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lunes, 26 de diciembre de 2011
Cuenta una historia, nota a nota, que hacer supernovas con un lápiz no es imposible.
Piano... Violín... Flauta... Murmullo...
El agua del río cae bajo el encanto de un par de sauces que dejan sus hojas reposar a la rivera, mientras el viento toma sus huellas y las lleva hasta el cielo para presentarle a Dios los dilemas del hombre.
Las tiras cómicas van saltando de pupila en pupila, mientras millones de títeres tratan de representar la obra teatral más difícil... la quisieron llamar "cuentos de una vida", pero término siendo "choque de la realidad".
La princesa de todos los cuentos de hadas se peina en frente de un espejo. mientras no puede aguantarse las ganas de llorar. La gota que alcanzó a resbalar de su rostro hizo un diluvio, que eclipsó con el sol y formó un arco-iris de cielo a cielo.
Mientras tres pasos más hacia la deriva estoy con un cuaderno de apuntes tratando de intuir como puedo hacer una supernova con la punta de mi lápiz... Y si lo imposible se hace pensamiento, se navega en un torbellino que desemboca en el país de los "para siempre", donde están todas las promesas que nadie procuró cumplir.
Velas, luces por montones... Libros, estantes infinitos...
La biblioteca de todas las palabras que declaraban amor eterno a una mujer de la noche, la de aquellas que rompían el corazón de los amores imposible, la de muchas palabras que fueron travesía y terminaron en entierro.
"Autores varios"... La portada es clara, pero el índice es particular para cada uno y en un paseo de montaña rusa el deja vú nos recuerda todas las veces que dijimos declaraciones y terminamos tomando maletas para dejar todo atrás.
Piano... Violín... Flauta... Paraíso...
Una escalera al cielo para darle canción al alma... Una escalera al suelo para tener siempre un rumbo en que pueda encontrarme contigo. Escribir todas las promesas en un papel que guarde en el bolsillo, para nunca más dejarlas ir... porque, aunque tu perdiste la esperanza, yo tengo que cumplir aquello que tanto juré.
Entiendo que no hagas lo mismo que yo, el mundo a veces no es recíproco, sino, todo sería un contrato de compra - venta, yo quiero algo del corazón, aunque le valga sólo mis latidos.
Dibujaré una estrella con grafito cuando cumpla cada uno de mis juramentos en la lista que llevo... El tiempo los hará supernova, y flotarán a otra galaxia para volver mi mundo imposible en una realidad.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Un giro de palabras, para mi presente.
Este era el momento preciso, para dar el giro de la historia. Este era el momento preciso, para volver al principio, poniéndole un final.
Todas las veces me dijiste no puedo, y yo miré al espejo con quebranto. No corras, no huyas. ¿No has intentado saltar por el acantilado?
Mi sangre fluctúa entre las ramas de mi cuerpo, nunca se detiene, el corazón no lo permite. Aunque el circuito sea el mismo, la carrera siempre tiene distintos participantes, a excepción de tu y yo.
Y entonces es una ola de palabras y oraciones, cuya tormenta hizo en mi algo que decidimos llamar sentimientos, no arrasó con todo, pero fue lo suficiente para llevarme un rato de un lado al otro, adormeciendo, queriendo despertarme, queriéndome llevar a límites nunca expuestos, nombrando a los misterios de nuestros mundos.
Anote en millones de papeles todas las historias que quiero vivir, pero aún no puedo encontrar la que ahora estoy viviendo. Es como una ironía que me dice que los cuentos de hadas van a seguir siéndolo siempre, mientras no aprenda como atar mis zapatos.
Y aquí vamos otra vez, cuando prometí decirte las cosas a la cara y terminé entregándolas en un papel por debajo de la mesa, como si fuera el pecado más grande del mundo, como si debiera sentirme avergonzada por ello. Comprar caricias y terminar confesando desamores, una tragicomedia que no es tan difícil de entender.
No sé si alguna vez protestamos por ello, pero me auto convencí de que habíamos hecho las paces, y tú aún sigues aquí, apareciendo entre comas,.
Asumir, crecer, madurar, entender que las cosas siempre estarán por algo, pero siempre se irán, aprovecharlas o no, es cuestión de nosotros mismos, hubo millones de opciones, pero yo quería una, tú la contraria. Estamos nadando en una sopa de letras, buscando, tratanto de armar una palabra que diga lo que nace desde el alma y sale por los poros. Me falta una letra, ¿A ti? También. Es exactamente la misma, y queda una, pero no queremos compartirla.
