- He procurado avanzar con palabras y no con pasos.
- Olvidé como caminar en línea recta.
- Subí millones de montañas pero nunca vi un amanecer y un atardecer.
- Dejé que las olas siempre borraran mis huellas en la playa.
- Pude lanzar globos al cielo sin que se reventarán.
- Tengo una invitación sobre la repisa.
- Espero que cada vez sea menos tarde para entregarla.
- Son dos copas y dos asientos, no importa lo que halla en cada uno de ellos.
- Creí que buscar bajo las piedras a veces era lo suficiente.
- Protejo mi espalda, la miro constantemente con un reojo al pasado.
- Tengo miedo.
- Quiero mirar a los ojos y salir triunfante.
- Amarró mi boca, como si una palabra fuera un exceso, un hálito de ebrios.
- Constantemente sé teórico, nada práctico.
- Me entero de las cosas a último minuto.
- Soy frágil, juego a ser fuerte, pierdo quebrandome.
- No quiero correr la mirada cuando me hablas, pero a veces es inevitable.
- Puedo alzar la mano y tratar de traducir todo lo que me rodea, desde una sonrisa a una miga de pan que cayó al suelo, pero no puedo explicar porque siempre lo hago.
- Conocidos muchos, amigos pocos, íntimos sólo algunos.
- Ser del 20 y ser tratada como del 80.
- Perder muchas veces por miedo a apostar.
- Conocer y después juzgar, lo que realmente sucede es que nunca terminamos de conocer a las personas o lo que las rodea, lo que nos rodea.
- La fuerza de voluntad nace del aprendizaje. No es espontanea.
- El cuerpo limita, la mente avanza y el inconsciente traspasa todas las anteriores. Los sueños nos elevan.
- Las despedidas no son lo más triste, a veces son el mejor comienzo para algo nuevo.
- Siempre se empieza de 0.
- Caer puede ser más duro que levantarse, depende de cuantas personas te empujen y cuantas te ayudan a pararte otra vez.
- El destino y la suerte pueden ser echados a patadas, son una limitación propia del ser humano para justificar sus falencias.
- Soy una experta en retrasar los procesos, son una inútil cuando hay que apresurarlos.
- Si miras de lejos no sabrás nunca lo que hay en realidad.
- La iniciativa siempre es recompensada.
- La mayoría de las veces que hay que enfrentar algo se está solo, porque es uno quien debe aprender.
- Arrepentirse es humano, pero no significa que sea válido.
- Callar es sabio, Hablar también. Muchas veces juega en contra según la situación.
- Antes que nada soy persona.
- Creo mucho, caigo también muy rápido.
- Rozar a veces mata, tocar a veces hiere, caminar a un costado también.
- Tengo facilidad para exagerar en mis sentimientos, en mis actitudes, en mis sueños... Pero no me detiene a hacerlos llegar a la linea.
- Acariciar, es una prueba, el resto es sólo el paso siguiente.
- Inhalar y exhalar no es dificil, pensar y hablar sí, pero es el mecanismo que logra mantener viva la conciencia y el corazón.
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viernes, 29 de julio de 2011
Lista de las Rosas sobre la mesa.
lunes, 25 de julio de 2011
Demoler Rascacielos
No pretendo embriagarme con azúcar por todas las penas que tuve que tomar como jarabe. Tampoco pretendo ser más de lo que he probado ser hasta ahora. Quién necesite un poco de mi no necesita más que eso, no necesita más de lo que puedo. Pero... (esta vida es tan loca, siempre hay peros entre las líneas, en las alas de los pájaros, en los pétalos de una flor). Pero... ¿Por qué se cierra tanto mi pecho?
He intentado respirar con los ojos cerrados, he intentado ver sin escuchar, he intentando hablar sin poder tocar al mismo tiempo. El colapso entre las emociones es un diván en el que el paciente se recuesta y su propio corazón le comienza a bombardear de improperios por ser tan incompetente, por ser tan bruto al actuar, tan débil al defenderse, tan inconsecuente al enamorarse. Aún así no hay de que preocuparse, pues el seguirá latiendo...
