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Ovalle, IV Región, Chile

lunes, 14 de abril de 2014

El monólogo de mi interior.

Bajo la rigurosidad de la noche, la Luna nos observó, sin páramo, palabras vacías.

Cuánto tiempo a pasado desde que no nos encontramos aquí, nos vimos allá, pero la intensidad de la atracción no fue suficiente para desviar la vista, y tu persona quedó en el punto ciego del instante. Te retrataste como el organismo ausente, pero la moral intacta.

Cuántas ocasiones se refugiaron en las vueltas que daba la máquina del secado, mientras comprendías que resolver el problema desde el inicio no lleva más consecuencia que nunca encontrar el final. 

-"No entiendes lo suficiente"-
Esbozaste un sonrisa, paralizaste los rayos solares que mantenían consciente la idea de que establecer lazos continuos entre las manos y las historias de amor era la forma correcta de caminar por el puente colgante. Nunca pedí nada del tiempo, mas el tiempo dibujó sobre mis risos caminos y laberintos con más de un millón de desenlaces.

Los destellos de vida que emergían de tu pupila nerviosa, la lágrima que se escapó mientras jugabamos a contar las estrellas en el cielo... Yo la recuerdo, tú me recuerdas siempre.

Y entre todas las piezas dispersas del mapa, que por tramo hace una vida, escribí cuentos en frases, y no pretendí nunca ordenarlos. Ahora son ellos los que juegan a ordenarme a mí.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Trazos de Borrador.

**Recopilación de frases y fragmentos de todos los borradores acumulados desde el 2010 a la fecha, cronológicamente en orden **

Y sentada en aquel rincón, lloré tanto, como si nunca lo hubiese hecho, estoy segura de aquello, mi mundo, mi burbuja, la reventaron... en un solo acto.

Y si solo cierro los ojos, y les doy la espalda... ¿Qué pensarían de mí?
Y si te pido que me acompañes a caminar un poco... ¿Qué pensarían de nosotros?
Necesito un poco más de mi misma, pero como recuperar si te lo has llevado en los bolsillos...
Te volviste horrorosamente adictivo, necesario. Te volviste dosis escrita...

¿En qué minuto fui capaz de ennegrecer con grafito las cosas? ¿En qué minuto me deje a mi misma para cuando tuviera un poco más de otro? ¿En qué minuto me protegí en el más de caído de los soldados?

He sido capaz de armar belleza de vida, pero nunca me la he quedado, quizás le he tenido mucho miedo a ser feliz, son las circunstancias que me ha llevado a parar la vida. ¿Cuántos tropezones se necesitan para aprender a mirar cuando caminas? ¿Te imaginas cuánto me cuesta confiar realmente en una persona?...  Yo creo que sí, ese sabor a estafa siempre en la boca hace desconfiar, es inestable, viene y va, como todo.

Podría ser un espiral que no cae, pero tampoco te levanta. Te mantiene en una horizontal que va hacia el centro, pero que en cualquier minuto explotaría hasta sus vértices de un universo tan ajeno como nuestro...
Tantos milímetros que nos forjaron una barrera entre lo justo y lo incorrecto. Pero, ¿Es lo justo siempre correcto?
Y que todo aquello que pasó contra la frontera se volvió más puro en la sangre que en el mismísimo pensamiento. Tierra, como en un parpadeo llevas a la noche más estrellada, al momento más preciado, a la canción que movió cada sentido del cuerpo. Todas las verdades que se nos inyectaron como penicilina.

Quizás caí en el error de pensar que estaba a una distancia eficiente del estereotipo, que todos estábamos. Que eramos nuestra propia firma. Pero me di cuenta de que en realidad, seguimos siendo los mismos adaptados, no, espera, yo no. Cada vez que prefirieron correr en vez de caminar yo espere un poco a que me jalaran, y lo hicieron, pero en una carrera de 100 metros yo llegue hasta los 20, y desde allí celebre una victoria que nunca fue mía, pero la tome así porque era empatica, confiaba, veía algo que era totalmente compartido. Tengo un revoltijo cerebral más complejo que cualquier indigestión. Vomito de ideas, vomito de sentimientos. Lamentemos que la bipolaridad sea la grandiosa gravedad emocional, pero hagamos como si fuera un juego. Sólo al minuto que tira hasta el fondo nos daríamos cuenta de su peligro. Sólo allí nos cuidaremos.