Aún estarás mirando de lejos, igual que yo, aún tendré recuerdos, también tú. Y pretenderé que cada vez que aparezcas, es sólo para asegurarte que estoy dando pasos firmes, y luego de ello volverás a desaparecer, no hay ilusiones, hay buenos recuerdos y la seguridad de que es el momento preciso para dar el giro a la historia, para contarle al resto que este es mi presente, sin saber algo del tuyo.
Todas las veces me dijiste no puedo, y yo miré al espejo con quebranto. No corras, no huyas. ¿No has intentado saltar por el acantilado?
Mi sangre fluctúa entre las ramas de mi cuerpo, nunca se detiene, el corazón no lo permite. Aunque el circuito sea el mismo, la carrera siempre tiene distintos participantes, a excepción de tu y yo.
Y entonces es una ola de palabras y oraciones, cuya tormenta hizo en mi algo que decidimos llamar sentimientos, no arrasó con todo, pero fue lo suficiente para llevarme un rato de un lado al otro, adormeciendo, queriendo despertarme, queriéndome llevar a límites nunca expuestos, nombrando a los misterios de nuestros mundos.
Anote en millones de papeles todas las historias que quiero vivir, pero aún no puedo encontrar la que ahora estoy viviendo. Es como una ironía que me dice que los cuentos de hadas van a seguir siéndolo siempre, mientras no aprenda como atar mis zapatos.
Y aquí vamos otra vez, cuando prometí decirte las cosas a la cara y terminé entregándolas en un papel por debajo de la mesa, como si fuera el pecado más grande del mundo, como si debiera sentirme avergonzada por ello. Comprar caricias y terminar confesando desamores, una tragicomedia que no es tan difícil de entender.
No sé si alguna vez protestamos por ello, pero me auto convencí de que habíamos hecho las paces, y tú aún sigues aquí, apareciendo entre comas,.
Asumir, crecer, madurar, entender que las cosas siempre estarán por algo, pero siempre se irán, aprovecharlas o no, es cuestión de nosotros mismos, hubo millones de opciones, pero yo quería una, tú la contraria. Estamos nadando en una sopa de letras, buscando, tratanto de armar una palabra que diga lo que nace desde el alma y sale por los poros. Me falta una letra, ¿A ti? También. Es exactamente la misma, y queda una, pero no queremos compartirla.
Aún estarás mirando de lejos, igual que yo, aún tendré recuerdos, también tú. Y pretenderé que cada vez que aparezcas, es sólo para asegurarte que estoy dando pasos firmes, y luego de ello volverás a desaparecer, no hay ilusiones, hay buenos recuerdos y la seguridad de que es el momento preciso para dar el giro a la historia, para contarle al resto que este es mi presente, sin saber algo del tuyo.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Sinceramente, con la pupila entre los versos.
¿Cómo demostrar que soy sincera? ¿Cómo hacer un vidrio de mi, para que veas que mi sangre no esta teñida?
He tratado de mirar a los ojos y construir un puente, pero a mitad de camino lo arrasó el viento... ¿Es acaso que no soy lo suficientemente fuerte?
Y entonces, el viento también es tormenta, revoluciona los sentidos y me carcome el tratar de entrar en tu mente para ser testigo de que mariposas vuelan cuando yo creo, para mi, algunas de muchos colores... ¿Sientes igual? ¿Ves polillas?
Estas a unas migas de distancia, pero ni las hormigas se acercan a recogerlas, no son dulces, son eternas, y por más que yo las recoja, con cada punto final de tus sonrisas se van acumulando, con cada lágrima que se me escapa se edifican y comienzan a construir un muro... estas a unas migas de distancia, pero estamos a millas de poder alguna vez ser uno.
¿Cómo empiezo? ¿Cómo obtengo pistas? ¿Cómo puedo caminar?
Tu me miras con cara de exageración, mientras yo trato de dibujarte lo que quiero decir, sin poder hablar, porque cuando las cuerdas vibran, desafinan, y la melodía no es lo que tu y yo esperábamos, el momento no es lo que yo tanto me esmeré en reunir.
Después miras, y yo leo tantas cosas, no sé si mal, no sé si bien, pero leo. Y entre versos hay marcas, vivencias, sueños, anhelos, caricias, cosas en las que me podría hundir. Tratar de llamar un salvavidas es imposible, hasta el más loco suicida no nadaría en esas aguas. Luego pestañeas, arrebatas todo lo que rebelabas... ¿Es igual para mi?