Tampoco hay de que arrepentirse. Me pregunto como serían mis cuadernos si la vida fuese arrepentimiento... Lo más probable es que los rayones que tratan de corregir errores tapen toda la historia de fondo, tapen toda la que se escribe hoy y también su sombra tape lo que pronto voy a escribir. Y sin historia... ¿Que sería de mí? Daría vueltas en la locura de alguien que no supo mover las piezas del juego, y que nunca encontró el botón de "reinicio", que lo más probable es que se encuentre justo en el punto donde estoy parada. Con todas las cartas a mi favor para poder ir de nuevo por lo que quiero o avanzar en busca de algo aún mejor, o algo más complejo, algo más simple. O en el mejor de los casos, algo para mí.
Quizás podría romper todos los relojes de arena y hacerme un desierto, plantar un árbol para sombra, hacer una casa y poner flores en los costados para que el futuro no sea tan incierto. Pero, no podría dejar volar por mucho tiempo todas las mariposas que tengo alojadas, ni las que guardo en casos de emergencia en el baúl de medicamentos, ni las pocas que aún esperan en el botiquín.
Podría poner un cerezo en la puerta, porque sus frutos tienen forma de corazón, pero sería nada más que la idealización de la sequía que hay en el entorno.
Podría comerme todos los relojes que hay en la habitación, pero los errores van a seguir retornando con los sonidos de un corazón roto.
Mejor vivir hoy, mejor seguir hoy, mejor dar vuelta otra página, mejor adornar los bordes para que cuando tenga que leer el cuento a alguien más, no sufra el descuido de un despecho o la falta de atención de la caída libre.
Mejor mirar al cielo y a la tierra, mejor dejar de ver el horizonte como el futuro, mejor avanzar en presente continuo, dejando huellas en el pasado, pero nunca en el futuro. Mejor demoler rascacielos para poner casas de campo, es mejor no ensuciar la recepción de lo que los sentidos tanto anhelan.
He intentado respirar con los ojos cerrados, he intentado ver sin escuchar, he intentando hablar sin poder tocar al mismo tiempo. El colapso entre las emociones es un diván en el que el paciente se recuesta y su propio corazón le comienza a bombardear de improperios por ser tan incompetente, por ser tan bruto al actuar, tan débil al defenderse, tan inconsecuente al enamorarse. Aún así no hay de que preocuparse, pues el seguirá latiendo...
Tampoco hay de que arrepentirse. Me pregunto como serían mis cuadernos si la vida fuese arrepentimiento... Lo más probable es que los rayones que tratan de corregir errores tapen toda la historia de fondo, tapen toda la que se escribe hoy y también su sombra tape lo que pronto voy a escribir. Y sin historia... ¿Que sería de mí? Daría vueltas en la locura de alguien que no supo mover las piezas del juego, y que nunca encontró el botón de "reinicio", que lo más probable es que se encuentre justo en el punto donde estoy parada. Con todas las cartas a mi favor para poder ir de nuevo por lo que quiero o avanzar en busca de algo aún mejor, o algo más complejo, algo más simple. O en el mejor de los casos, algo para mí.
Quizás podría romper todos los relojes de arena y hacerme un desierto, plantar un árbol para sombra, hacer una casa y poner flores en los costados para que el futuro no sea tan incierto. Pero, no podría dejar volar por mucho tiempo todas las mariposas que tengo alojadas, ni las que guardo en casos de emergencia en el baúl de medicamentos, ni las pocas que aún esperan en el botiquín.
Podría poner un cerezo en la puerta, porque sus frutos tienen forma de corazón, pero sería nada más que la idealización de la sequía que hay en el entorno.
Podría comerme todos los relojes que hay en la habitación, pero los errores van a seguir retornando con los sonidos de un corazón roto.
Mejor vivir hoy, mejor seguir hoy, mejor dar vuelta otra página, mejor adornar los bordes para que cuando tenga que leer el cuento a alguien más, no sufra el descuido de un despecho o la falta de atención de la caída libre.