Hemos de esperar a que el manto no cubra todo. Siento los aullidos en este momento, de boca en boca, de soledad a soledad, naufragando en una avenida de la gran ciudad. El animal con el peor de los instintos es el ser humano, ya que deja que ellos estén en un caldo de cultivo para agregarle los sentimientos. Una gota del elixir es más que necesaria para demoler universos enteros, colisionar almas y fundirlas a fuego lento.



Me encuentro parada en estos momentos, frente a las cuatro paredes que se levantan... su atmósfera que se respira en suspiros... las palabras no están hechas para caer tan bajo, más bien, son un paracaídas...

¿Cuántos minutos han pasado desde la última vez que me miraste?
Es inimaginable, pero no importa, cada vez el reloj se hace más próximo a una próxima.

Creo conocer de memoria algo tan simple como las palmas de mis manos... pero a la luz del sol hay nuevas huellas que aparecen, que a veces se notan y otras no tanto. Acariciar, es una prueba, el resto es sólo el paso siguiente.

Las señoritas siempre aguardan en casa, siempre allí preparadas para esperar, ahogadas en paciencia, ella se peina el cabello frente al espejo, sentada sin mirar al frente... Dicen muchas veces que en esta vida no hay que esperar mucho de las personas... Las palabras más lindas del mundo no pueden ser una convención.... ¿O sí?

Somos un cielo que cae y rebota en el suelo, formando estelas de luz que se van destiñendo con el paso de los años... la atmósfera se hace pesada, el aire difícil de respirar. Las velas que iluminan este párrafo ya están empezando a consumirse. ¿Cómo el tiempo pudo quitarnos las frazadas de la cama en una noche de puro invierno?

Me he estado preguntando, que ta difícil puede ser seguir avanzando... he aprendido que por momentos no hay sonrisas para borrar llanto, pero no hay carcajada que deje de hacer el sol más brillante

Multifacetica. Una sonrisa de oreja a oreja, no siempre, pero como cualquiera.
Para cada vez que una sonrisa llegue sin permiso, los campos se harán más extensos, y sobre los pastizales las estrellas harán un poema, que sólo se podrá leer bajo el anhelo de paz. Es bastante difícil darse cuenta de como el tiempo ha dejado marcas, en nuestras manos, en nuestras caras, en las sonrisas y en las miradas...

Anoche soñé que estaba en el mismo lugar y tiempo, como si aún no lograra conciliar el sueño realmente... cómo si pudiera palpar la realidad, mientras sentía por algunos momentos que podía prever el futuro dentro de mi misma... toda sospecha de trazo se ha desvanecido con el tiempo, mas es imperioso que regresemos a la base del suceso.

Tambores, dejar que la acústica alimente la sala, dejar que retruene un poco de tiempo entre los ecos del tic-toc de mi reloj, que al parecer, a cada segundo tienen más que decir.










miércoles, 11 de septiembre de 2013

De tu semejanza a su tormento.

Amalgama de colores, es la droga que necesitas en este preciso momento, mas el miedo de caer te recae en el fondo de los estrechos latidos que aún intentas acallar desesperadamente. Como intentas explicar la degradación de una hoja que cayó en otoño y ahora no es más que un rastro disfrazado de cemento, aguardado entre las caricias de las experiencias, las notas musicales que hacen que tu piel se ponga de gallina.

Escuchaste a la luna disparar un rayo de luz en el medio de tus miedos, se condensaron bajo el eclipse de todas tus expectativas, era una tarde canela, una sonrisa distraída, las mismas preguntas de siempre...

Eras un barco que zarpó antes de tiempo, en un puerto perdido entre secretos y eufemismos, nunca supiste si volverías a tierra algún día, pero, extrañamente, es tu misma mirada convocatoria suficiente para revolver al planeta y establecer cimientos en lo más propio de la condición humana. Eras un pájaro que se robó la carta de amor de una prostituta, prescribiendo la historia de un destinatario que nunca supo que sucedió entre dos atardeceres. Eras noche, pero en lo lánguida de la ciudad que te contempla se apagaron las estrellas, y yo, desde mi propio lado del universo, sólo necesito de mi tiempo para poder contar cada una de ellas... nunca te diste cuenta, nunca, porque en mi rincón preferente del espacio he contemplado lo suficiente para escribir historias de la niña que te observa como si la vida no te fuese suficiente.

