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Ovalle, IV Región, Chile

sábado, 24 de agosto de 2013

Evocación de momentos fecundados sin verbo.

Cómo me gustaría encontrar la secuencia temporal de sustantivos y verbos para describir lo que está fluctuando justo ahora dentro de mí, tan delicado, tan mío...

Trato de pensar en las múltiples sensaciones que me corroen, pero sólo se pone mi piel de gallina, mientras mi mente viaja en un estado descomunal de pretextos y recuerdos grabados. Y es como si el tacto hubiese dejado un camino de ceniza, del que puedo recordar cada momento continuo iniciando un vaivén de multitudes, nuestras manos danzantes, nuestros ojos exploradores...

Me aquieto bajo el propio sentimiento del recuerdo, me inquieto ante la esperanza de forjar nuevas travesías desde tu cuello a mi cintura. Nunca tuve tantas ganas de escribir los latidos rápidos de mi corazón, nunca me costó tanto hacerlo bajo la necesidad. ¿Quién eres? Porque todavía no existe una concordancia lógica entre las cosquillas y las reglas morales, pero, en el fondo del pozo, la entidad no se estremece ante la inquietud, más bien, genera la intriga suficiente como para pavimentar el suelo de mariposas...  y esa debe ser la razón de por qué me produces tanto.

No me agrada el cliché, menos los hegemónicos convencionalismos, mas, he aprendido tanto de mis ojos que memoricé las lineas remarcadas entre un más y menos, como si solo la visión fuera suficiente para entender el mundo, como si fuera nuestro secreto, como si fuera sólo mío...
E inundada bajo la curva que entretiene tu palpitar y las pocas filosofías que me agrada resolver, he de estar ahí, dibujando las mamparas que fraccionan todos esos espacios de tiempo que guardé para mi, guardándolos en una caja musical, para cuando sea un caso de emergencia, cuando un error de lectura se vuelva a corregir, cuando la duda te consuma, cuando tus miradas me consuman a mi.


jueves, 15 de agosto de 2013

Secuencia reiterativa, las preguntas que vienen y van.

Considerando más de una vez las ideas, he recalcado la amplitud necesaria para socorrer los problemas que sumergen las sentencias que hemos sufrido. Es indispensable establecer la línea dispareja que hace relación de mi contra tu persona.
No sé si existen las suficientes preguntas para rebuscar los pequeños fragmentos que se han acumulado bajo las estancias de mi pasado, o de mi presente, o como sea que se llame lo que ahora vivo, y que ahora ya es experiencia...

Me he interrogado la verdadera utilidad de las frases prefabricadas, sólo son el argumento perfecto para no reflejar todo lo que se siente, son las excusas favoritas, las mentiras perfectas... los pretextos socialmente aceptados; para evitar expresar la fragilidad de cada uno de los latidos que significan las miradas, los tropezones, las metas cumplidas...
Y en mi contraparte se encuentra la facilidad que permiten para la disolución de los conflictos gramaticales que existen anonadados en cada pronunciación, como facilitan la tarea de hilar y desahogar la impaciencia, la ignorancia, la insatisfacción lingüística...

En una metafórica lucha entre las insimilitudes de los contratiempos, es estruendoso el sonido de caos que se genera cuando las búsquedas chocan de pleno entre lo socorrida que se encuentran las almas, no, mas es ocasionalmente parte de nuestras vidas generar luz para mantener las estrategias al borde de la adrenalina, no me preguntes, pero la calma que me permite tener el estallido de cada una mis sinapsis es infinita, tanto que su duración es insignificante, pero lo suficientemente placentera. Entonces, he de decir que prefiero no aquietarme las vueltas exacerbadas, porque aunque la multitud las encuentre injustificadas y peligrosas, yo les agradezco la pureza que implican en cada pretexto de creación, de decisión, de porvenir.

Y la sonrisa está ahí, pese a la coordinación no aleatoria de los apaciguados momentos, porque es lo mejor, porque es lo más gratificante bajo el límite de la ignorancia y el conocimiento, y mientras no estalle la bomba de tiempo, he de seguir así, con la risa enmarcada y los ojos entrecerrados, esperando enfocar los pensamientos precisos para sobrevivir. 

sábado, 3 de agosto de 2013

Un arrebatado entendedor del mundo

Y si su cuerpo se desvanece con la brisa, cuál polvo que aprende a bailar... ¿Cómo lo haces para besarla?

Bajo el pretexto de dos tiempos colapsando, la cabeza rebotando contra un cristal intransitable, las verdades, las mentiras, las palabras, lo imperfectas que son. Como manchan cada unas de las cosas que se pretende entender, el atisbo innecesario, mi falta de vocabulario, toda la mezcla, todos los ingredientes que siempre no me pertenecieron, pidiendo perdón por la estrecha analogía entre la realidad y el cuestionamiento mismo de cada uno de los momentos que están tranzando batalla justo en el segundo crucial entre la mirada serena o la sonrisa precavida.

¿Cuán lejos se puede llegar bajo el trance de los sueños inundados?

La inercia; como sobrepasa las intenciones de la gente procurando pasar desapercibida... ¿La sientes tu?

No podría ser literal en este momento, porque no tiene sentido establecer relación entre la corazonada y lo mucho que pesan las jaquecas, mientras que lo único que se escucha alrededor son las plegarias de cientos de personajes inertes, la presión que generan sobre la corteza terrestre, y luego la gravedad comienza a causarme estragos.

Las cenizas que escapan entre cada suspiro no son más que el resto de estrategias para tratar con los miedos más grandes, irónicamente la gente cree que los conoce, pero no hace más que establecer eternas analogías entre el propio pesar y el ajeno, porque es la única forma en la que el humano puede sentir empatía. Mas me establezco bajo mis conceptos intentando sobrevivir a la marea que comienza a sobrepasarme la cintura, cuan fácil es escribir metáforas para embellecer los relatos, pero que complejo es abrazarlas para desahogarse de la manera ilógica, si, la misma que me encanta usar.

Mientras mi sangre sea el color que tu suerte me propuso, seguirás estando aquí entre cada sentido y lección, si lo será, pero esos colores están cada vez siendo menos abstractos, son tan concretos y reales que escapan a toda sensación extraña al cuerpo, mas, eso es en lo que los segundos, los minutos, mis días, mis semanas y mis meses te están moldeando, un extraño.
Espero que el levantamiento de rigurosidades no sea expulsado en mi cara nuevamente, no erupciones, porque aunque no lo he logrado estoy aprendiendo, y siento la cautela de cada movimiento volverse una razón más para dejar de escuchar, dejar de decir... sólo volverme un observador, un arrebatado entendedor del mundo.