuré sembrar.

No dejamos rastro, entre saltos de línea intente buscar las palabras ocultas y no las encontré, aún así ideamos la forma de hacer un camino hacía nosotros mismos y la ruta de aquella paloma blanca que solemos llamar paz, ¿Por qué no lo puede ser una negra, una gris? ¿Son demasiado comunes para que suceda?...

Luego entre coma y coma entiendo cosas pequeñas, que se vuelven gigantes. Gigantes de carne y hueso, gigantes de corazón, los que encontraron todas las piezas perdidas, formaron un puente y me toman de las manos cuando no soy lo suficientemente elocuente para entender como se supone que debo cruzar un río. Y están ahí, siempre, quizás tú me veas en ellos, como yo te veo a ti. Y para cada uno hay una tabla, llamada momentos, que se susurró en un libro escrito con millones de historias, felices, tristes, dramáticas, como todo buen libro siempre tiene, las hojas más importantes de cada uno están bordadas con un línea dorada, que tiene calcado con cenizas "experiencia" y se inyecta como la heroína, te sube, te baja, te envuelve hasta hacerte bullir en medio de la euforia de todos los locos melancólicos y los ebrios de dulzura.

Un columpio que se sostiene entre los deseos de ser una estrella fugaz y los de ser el afortunado de encontrarse con una cuando los brazos están a medio caer; se sostiene entre tu y yo, el viento que pasa en el espacio entre nosotros, mientras que la atracción se hace inminente, es ley, no importa cuanto te quiera, cuanto te maldiga, cuanto te odie.

... no importa cuanto te quiera, te maldiga, te odie.-