Eres brisa entrecortada, la que es fría pero acongoja los abrazos de un par de desdichados que necesitan compartir algo más que su calor. Eres río tormentoso, pero nunca vas a dejar hundir las cenizas de todos los cuentos que algún día voy a terminar de fragmentar entre tu silueta.

martes, 10 de septiembre de 2013

Diluvio de condiciones entre ayer, hoy y mañana

¿Cuántas veces has iniciado desde un plano ajeno a tu punto de vista? ¿Cuántas veces buscaste respuestas en la interrogante de un extraño que parecía conocido? ¿Cuántas palabras puedes pronunciar en medio minuto? ¿Cuántos pensamientos te corroen en diez segundos?

Y tal osadía se volvió el conformismo de las insinuaciones que sufrimos del tiempo, he de caer bajo el análisis, he de convencerme que me volví de mis críticas, pero dejé de lado mis propuestas y soluciones...
Como si la verdad estuviera tatuada en cada una de los espacios condenados de mi piel, como si las quejas se amontonaran en el vientre, como si cada tacto se volviera enlazado.

Bajo el producto de las coincidencias y los eventos desafortunados encontré un baúl de recuerdos enjaulado en lo más profundo de las personas, de mi persona, como si la instancia fuera suficiente para comprender que lo que abandoné de mi fuese la necesidad más inquietante, ese momento imperioso, esa cualidad flagelada, esa sonrisa cautivadora.

En las manchas de miles de cartas podría encontrar el sentido de todas las lágrimas que han significado crecer,mientras en un frasco de caramelos se aguardan todos los buenos recuerdos para compensar las necesidades bajo la dificultad, porque no ha sido fácil... nunca lo ha sido, para nadie. Desde el mismo momento que me prometí a mi misma no dar vuelta atrás he caminado en círculos como si pudiera desestabilizar la inercia que nos acongoja. ¿Cómo le preguntas a la vida que significa realmente una lección?

Esperando entre la armadura de fuego que acalla todo intento de escape de historia se encuentra una biblioteca de momentos aguardando un lector confundido, un extraño aventurero, un niño de imaginación enajenada. Y el frasco que guarda cada palabra que no se puede inmutar desde el centro del pecho a la vibración discontinua de las cuerdas vocales, tiene la tapa retorcida, producto de todas las caídas asociadas a cada dobles de la tierra, como los terremotos que derribaron los estantes en los que procuraba tener ordenados todos los recursos para establecer una concordancia lógica entre mis movimientos y la inflación continua de las emociones que retuercen la sinapsis de mis propias neuronas.

¿Cómo explicar tantos tramos entrecortados en lo que se supone es una convicción pareja?
No encontrar respuestas, ¿Qué implica? ¿No saber leer? ¿No buscar en los lugares correctos? ¿Estar en el destino equivocado?
¿Y si existiera realmente el destino?... No sé que hay de cuestionar al respecto, porque siempre consideré que era la excusa perfecta de los hombres para justificar las falencias de las convicciones humanas, el colapso mental de las oportunidades, la bandera blanca a la vida... ¿Cómo se puede renunciar a la vida y seguir respirando?
Como es natural entre todas mis preguntas, trato de encasillarme en los lugares de cada una de mis respuestas, y creo que no soy lo suficientemente valiente para dejar de lado todas las ansias de un momento extasioso, no soy lo suficientemente valiente para renunciar a la cumbre de la idealización materializada, no, no soy lo suficientemente valiente... porque no debe haber nada más triste que vivir sin esperar que algo especial suceda, no importa cuan insignificante parezca esa magia.
Y supongo que si camino en círculos algún día podré convertirlo en un espiral y subir hasta el punto finito donde comprenda qué es lo que realmente estoy haciendo...
Blanco, negro, GRIS, mas yo prefiero el anaranjado, porque anexa una fructífera decisión a las cuestiones que nos aquejan en lo más detallado del día y la noche... El vestido que nunca quisiste vestir, cuantas vueltas diste sobre la cama sin poder conciliar sueño, la vez que prometiste sanidad y erupcionaste ante la ebriedad de las mentiras que te dijeron y los vasos que bebiste.

