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Ovalle, IV Región, Chile

miércoles, 3 de julio de 2013

Gotas que danzan, el plan siniestro.

Bailarina de cinta gris, jugamos a hacer arte de nuestros cuerpos, alimentar el alma en cada salto desequilibrado. Giré un montón de veces sobre la punta de mis pies, alcé mis brazos procurando convertirlos en alas para poder volar...

Caminé bajo la lluvia un montón de segundos, trate de encontrar respuestas en las hojas que iban sucumbiendo bajo el bombardeo persistente de las nubes, y la sensación de convertirme en una más se volvió extremadamente abrazadora, y desde entonces, no puedo evitar cerrar mi paraguas cada vez que Dios se pone a llorar.

¿Cómo explicarte la sensación? ¿Cómo hacer para que te enamores del sonido, como yo?

Las palabras nunca van a hacer perfectas, lo he sabido desde hace tiempo, porque nunca hilan de manera coherente todo lo que flota dentro de las venas, porque las cosquillas y las mariposas van agrumando las frases entre las cuerdas vocales y se les hace imposible salir... Es más fácil mirar, me dijeron una vez, pero ¿Cómo hacer para que entiendas todo lo que quiere decir? ¿Cómo lo hago para ver lo que intentas decir también?

Las palabras nunca van a ser perfectas, pero, ¿Y los movimientos?

La estática me domina bajo cada circunstancia, para romper el mecanicismo de los momentos es necesario que exista ese quiebre fatal, fatal para nuestra mala suerte, espléndido para el ejercer de los latidos de nuestros corazones.
Pretendí entender el contexto de los tiempos, leer el lenguaje de los movimientos, jugué a que también eran perfectos, y tal como el exceso de práctica desgasta los zapatos de todas las bailarinas, caduqué los significados de cada intención, los de cada encuentro, los de cada palabra y caricia.

 Y luego vuelvo a la idea del tierno experimento, no romperé la estática, dejaré que me alimente hasta volverme poderosa... frágil, pero poderosa. Y mientras las constelaciones se alimentan de los deseos exuberantes de cada habitante con zapatos animados, mi estrella se deslumbra bajo el crecimiento constante de las ideas entrecruzadas, se alimenta de tiempo esperando para estallar... Y mientras la tierra no sospecha de su colapso, yo aguanto para que tu caigas en mi vil plan.

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