Imagino un mundo de pilares sólidos, siento los pasos, se transforman en arena, y me mantengo en la ironía loca de saber que en algún mapa estará la respuesta, que el tesoro es alcanzable, que tú fuiste hecho para mi. No tengo miedo de seguir batallando, necesito saber que significas, que traes entre manos, que sufres por las noches. Luz de esperanza, faros hacía la costa en un agujero negro, viaje sin retorno, cartas que nunca se entregan, palabras que se pierden en busca de su destinatario.
Algún día te diré frente a esas olas, lo que escribí entre versos. Sinceramente, nunca se acabará el tiempo.
He tratado de mirar a los ojos y construir un puente, pero a mitad de camino lo arrasó el viento... ¿Es acaso que no soy lo suficientemente fuerte?
Y entonces, el viento también es tormenta, revoluciona los sentidos y me carcome el tratar de entrar en tu mente para ser testigo de que mariposas vuelan cuando yo creo, para mi, algunas de muchos colores... ¿Sientes igual? ¿Ves polillas?
Estas a unas migas de distancia, pero ni las hormigas se acercan a recogerlas, no son dulces, son eternas, y por más que yo las recoja, con cada punto final de tus sonrisas se van acumulando, con cada lágrima que se me escapa se edifican y comienzan a construir un muro... estas a unas migas de distancia, pero estamos a millas de poder alguna vez ser uno.
¿Cómo empiezo? ¿Cómo obtengo pistas? ¿Cómo puedo caminar?
Tu me miras con cara de exageración, mientras yo trato de dibujarte lo que quiero decir, sin poder hablar, porque cuando las cuerdas vibran, desafinan, y la melodía no es lo que tu y yo esperábamos, el momento no es lo que yo tanto me esmeré en reunir.
Después miras, y yo leo tantas cosas, no sé si mal, no sé si bien, pero leo. Y entre versos hay marcas, vivencias, sueños, anhelos, caricias, cosas en las que me podría hundir. Tratar de llamar un salvavidas es imposible, hasta el más loco suicida no nadaría en esas aguas. Luego pestañeas, arrebatas todo lo que rebelabas... ¿Es igual para mi?
Imagino un mundo de pilares sólidos, siento los pasos, se transforman en arena, y me mantengo en la ironía loca de saber que en algún mapa estará la respuesta, que el tesoro es alcanzable, que tú fuiste hecho para mi. No tengo miedo de seguir batallando, necesito saber que significas, que traes entre manos, que sufres por las noches. Luz de esperanza, faros hacía la costa en un agujero negro, viaje sin retorno, cartas que nunca se entregan, palabras que se pierden en busca de su destinatario.
Algún día te diré frente a esas olas, lo que escribí entre versos. Sinceramente, nunca se acabará el tiempo.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Crecer.
Muchas veces me han preguntado que quiero con mi vida, y no sé si aún sé la respuesta, pero siento que no basta con algo que me de "título", no quiero ser tan básica como eso...
Quiero crecer, poder armar el mundo con mis manos, y no cansarme nunca de intentarlo.
Quiero ser lo suficientemente fuerte para no derrumbarme, pero quiero también tener corazón para poder llorar cuando una pena me esté ahogando.
Quiero alzar los brazos y gritar puedo... ¡PUEDO!. No importa cuantos puedan escucharlo, no importa a cuantos pueda distraer.
Quiero correr por la vida creyendo que el tiempo no acabará nunca, no tener una lista de oportunidades, sino oportunidades espontaneas, listas para ser tomadas.
Quiero pensar que lo más pequeño es más hermoso, que lo natural le gana a lo refinado.
Quiero vivir sabiendo que el dinero puede ayudar, pero nunca va a sanar a nadie.
Quiero sonreír sin razón alguna, que el caminar hacia el trabajo no sea una rutina, sino un paseo, saber que cada día habrá algo diferente de que encantarse.
Quiero ir contra el mundo cada vez que no me deje abrir bien los ojos o escuchar el sonido de los pájaros.
Quiero estar en cada momento importante en que alguien me necesite, ser constante, nunca olvidar a un amigo, siempre luchar por ellos.
Quiero aprender a ser tolerante, a mirar al otro y poder saber que es igual a mi, sin saber de donde viene.
Quiero disfrutar de todas aquellas cosas que va dando paso la vida, los errores, los triundos, la desgracia y la pena. Aprender de ellas, vivir, aprender, madurar, crecer.
