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miércoles, 27 de junio de 2012
Volar
Y cuando todo esté oscuro, prometo que un soplo encenderá las velas necesarias para encontrar una pista donde volver a volar.
lunes, 25 de junio de 2012
Historia del tiempo
Luciérnaga, un brillo en medio de la estela, manto tierra, susurro, escalofríos, palabras a la deriva.
No pretendas que el tiempo va más lento o más rápido, sólo escóndelo en un cajón, que las semillas de la vida se escondan bajo las pestañas no es un misterio, lo que lo convierte en un enigma es descubrir que fruto bajarán al mundo algún día.
No cierres tanto los ojos, no los ocultes al mundo, bajo las miles de estrellas que custodian tus pasajes sobre le difusa verdad del destino, experimenta la paciencia del vientre de la órbita de los corazones, las sílabas del viento, las canciones de las montañas. Y mientras el sol trata de hacer espejo de tu mundo en un eclipse contra tu mirada tu bajas la cabeza por miedo a que la colisión entre los asteroides de tus respiros te muevan cinco centímetros más lejos de lo que deseas estar de una persona en todo el planeta.
Y cada movimiento genera una onda sonora imperceptible a aquellos insensibles de piel, mientras que los soñadores están atentos a la canción, pero no tienen voz suficiente como para dejarla salir, es el colapso de los sistemas, el estándar de la locura, un agujero negro que consume la oscuridad y quema los recuerdos de las mentes dolidas, una luz que brilla más allá del infinito, que retuerce la realidad para volverla un arco iris del que cualquiera podría resbalar y caer en el paraíso.
Es cada deseo vuelto ceniza, que se esparce en el aire, se respira y se vuelve un poema de latidos, de sensaciones, de cosquilleo, las mariposas que nunca pensaron volar dentro de mi, la cristalina agua que lavó los cabellos del principio y los convirtió en final, con cierre de oro, adornando al viento con una corona de plata y al cielo con broche de oro.
La noche se hizo un vestido de tela y cosió entre cada uno de sus respiros un foco en el tiempo, un tartamudeo a la esperanza, una cascada fugaz de sinsentidos en el haz de la vida y la muerte, la palabra perfecta en el centro de la tierra, que está esperando el para siempre que divaga justo en el vientre del bendito roce entre los sueños de la sirena y el marinero.
No pretendas que el tiempo va más lento o más rápido, sólo escóndelo en un cajón, que las semillas de la vida se escondan bajo las pestañas no es un misterio, lo que lo convierte en un enigma es descubrir que fruto bajarán al mundo algún día.
No cierres tanto los ojos, no los ocultes al mundo, bajo las miles de estrellas que custodian tus pasajes sobre le difusa verdad del destino, experimenta la paciencia del vientre de la órbita de los corazones, las sílabas del viento, las canciones de las montañas. Y mientras el sol trata de hacer espejo de tu mundo en un eclipse contra tu mirada tu bajas la cabeza por miedo a que la colisión entre los asteroides de tus respiros te muevan cinco centímetros más lejos de lo que deseas estar de una persona en todo el planeta.
Y cada movimiento genera una onda sonora imperceptible a aquellos insensibles de piel, mientras que los soñadores están atentos a la canción, pero no tienen voz suficiente como para dejarla salir, es el colapso de los sistemas, el estándar de la locura, un agujero negro que consume la oscuridad y quema los recuerdos de las mentes dolidas, una luz que brilla más allá del infinito, que retuerce la realidad para volverla un arco iris del que cualquiera podría resbalar y caer en el paraíso.
Es cada deseo vuelto ceniza, que se esparce en el aire, se respira y se vuelve un poema de latidos, de sensaciones, de cosquilleo, las mariposas que nunca pensaron volar dentro de mi, la cristalina agua que lavó los cabellos del principio y los convirtió en final, con cierre de oro, adornando al viento con una corona de plata y al cielo con broche de oro.
La noche se hizo un vestido de tela y cosió entre cada uno de sus respiros un foco en el tiempo, un tartamudeo a la esperanza, una cascada fugaz de sinsentidos en el haz de la vida y la muerte, la palabra perfecta en el centro de la tierra, que está esperando el para siempre que divaga justo en el vientre del bendito roce entre los sueños de la sirena y el marinero.
jueves, 21 de junio de 2012
Cortos de respiro.
Cada vez que ocurre un quiebre los latidos de mi corazón necesitan días y semanas para poder volver a su ritmo pasivo, pero aún así, nunca lo recuperará del todo, y entre todas las palabras bonitas, entre un par de papeles escribiré tu nombre, los guardaré en un bolsillo y esperaran allí hasta que el azar de recogerlos me saque una sonrisa, un brillo en los ojos, y un suspiro de esperanza a que pronto vienes por algo mejor.
domingo, 17 de junio de 2012
viernes, 15 de junio de 2012
Estamos aquí, bajo la paz del viento.