Consideramos que el mundo es una rutina estable, mas no he dejado de pensar en la montaña rusa que he vivido desde que tengo uso constante de memoria, y los sube y baja que significan esos borrones indefinidos de tiempo, esos de los que siempre me acuso y sanciono. En verdad no estoy segura de cuanto tiempo queda definido entre pasado y futuro, ni cuanto presente es el que estamos viviendo, es ironía, la estela de tiempo es tan delgada, pero ha tenido contexto suficiente como para generar desde el cosmos hasta el brillo que se hace en la mirada cuando tenemos ganas de sonreír.

Producto de todas los enfrentamientos mentales he naufragado y resucitado en islas desconocidas para mi memoria y los entretiempos, he descubierto sin necesidad de segundos, he ordenado más espacios psicológicos que físicos, pero nunca he de terminar, porque por las cosas de la vida, cuando la energía me es suficiente, desparramo todos los cuadernos, las fotos, las cartas, los momentos, las lágrimas, las sonrisas, las palabras, las canciones, las interacciones, las rutinas, las ecuaciones, los versos, todo, todo lo desparramo por toda la habitación, me siento libre cuando lo hago, luego pequeña, porque no sé cuantas cosas quebré entremedio, y tras entender que no hay orden que haga sentir lo suficientemente liviano para volar, emprendo un nuevo viaje, esperando no guardar más sílabas que las que escribo en mi cuadernillo de recuerdos, ese mismo que se anota cuando entrecruzan las miradas.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Anexo n1: Perder el estigma de divagar.

Desestimó los matices canela, como cuan niño se pierde en el abismo del dormir...
Sus pies pequeños, descalzos, caminando por una finita franja de sonrisas cruzadas, se sienten cálidas, como si una reflexión de la interioridad de las miradas fuera suficiente material para incinerar los miedos.

No sé cuantas veces se podría vivir en el circuito de la universalidad, porque, si se plantea como principio básico, se pierde el rastro de las sustanciales esperanzas que proclamaban el encuentro de la realización. Luego, estoy yo, pervirtiendo mariposas para que sostengan enanas blancas y alumbren lo que debería parecer el ciclo de mi tiempo. Entre tanto procurar ser detallada con la inocencia de los logros, es difícil imaginar la delgada linea que se traza entre el desdén de la carne y el colapso del abstracto puro.

Nunca debió cuestionarse el punto en el que se quebrantan las normas del coherente y el nefasto jugador de maravillas que se albergaba entre sus autos de juguete, como las muñequitas que los ojos de ella reflejaron, mientras que el paralelismo de los mismos pies descalzos se ha perdido en el interrogante de nuestras razones, la niña dejó su muñeca, él sus brillantes autos, se tomaron de la mano, se abrigaron los pies y caminaron por una infinita franja de puntes colgantes, de madera húmeda, tan fría que te haría llorar de perplejidad.

Usualmente cuestionaría las circunstancias en que el mundo gira en rededor de mí, porque, ¿Cuál es el requisito para transformarme en el centro de un conjunto planetario?...
Pero luego en la carretera sucumbí en la colisión múltiple de silencios y palabras entrecortadas, la sensación de perder la cabeza embarga cada centímetro recubierto de mi, la misma que me quita el sueño cada vez que aparece la disyuntiva, sí, esa, una sola, pero tan persistente como las dudas que tienes del mundo.
Y luego, hilando las sentencias que hemos sufrido, comprendí que los tecnicismos escapan a la poca lógica que me va quedando, no puedo ser la indagadora, no puedo prosperar irrigandome de sensaciones elásticas de la subjetividad del tiempo espacio. ¿Y si realmente no puedo embargar al exterior por mí, si no a mi, desde el interior a la concordancia realizada?... y si realmente es así, es porque somos equitativos, auténticos, como si cada respiro y palabra fuera empírica, tanto como las lineas que se han alojado en los costados de tus sonrisas, y en tu frente cuando vas a empezar a llorar.


sábado, 24 de agosto de 2013

Evocación de momentos fecundados sin verbo.