Quiero aprender a dejar fluir todo lo que venga.
Quiera hacer las paces y asumir mi pasado, dejar de preocuparme del futuro y agradecer en cada momento por el presente.
Quiero crecer, poder armar el mundo con mis manos, y no cansarme nunca de intentarlo.
Quiero ser lo suficientemente fuerte para no derrumbarme, pero quiero también tener corazón para poder llorar cuando una pena me esté ahogando.
Quiero alzar los brazos y gritar puedo... ¡PUEDO!. No importa cuantos puedan escucharlo, no importa a cuantos pueda distraer.
Quiero correr por la vida creyendo que el tiempo no acabará nunca, no tener una lista de oportunidades, sino oportunidades espontaneas, listas para ser tomadas.
Quiero pensar que lo más pequeño es más hermoso, que lo natural le gana a lo refinado.
Quiero vivir sabiendo que el dinero puede ayudar, pero nunca va a sanar a nadie.
Quiero sonreír sin razón alguna, que el caminar hacia el trabajo no sea una rutina, sino un paseo, saber que cada día habrá algo diferente de que encantarse.
Quiero ir contra el mundo cada vez que no me deje abrir bien los ojos o escuchar el sonido de los pájaros.
Quiero estar en cada momento importante en que alguien me necesite, ser constante, nunca olvidar a un amigo, siempre luchar por ellos.
Quiero aprender a ser tolerante, a mirar al otro y poder saber que es igual a mi, sin saber de donde viene.
Quiero disfrutar de todas aquellas cosas que va dando paso la vida, los errores, los triundos, la desgracia y la pena. Aprender de ellas, vivir, aprender, madurar, crecer.
Quiero aprender a dejar fluir todo lo que venga.
Quiera hacer las paces y asumir mi pasado, dejar de preocuparme del futuro y agradecer en cada momento por el presente.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Bajando telones
Se comienza a cerrar un capítulo... ¿Cómo va a comenzar el nuevo?
Si desde niña se veía en el fondo del horizonte un cartel con todo aquello que un día iba a significar despedidas, abrazos, hasta luego, hasta siempre... Y hoy está aquí, a escasos 7 pasos de convertirse en casi una realidad.
Metas, objetivos, sueños, expectativas, ambiciones, FUTURO.
Es cómo si se volviera una palabra tan grande y pesada que le podría dar la vuelta al mundo, las preguntas, los temores, las inseguridades... ¿Que pasa con el presente? ¿Quien se preocupa de él?
Es un vuelo bajo, lleno de circunstancias, lleno de emociones, de oportunidades, de virar a izquierda o derecha, de dejar el nido, pero encontrar una ruta para poder volver a el sin perder rumbo, sin salir heridos, sin arriesgar parte de nosotros. Un camino que tomará forma y se volverá caligrama, describirá la esencia, tomará su forma y poco a poco se volverá poema... no uno de esos que se aprenden de memoria, sino de esos que se escriben del alma.
No habrá signos pare, no habrá instrucciones de manejos, es un tiempo, una caricia, algo efímero y otra cosa no tanto... los pasos serán historias que van a contar leyendas, que van a llamar a las musas a bailar, y a los caballeros a tenderles la mano a una princesa.
Esencia, que la persona tome con sus manos un poco de cemento para volverlo cristal, único, hermoso, propio. Que al ojo ajeno es una chatarra, y al tuyo el tesoro más preciado. Que sea una lucha, un abrir y cerrar de ojos, que encuentre siempre un nuevo inicio, o que sepa volver atrás cuando halla olvidado de donde nació el pasado. Que pueda pronunciar unos mil te quiero aguantando la respiración, y que aún así, no cueste trabajo hacerlo. Que brille, que flote, que se suspenda en el tiempo, que juegue con la brisa y pueda ser contada al resto del mundo.
El brillo de los ojos, las manos de un niño que se volvió adulto, la sonrisa de una niña que se ha convertido en una mujer. La próxima escena viene, pero el libreto no está escrito, a menos que toquemos la puerta en nuestros corazones... Lo mejor puede estar por venir, y lo mejor ya pasó, todos los días pueden ser lo mejor.
Hasta luego, hasta siempre, por siempre... si el resto fluye, todo podrá en algún momento volver a existir.
Si desde niña se veía en el fondo del horizonte un cartel con todo aquello que un día iba a significar despedidas, abrazos, hasta luego, hasta siempre... Y hoy está aquí, a escasos 7 pasos de convertirse en casi una realidad.