Sabes que estoy aquí, sabes que cada minuto que roza la locura es un segundo que el mundo se pone de cabeza, te hace bajar hasta las manos los sentimientos y luego comprendes porque el viento es tan frío, porque el sol es tan cálido...
Desde el vientre de un pétalo cae una lagrima concisa, pero no tengas miedo, no esperes con quebranto la explosión que producirá cuando llegué a ras de suelo, porque estoy aquí, y antes de que termine de dibujar un firmamento por tus mejillas procuraré guardarlas en un bolsillo hasta el para siempre, no sé si es útil, pero puedo decir que creo que cada gota puede convertirse en jarabe, y que entre más dulce sepan, más fácil será entender como las sonrisas son engendradas en la boca, como cada paso delgado se transforma en una roca sólida, en una casa frente al mar, en el reflejo de todas las cosas que quisiste y que sabes que siempre podrás hacer realidad.
Estoy aquí, siempre lo he estado, pero no he perdido mi tiempo entre las sombríos recuerdos, les prendí velas, y ahora son la luz que guía en camino, en caso de perderme, siempre aparecer de manera efervescente en mis ojos, iluminando las pupilas, moviendo el suelo, volviéndome con un montón de cuerdas al origen, volviendo la cuerda floja en un puente de hierro.
Han retumbado las guitarras, ha florecido el encanto de las cuatro estaciones, y aquí, cielo, mar, quebranto; sol, luna y poesía. Los ángeles no pierden el ritmo, las estrellas no cansan de esperar bajo el ritmo de los astros, bailan, giran, relevan, bullen, resplandecen ante cada milagro que enciendo los corazones bajo el anhelo de la tierra, se vuelven fugaces bajo todas las metas que se volvieron realidad, y con la fuerza de la vida se vuelven esperanza para un par de viajantes perdidos en el medio de la nada.
Sé que estas aquí, y en cada línea de mi cara y manos internalizó todos aquellos que siempre estuvieron, todos los que dejé ir, todas las miradas confusas que buscaban a alguien como tú, alguien como yo, alguien como el cielo, alguien como la noche, un refugio, un silencio, un amparo, un minuto en que los asteroides colindaran con las emociones, una vida en que cada pensamiento fuera una aurora boreal, para que el espectáculo inspirara a aquellos de los ojos vacíos, para que el tiempo se volviera un pañuelo que dejó caer una señorita, para que un hombre misterioso la pudiera seducir.
Desde el vientre de un pétalo cae una lagrima concisa, pero no tengas miedo, no esperes con quebranto la explosión que producirá cuando llegué a ras de suelo, porque estoy aquí, y antes de que termine de dibujar un firmamento por tus mejillas procuraré guardarlas en un bolsillo hasta el para siempre, no sé si es útil, pero puedo decir que creo que cada gota puede convertirse en jarabe, y que entre más dulce sepan, más fácil será entender como las sonrisas son engendradas en la boca, como cada paso delgado se transforma en una roca sólida, en una casa frente al mar, en el reflejo de todas las cosas que quisiste y que sabes que siempre podrás hacer realidad.
Estoy aquí, siempre lo he estado, pero no he perdido mi tiempo entre las sombríos recuerdos, les prendí velas, y ahora son la luz que guía en camino, en caso de perderme, siempre aparecer de manera efervescente en mis ojos, iluminando las pupilas, moviendo el suelo, volviéndome con un montón de cuerdas al origen, volviendo la cuerda floja en un puente de hierro.
Han retumbado las guitarras, ha florecido el encanto de las cuatro estaciones, y aquí, cielo, mar, quebranto; sol, luna y poesía. Los ángeles no pierden el ritmo, las estrellas no cansan de esperar bajo el ritmo de los astros, bailan, giran, relevan, bullen, resplandecen ante cada milagro que enciendo los corazones bajo el anhelo de la tierra, se vuelven fugaces bajo todas las metas que se volvieron realidad, y con la fuerza de la vida se vuelven esperanza para un par de viajantes perdidos en el medio de la nada.