Mejor mirar al cielo y a la tierra, mejor dejar de ver el horizonte como el futuro, mejor avanzar en presente continuo, dejando huellas en el pasado, pero nunca en el futuro. Mejor demoler rascacielos para poner casas de campo, es mejor no ensuciar la recepción de lo que los sentidos tanto anhelan.
domingo, 17 de julio de 2011
Amores Caducos
Yo...
Te vi venir, y no dudé, te abrí las puertas sin porqué y no me pude detener no importa que pasara. Y mientras miro en el papel, los besos que me dabas, el juego aquel, el roce fiel, dime tu que ganabas. Luego me dijiste que se hacía tarde, y el mañana todo lo iba a apagar.
Y me estacione, el tiempo no paró, te marchaste sin decir adiós, lágrimas cayeron al suelo y dime tú que ganabas.
Y luego me dijiste que se hacía tarde, y el mañana todo lo iba a apagar. Olvidaste todo lo que derrumbaste, al no mirar atrás. Y tu boca como roca y mis sueños poca cosa, y el futuro que se cayó. Borraste las huellas al marcharte, para nunca volver amor.
Y mientras pasan las horas, mis palabras se vuelven aviones de papel. Vuelan al horizonte para encontrar el paraíso que se fue. Y mientras las murallas de esta casa, para sólo los dos. No encuentran consuelo suficiente en las fotos de un tiempo mejor.
Ahora estas mejor, pero yo
Me prometí no mirar atrás, avanzar sin miedo a conquistar ilusiones que alguna vez había cultivado. Hoy volvió a llover, sobre recuerdos, navegaban como peces y me entumesio, me hizo correr hasta poder encontrarte. Y entre las caricias naufragadas, de la mano él me cogió. Me miró a los ojos sin palabra alguna, el corazón hacía una laguna, y el idiota aquel no valía nada, ya no hay besos dulces.
Y mientras pasan las horas, mis palabras se vuelven aviones de papel, que ahora vuelan con el viento de un futuro que cada vez da un paso más cerca de la esperanza de encontrar algo mejor, que los talones de una historia pasada que cautivó.
jueves, 14 de julio de 2011
Bloque
Hay millones de papeles cortados sobre la mesa, los puedes tomar y ordenarlos, leer un consejo. Los puedes tomar y ordenarlos, no sería un error si de ello resulta un beso.
Bloques de verdades, bloques de mentira, pero amorfos sentimientos.
No se puede encasillar ni clasificar la pena, la rabia, el odio, la alegría, la euforia, el amar. Tampoco se puede poner un cuentagota para las lágrimas, ni un marca-paso para los corazones hipertensos de cosquillas y mariposas. No te puedo decir nada, sólo puedo esparcirte papeles sobre la mesa, si los ordenas de alguna forma puedes encontrar un par de confesiones, otro par de "te quiero" y un GRACIAS, sí, así con mayúsculas.
No tengo remedio para valentía, ni soportes para los momentos bajos, pero, sé reconocer que aveces la apuñalada que más duele es esa que dice "Hasta pronto" cuando esperabas con los ojos bien abiertos un "Hasta Siempre". Esperar. Esperar es malo, o bueno, pero nunca las dos cosas juntas. Esperar en la plaza a que te vengan a buscar con ramo de flores. Esperar eternamente rosas marchitas que se instalaron en el pecho. Esperar frente a frente a que uno se atreva a levantar la mirada y decir eso que hace falta para dar un paso, dos pasos, una carrera más para el futuro.
Quizás no debería esperar a que ordenaras los papeles, por eso debajo de tu silla puse un "regresa un poco" y bajo la mesa "no sabes cuan necesario es". Olvidé por completo que a estas alturas para muchos como tú, bajar la cabeza es un pecado capital. Mis condolencias.
Seré un paso menos en la arena, pero otro más en el cemento. Y aunque sea sólo una vía y no pueda adelantar, sabemos que habrá un momento en que el tiempo avance y pueda dar la razón a todas las partes.
Bloques de verdades, bloques de mentira, pero amorfos sentimientos.