Metas, objetivos, sueños, expectativas, ambiciones, FUTURO.
Es cómo si se volviera una palabra tan grande y pesada que le podría dar la vuelta al mundo, las preguntas, los temores, las inseguridades... ¿Que pasa con el presente? ¿Quien se preocupa de él?
Es un vuelo bajo, lleno de circunstancias, lleno de emociones, de oportunidades, de virar a izquierda o derecha, de dejar el nido, pero encontrar una ruta para poder volver a el sin perder rumbo, sin salir heridos, sin arriesgar parte de nosotros. Un camino que tomará forma y se volverá caligrama, describirá la esencia, tomará su forma y poco a poco se volverá poema... no uno de esos que se aprenden de memoria, sino de esos que se escriben del alma.
No habrá signos pare, no habrá instrucciones de manejos, es un tiempo, una caricia, algo efímero y otra cosa no tanto... los pasos serán historias que van a contar leyendas, que van a llamar a las musas a bailar, y a los caballeros a tenderles la mano a una princesa.
Esencia, que la persona tome con sus manos un poco de cemento para volverlo cristal, único, hermoso, propio. Que al ojo ajeno es una chatarra, y al tuyo el tesoro más preciado. Que sea una lucha, un abrir y cerrar de ojos, que encuentre siempre un nuevo inicio, o que sepa volver atrás cuando halla olvidado de donde nació el pasado. Que pueda pronunciar unos mil te quiero aguantando la respiración, y que aún así, no cueste trabajo hacerlo. Que brille, que flote, que se suspenda en el tiempo, que juegue con la brisa y pueda ser contada al resto del mundo.
El brillo de los ojos, las manos de un niño que se volvió adulto, la sonrisa de una niña que se ha convertido en una mujer. La próxima escena viene, pero el libreto no está escrito, a menos que toquemos la puerta en nuestros corazones... Lo mejor puede estar por venir, y lo mejor ya pasó, todos los días pueden ser lo mejor.
Hasta luego, hasta siempre, por siempre... si el resto fluye, todo podrá en algún momento volver a existir.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Si todo llegase a ser perfecto
Hoy vi el amanecer. No habían dos tazas de café, no habían abrazos...
¿Basta compañía para sentir la magia?
Si la brisa me golpea la cara como un tambor, los pájaros cantan, y el dios de la vida comienza a aparecer bajo sus primeros haces de luz. Es cauteloso, sereno, paciente e imponente. Las cosquillas de un nuevo de día se meten bajo la piel, empiezan a correr por la sangre y chocan directo con el corazón. Aquí, sin mi taza de café y sin ti para compartirlo.
Ver amanecer, es como mirar las estrellas, son tan perfectas en su lejanía, tan cuidadosas, su existencia podría rasgar la nuestra, pero se mantienen a años luz de distancia, guardando el propio secreto del cosmos, dándole la oportunidad al hombre de creer en el infinito, en el "por siempre".
Creo que me he quedado sin palabras, perpleja ante algo tan natural como abrir y cerrar los ojos. Algo perfecto. Lo que por su cotidianidad se deja en el olvido del recuerdo, entre los "respira" y los "hoy es un nuevo día, hoy también puede ser perfecto". Perfecto... una palabra que se hace respetar, que se saborea, pero que parece cada vez más difícil de pronunciar. Mira, mira a tu alrededor, hay un cielo perfecto, sol perfecto, sueños perfectos, VIDA perfecta. Yo, tú y el resto caemos en el círculo de "nada es perfecto" pero no tenemos ningún problema de decir "nada es posible"... El humano perdió el empuje, perdió la emoción de ver la luna llena y saber que es más que un simple pedazo de roca, perdió la sensibilidad ante una pareja de niños que van de la mano, perdió el sentido de la dulzura y delicadeza que reflejan las flores, perdió la ingenuidad por lo que se engendra en un vientre, fruto de algo mucho más poderoso que una acción...
Hicimos caer millones de murallas para llamarnos personas, pero cada vez nos alejamos un poco más de ese adjetivo.
Cierra los ojos, tapa tus oídos, cierra la boca, tapa tus nariz, esconde tus manos, NUNCA vas a dejar de sentir. Tu corazón va a aumentar sus latidos cuando él este cerca, tus manos van a sudar, las mariposas encontrarán hogar en tu estómago. Déjalo fluir, porque si hay algo perfecto en este mundo, es la gracia y el don de tener sentimientos, ilusiones que nos muevan a cruzar montañas sólo para poder llegar a la cima y gritar al cielo el más poderoso de los "gracias por tener la perfección de vivir".