Cómo me gustaría encontrar la secuencia temporal de sustantivos y verbos para describir lo que está fluctuando justo ahora dentro de mí, tan delicado, tan mío...

Trato de pensar en las múltiples sensaciones que me corroen, pero sólo se pone mi piel de gallina, mientras mi mente viaja en un estado descomunal de pretextos y recuerdos grabados. Y es como si el tacto hubiese dejado un camino de ceniza, del que puedo recordar cada momento continuo iniciando un vaivén de multitudes, nuestras manos danzantes, nuestros ojos exploradores...

Me aquieto bajo el propio sentimiento del recuerdo, me inquieto ante la esperanza de forjar nuevas travesías desde tu cuello a mi cintura. Nunca tuve tantas ganas de escribir los latidos rápidos de mi corazón, nunca me costó tanto hacerlo bajo la necesidad. ¿Quién eres? Porque todavía no existe una concordancia lógica entre las cosquillas y las reglas morales, pero, en el fondo del pozo, la entidad no se estremece ante la inquietud, más bien, genera la intriga suficiente como para pavimentar el suelo de mariposas...  y esa debe ser la razón de por qué me produces tanto.

No me agrada el cliché, menos los hegemónicos convencionalismos, mas, he aprendido tanto de mis ojos que memoricé las lineas remarcadas entre un más y menos, como si solo la visión fuera suficiente para entender el mundo, como si fuera nuestro secreto, como si fuera sólo mío...
E inundada bajo la curva que entretiene tu palpitar y las pocas filosofías que me agrada resolver, he de estar ahí, dibujando las mamparas que fraccionan todos esos espacios de tiempo que guardé para mi, guardándolos en una caja musical, para cuando sea un caso de emergencia, cuando un error de lectura se vuelva a corregir, cuando la duda te consuma, cuando tus miradas me consuman a mi.


jueves, 15 de agosto de 2013

Secuencia reiterativa, las preguntas que vienen y van.

Considerando más de una vez las ideas, he recalcado la amplitud necesaria para socorrer los problemas que sumergen las sentencias que hemos sufrido. Es indispensable establecer la línea dispareja que hace relación de mi contra tu persona.
No sé si existen las suficientes preguntas para rebuscar los pequeños fragmentos que se han acumulado bajo las estancias de mi pasado, o de mi presente, o como sea que se llame lo que ahora vivo, y que ahora ya es experiencia...

Me he interrogado la verdadera utilidad de las frases prefabricadas, sólo son el argumento perfecto para no reflejar todo lo que se siente, son las excusas favoritas, las mentiras perfectas... los pretextos socialmente aceptados; para evitar expresar la fragilidad de cada uno de los latidos que significan las miradas, los tropezones, las metas cumplidas...
Y en mi contraparte se encuentra la facilidad que permiten para la disolución de los conflictos gramaticales que existen anonadados en cada pronunciación, como facilitan la tarea de hilar y desahogar la impaciencia, la ignorancia, la insatisfacción lingüística...

En una metafórica lucha entre las insimilitudes de los contratiempos, es estruendoso el sonido de caos que se genera cuando las búsquedas chocan de pleno entre lo socorrida que se encuentran las almas, no, mas es ocasionalmente parte de nuestras vidas generar luz para mantener las estrategias al borde de la adrenalina, no me preguntes, pero la calma que me permite tener el estallido de cada una mis sinapsis es infinita, tanto que su duración es insignificante, pero lo suficientemente placentera. Entonces, he de decir que prefiero no aquietarme las vueltas exacerbadas, porque aunque la multitud las encuentre injustificadas y peligrosas, yo les agradezco la pureza que implican en cada pretexto de creación, de decisión, de porvenir.

Y la sonrisa está ahí, pese a la coordinación no aleatoria de los apaciguados momentos, porque es lo mejor, porque es lo más gratificante bajo el límite de la ignorancia y el conocimiento, y mientras no estalle la bomba de tiempo, he de seguir así, con la risa enmarcada y los ojos entrecerrados, esperando enfocar los pensamientos precisos para sobrevivir.