No se puede encasillar ni clasificar la pena, la rabia, el odio, la alegría, la euforia, el amar. Tampoco se puede poner un cuentagota para las lágrimas, ni un marca-paso para los corazones hipertensos de cosquillas y mariposas. No te puedo decir nada, sólo puedo esparcirte papeles sobre la mesa, si los ordenas de alguna forma puedes encontrar un par de confesiones, otro par de "te quiero" y un GRACIAS, sí, así con mayúsculas.
No tengo remedio para valentía, ni soportes para los momentos bajos, pero, sé reconocer que aveces la apuñalada que más duele es esa que dice "Hasta pronto" cuando esperabas con los ojos bien abiertos un "Hasta Siempre". Esperar. Esperar es malo, o bueno, pero nunca las dos cosas juntas. Esperar en la plaza a que te vengan a buscar con ramo de flores. Esperar eternamente rosas marchitas que se instalaron en el pecho. Esperar frente a frente a que uno se atreva a levantar la mirada y decir eso que hace falta para dar un paso, dos pasos, una carrera más para el futuro.
Quizás no debería esperar a que ordenaras los papeles, por eso debajo de tu silla puse un "regresa un poco" y bajo la mesa "no sabes cuan necesario es". Olvidé por completo que a estas alturas para muchos como tú, bajar la cabeza es un pecado capital. Mis condolencias.
Seré un paso menos en la arena, pero otro más en el cemento. Y aunque sea sólo una vía y no pueda adelantar, sabemos que habrá un momento en que el tiempo avance y pueda dar la razón a todas las partes.
miércoles, 6 de julio de 2011
Tinta de corazones, lápices de suspiros
Hoy me prometí escribirme a mi misma, como un espejo de papel. Volverme tinta y pegarme en una hoja, sin ni siquiera saber como volver de las palabras al cuerpo. Vagué por mucho, sufrí por muy poco. Por todas las patadas que recibí avance metros y metros hacía otros que me recogían para leer el misterio. Otros sólo me buscaban para desechar sus gomas de mascar.
Con la lluvia la tinta se destiñe, con la pena las palabras se deforman. Nunca entendí que podía el papel, que ríos navego, de cuantas cascadas se suicido... El viento lo rescató de una abrupta caída. Las estrellas procuraron ser inspiración. El día procuro mantenerlo seco.
La sangre de las venas estaba en cada punto final de mis oraciones, de mis pensamientos, de mi persona. Y si miraba mis manos hechas escritos y mis ojos como sueños que un autor se robó para hacerlos protagonistas en realidad no estaba viendo. Pensé estar muerta en letras. Nunca intenté descifrar. Una lágrima cayó desde el papel y me hizo dar cuenta de que las líneas tenían vida, ¡MI VIDA!. Que cada coma era un palpitar, cada signo de exclamación un enamoramiento, que cada interrogación eran las decisiones de mi vida. Los puntos finales fueron muchas veces suspiros, otras tantas fueron sonrisas.
Hoy me prometí escribirme a mi misma. Con la yema de los dedos dibuje un corazón como punto final, porque más que término, es un continuará, sí, continuará latiendo.
Con la lluvia la tinta se destiñe, con la pena las palabras se deforman. Nunca entendí que podía el papel, que ríos navego, de cuantas cascadas se suicido... El viento lo rescató de una abrupta caída. Las estrellas procuraron ser inspiración. El día procuro mantenerlo seco.
La sangre de las venas estaba en cada punto final de mis oraciones, de mis pensamientos, de mi persona. Y si miraba mis manos hechas escritos y mis ojos como sueños que un autor se robó para hacerlos protagonistas en realidad no estaba viendo. Pensé estar muerta en letras. Nunca intenté descifrar. Una lágrima cayó desde el papel y me hizo dar cuenta de que las líneas tenían vida, ¡MI VIDA!. Que cada coma era un palpitar, cada signo de exclamación un enamoramiento, que cada interrogación eran las decisiones de mi vida. Los puntos finales fueron muchas veces suspiros, otras tantas fueron sonrisas.
Hoy me prometí escribirme a mi misma. Con la yema de los dedos dibuje un corazón como punto final, porque más que término, es un continuará, sí, continuará latiendo.
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