¿Basta compañía para sentir la magia?
Si la brisa me golpea la cara como un tambor, los pájaros cantan, y el dios de la vida comienza a aparecer bajo sus primeros haces de luz. Es cauteloso, sereno, paciente e imponente. Las cosquillas de un nuevo de día se meten bajo la piel, empiezan a correr por la sangre y chocan directo con el corazón. Aquí, sin mi taza de café y sin ti para compartirlo.
Ver amanecer, es como mirar las estrellas, son tan perfectas en su lejanía, tan cuidadosas, su existencia podría rasgar la nuestra, pero se mantienen a años luz de distancia, guardando el propio secreto del cosmos, dándole la oportunidad al hombre de creer en el infinito, en el "por siempre".
Creo que me he quedado sin palabras, perpleja ante algo tan natural como abrir y cerrar los ojos. Algo perfecto. Lo que por su cotidianidad se deja en el olvido del recuerdo, entre los "respira" y los "hoy es un nuevo día, hoy también puede ser perfecto". Perfecto... una palabra que se hace respetar, que se saborea, pero que parece cada vez más difícil de pronunciar. Mira, mira a tu alrededor, hay un cielo perfecto, sol perfecto, sueños perfectos, VIDA perfecta. Yo, tú y el resto caemos en el círculo de "nada es perfecto" pero no tenemos ningún problema de decir "nada es posible"... El humano perdió el empuje, perdió la emoción de ver la luna llena y saber que es más que un simple pedazo de roca, perdió la sensibilidad ante una pareja de niños que van de la mano, perdió el sentido de la dulzura y delicadeza que reflejan las flores, perdió la ingenuidad por lo que se engendra en un vientre, fruto de algo mucho más poderoso que una acción...
Hicimos caer millones de murallas para llamarnos personas, pero cada vez nos alejamos un poco más de ese adjetivo.
Cierra los ojos, tapa tus oídos, cierra la boca, tapa tus nariz, esconde tus manos, NUNCA vas a dejar de sentir. Tu corazón va a aumentar sus latidos cuando él este cerca, tus manos van a sudar, las mariposas encontrarán hogar en tu estómago. Déjalo fluir, porque si hay algo perfecto en este mundo, es la gracia y el don de tener sentimientos, ilusiones que nos muevan a cruzar montañas sólo para poder llegar a la cima y gritar al cielo el más poderoso de los "gracias por tener la perfección de vivir".
lunes, 10 de octubre de 2011
Bomba de tiempo
Estas sentada exactamente en el mismo lugar. ¿Hace cuanto?
Por lo menos 4 meses pensaste para ti misma, y pensar que en ese tiempo tantas cosas pudieron suceder, pero estuviste ahí, firme, serena, paciente, bondadosa. Llenándote las manos de flores, mirándolas como si nunca fuesen a marchitar.
Miras al horizonte como si estuviera a tan pocos pasos, como si el cielo nunca se alejara de nuestras manos, como si las nubes sólo fueran indicio de lluvia, no de tristeza.
Y luego de hallas de nuevo sentada, y vuelves a caminar en linea recta hacía atrás en tu cabeza, el sol salió tantos días, tantos otros pareció como si nunca más fuera a salir, él, él apareció entre un par de sonrisas y otro poco de momentos, y luego el racconto se distorsiona. ¿Fue ayer? ¿Fue hoy? ¿Alguna vez fuimos? ¿Alguna vez de verdad exististe? Todo se quiebra, todo se desordena, pero no todo se derrumba... Él, él y su imagen, él y unos cuantos sentimientos, él y sus conversaciones, él y palabras que no haz vuelto a encontrar.
Y verte sentada ahí te hace comprender que el papel en la mano no es un pañuelo para lágrimas, son un par de versos, que nadie más reconocería, pero, él y su todo, él no volvió.
¿De qué serviría buscarte bajo las rocas si ellas no tienen el suficiente espacio para verte vivir?
¿Tienes la suficiente fuerza para gritar? Las manos tiemblan, las emociones vienen como la bulimia.
Encontraste la convicción suficiente para ponerte en pie, viste como el polvo dibujó tu silueta.
El paso del tiempo era la prueba de que aún había algo que recordaba todo lo que había callado el alma, independiente de cuantos candados le hubiese puesto a él, a su nombre. Y dejas de pensar, comienzas a decir, luego vas a caminar, pero todavía le quieres, tanto como antes, un poco menos que en el silencio.