Sé que estas aquí, y en cada línea de mi cara y manos internalizó todos aquellos que siempre estuvieron, todos los que dejé ir, todas las miradas confusas que buscaban a alguien como tú, alguien como yo, alguien como el cielo, alguien como la noche, un refugio, un silencio, un amparo, un minuto en que los asteroides colindaran con las emociones, una vida en que cada pensamiento fuera una aurora boreal, para que el espectáculo inspirara a aquellos de los ojos vacíos, para que el tiempo se volviera un pañuelo que dejó caer una señorita, para que un hombre misterioso la pudiera seducir.
miércoles, 13 de junio de 2012
Pasos a la izquierda, en punta. (2011)
Hace tiempo que no sé como empezar, pero sé como terminar. Nunca rompí latidos, porque si quiero, quiero a línea continua, nada de intervalos. Son demasiado enredados, muy inconsecuentes, algo dolorosos y de vez en cuando, saltando entre raya y raya no medimos las distancias y quedamos en medio de un si, no, tal vez, mañana. Sin saber nada de derecha, izquierda, frente ni atrás, sólo saber que en algún momento hubo algo que hoy es una luz parpadeante que no alumbra ningún camino.
Si mi corazón es de verdad... ¿Por qué he de envenenarlo con algo que no es tan verdadero?
No sé si es tomarse las cosas muy a pecho, pero cuando se trata de pasar por las manos algo tan delicado como una fotografía nos preocupamos de que no queden las huellas marcadas. No quiero nada sublime, ni utópico, ni extremadamente maravilloso... ¿Qué tal algo real? Simple, concreto... PURO.
No hay necesidad de aguardar como princesa, yo quiero salir hasta después de medianoche. Pero las señoritas terminan en casa, terminan con los tacones puestos, y con los recuerdos de quien rozó, quien marcó o quien simplemente fue inesperado, no con una difusa imagen de quién pretendió ser un esquema de príncipe azul.
Y esto es una vuelta a la "cuerda floja", Estamos a un lado, y al otro, la línea continúa tiene obstáculos, y hasta aveces tú los levantas, otras veces soy yo la que lo hace, pero caer es algo humano y aprender también.
Si mi corazón es de verdad... ¿Por qué he de envenenarlo con algo que no es tan verdadero?
No sé si es tomarse las cosas muy a pecho, pero cuando se trata de pasar por las manos algo tan delicado como una fotografía nos preocupamos de que no queden las huellas marcadas. No quiero nada sublime, ni utópico, ni extremadamente maravilloso... ¿Qué tal algo real? Simple, concreto... PURO.
No hay necesidad de aguardar como princesa, yo quiero salir hasta después de medianoche. Pero las señoritas terminan en casa, terminan con los tacones puestos, y con los recuerdos de quien rozó, quien marcó o quien simplemente fue inesperado, no con una difusa imagen de quién pretendió ser un esquema de príncipe azul.
Y esto es una vuelta a la "cuerda floja", Estamos a un lado, y al otro, la línea continúa tiene obstáculos, y hasta aveces tú los levantas, otras veces soy yo la que lo hace, pero caer es algo humano y aprender también.
martes, 12 de junio de 2012
Tormenta entre los dedos
Sensaciones nitidas, claras como lo que se respira de los versos.
No entiendo como ocurre, como fluye, como nace la tormenta y termina en arcoiris.
No entiendo como ocurre, como fluye, como nace la tormenta y termina en arcoiris.
zón
Desde lo más infantil guardado en mis entrañas, hasta cada certero surco en mis huellas dactilares se proyecta la misma voz, la misma mirada, el mismo sentimiento que las rocas esconden bajo su caparazón.
viernes, 1 de junio de 2012
Ha vuelto.
Hay algo que hace que lo innecesario se haga imperioso, y es extraño, porque es una sensación que se guarda en el pecho, y que entre cada suspiro trata de encontrar la manera de hacerlo salir...
Muchas veces prefiero dejar todo esto a cortas palabras, para no tener que darle tanta importancia, aunque sé que está allí, esperando su momento de gloria, buscando, olfateando, dándose gusto de las sensaciones, aprendiendo el ritmo de mi corazón.
Y mientras se mantenga conmigo voy a estar buscando, esperando, convenciéndome de las cosas que contradicen las hojas de un viejo cuaderno al que llamo "manual", y que escribí con cada una de las palabras que llegaron como bala al tiempo, y como pluma mientras caía en el entender en por qué de las cosas.
Muchas veces prefiero dejar todo esto a cortas palabras, para no tener que darle tanta importancia, aunque sé que está allí, esperando su momento de gloria, buscando, olfateando, dándose gusto de las sensaciones, aprendiendo el ritmo de mi corazón.
Y mientras se mantenga conmigo voy a estar buscando, esperando, convenciéndome de las cosas que contradicen las hojas de un viejo cuaderno al que llamo "manual", y que escribí con cada una de las palabras que llegaron como bala al tiempo, y como pluma mientras caía en el entender en por qué de las cosas.
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