Aparentemente todo quedará ahí, ante la presencia de una silenciosa brisa, que querrá contarle cuanto le extrañas, pero nunca encontrará las palabras para hacerlo, igual que tú.
Luego dejaste de pensar, comienzas a gritar, gritar con llanto, gritar con dicha, gritar con gozo, gritar con toda la calma de la tierra, mientras la cenizas se remecen a tus pies.
Dejaste de ser un paréntesis, te volviste mayúscula, palabra, oración. Metamorfosis, justo antes de la bomba de tiempo, justo antes de que tus ojos se volvieran grises, justo antes de que la verdad fuera una gota, otro segundo de la vida.
Por lo menos 4 meses pensaste para ti misma, y pensar que en ese tiempo tantas cosas pudieron suceder, pero estuviste ahí, firme, serena, paciente, bondadosa. Llenándote las manos de flores, mirándolas como si nunca fuesen a marchitar.
Miras al horizonte como si estuviera a tan pocos pasos, como si el cielo nunca se alejara de nuestras manos, como si las nubes sólo fueran indicio de lluvia, no de tristeza.
Y luego de hallas de nuevo sentada, y vuelves a caminar en linea recta hacía atrás en tu cabeza, el sol salió tantos días, tantos otros pareció como si nunca más fuera a salir, él, él apareció entre un par de sonrisas y otro poco de momentos, y luego el racconto se distorsiona. ¿Fue ayer? ¿Fue hoy? ¿Alguna vez fuimos? ¿Alguna vez de verdad exististe? Todo se quiebra, todo se desordena, pero no todo se derrumba... Él, él y su imagen, él y unos cuantos sentimientos, él y sus conversaciones, él y palabras que no haz vuelto a encontrar.
Y verte sentada ahí te hace comprender que el papel en la mano no es un pañuelo para lágrimas, son un par de versos, que nadie más reconocería, pero, él y su todo, él no volvió.
¿De qué serviría buscarte bajo las rocas si ellas no tienen el suficiente espacio para verte vivir?
¿Tienes la suficiente fuerza para gritar? Las manos tiemblan, las emociones vienen como la bulimia.
Encontraste la convicción suficiente para ponerte en pie, viste como el polvo dibujó tu silueta.
El paso del tiempo era la prueba de que aún había algo que recordaba todo lo que había callado el alma, independiente de cuantos candados le hubiese puesto a él, a su nombre. Y dejas de pensar, comienzas a decir, luego vas a caminar, pero todavía le quieres, tanto como antes, un poco menos que en el silencio.
Aparentemente todo quedará ahí, ante la presencia de una silenciosa brisa, que querrá contarle cuanto le extrañas, pero nunca encontrará las palabras para hacerlo, igual que tú.
Luego dejaste de pensar, comienzas a gritar, gritar con llanto, gritar con dicha, gritar con gozo, gritar con toda la calma de la tierra, mientras la cenizas se remecen a tus pies.
Dejaste de ser un paréntesis, te volviste mayúscula, palabra, oración. Metamorfosis, justo antes de la bomba de tiempo, justo antes de que tus ojos se volvieran grises, justo antes de que la verdad fuera una gota, otro segundo de la vida.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Debo querer, quiero poder.
Querer es poder, pero poder... ¿Es siempre querer?
Quiero decir, yo puedo decir muchas cosas, puedo hacer tantas otras, pero no quiero, no quiero por desconfianza, no quiero por timidez, no quiero por lección, no quiero por cicatrices, no quiero por señales...
Seda el paso, hay mucho a los que debes permitir pasar antes que a ti, por convención, por conveniencia, por derrota.
Pare, no siempre el camino sigue en una sola línea, y tienes que parar en seco antes que te estrelles con algo mucho mayor en alguno de los muchos cruces.
No adelantar, Hay jerarquías, no sociales, sino emocionales, los corazones tienen puestos asientos en orden para aquellos que quieran ser parte de su función en la tierra.
Reduzca la velocidad, Límite de velocidad, Dirección obligada, etcétera, etcétera, etcétera...
"Poder sin querer" no es tan complejo como "Querer casi sin poder" (porque siempre se puede), no hay latidos, no hay lágrimas, no hay mariposas en el estómago, no hay nubes, no hay sube-bajas. Puedo decir todas las cosas que llevo en el pecho, pero no quiero mirar a los ojos al tener que pronunciarlo.
He aprendido con el tiempo que expresar no es gritar, que conversar no necesariamente es hablar, y que liberar a la presa mariposa no depende solamente de vocalizar un par de veces... Puede ser un poco más que eso, algo más significativo, más íntimo, más tuyo y más mío.
Y entonces me refugio en un par de versos... Es como un juego, yo escondo las cosas que me prometí decirte, y ahí están, sólo basta encontrarlas, pero esa ya no es mi misión (¿O si?)... Los juegos no son sólo de una persona.
Ahora "quiero decir puedo", y "puedo hacer queriendo", pero... ¿Puedes encontrar mis "quiero"?
Y entonces comprendo que "debo" jugar las cartas antes de que sea tarde para tener las estrategias, A, B, C...
Lo que sea necesario hasta comprender si conviene o no apostar, lo que sea necesario para que tu ordenes mis rompecabezas, lo suficiente para que la luna no se caiga a suspiros, cuanto haga falta para que la mariposa no se canse de permanecer lejos de su amada libertad, todo lo que se requiera antes de que yo comprenda que no ser directo no significa estar destinado eternamente a la derrota, sino, ser quién busca algo más que un par de dibujos en un cuaderno. Alguien que quiere tardes en una mirada, promesas en una sonrisa y momentos en un roce.
Quiero decir, yo puedo decir muchas cosas, puedo hacer tantas otras, pero no quiero, no quiero por desconfianza, no quiero por timidez, no quiero por lección, no quiero por cicatrices, no quiero por señales...
Seda el paso, hay mucho a los que debes permitir pasar antes que a ti, por convención, por conveniencia, por derrota.
Pare, no siempre el camino sigue en una sola línea, y tienes que parar en seco antes que te estrelles con algo mucho mayor en alguno de los muchos cruces.
No adelantar, Hay jerarquías, no sociales, sino emocionales, los corazones tienen puestos asientos en orden para aquellos que quieran ser parte de su función en la tierra.
Reduzca la velocidad, Límite de velocidad, Dirección obligada, etcétera, etcétera, etcétera...
"Poder sin querer" no es tan complejo como "Querer casi sin poder" (porque siempre se puede), no hay latidos, no hay lágrimas, no hay mariposas en el estómago, no hay nubes, no hay sube-bajas. Puedo decir todas las cosas que llevo en el pecho, pero no quiero mirar a los ojos al tener que pronunciarlo.
He aprendido con el tiempo que expresar no es gritar, que conversar no necesariamente es hablar, y que liberar a la presa mariposa no depende solamente de vocalizar un par de veces... Puede ser un poco más que eso, algo más significativo, más íntimo, más tuyo y más mío.
Y entonces me refugio en un par de versos... Es como un juego, yo escondo las cosas que me prometí decirte, y ahí están, sólo basta encontrarlas, pero esa ya no es mi misión (¿O si?)... Los juegos no son sólo de una persona.
Ahora "quiero decir puedo", y "puedo hacer queriendo", pero... ¿Puedes encontrar mis "quiero"?
Y entonces comprendo que "debo" jugar las cartas antes de que sea tarde para tener las estrategias, A, B, C...
Lo que sea necesario hasta comprender si conviene o no apostar, lo que sea necesario para que tu ordenes mis rompecabezas, lo suficiente para que la luna no se caiga a suspiros, cuanto haga falta para que la mariposa no se canse de permanecer lejos de su amada libertad, todo lo que se requiera antes de que yo comprenda que no ser directo no significa estar destinado eternamente a la derrota, sino, ser quién busca algo más que un par de dibujos en un cuaderno. Alguien que quiere tardes en una mirada, promesas en una sonrisa y momentos en un roce.
lunes, 12 de septiembre de 2011
De frente.
Hoy nos volvimos a encontrar, fue todo tan imperfecto como siempre, tan perfecto para nosotros.
Siempre pidiendo disculpas, pero nunca dando pasos al costado. ¿Puedo encerrar todo en una sola burbuja?
No creo que volar sea tan efímero como soñar, o respirar, o caminar a pies descalzos... Pero tocar la tierra con las manos en vez de rasgar las nubes nos hace sentir tan culpables.
Siento que cada vez que te conozco es un libro menos que se escribe, un pétalo menos que se cae, y un segundo más que, generalmente, se lanza al precipicio en busca de adrenalina. El resto solo se suspende, flota, llueve, se mese y luego envejece en la esperanza de encontrarte en las tardías notas que tratan de simular algo como un "te quiero". No soy de pocas palabras, pero generalmente me faltan cuando hay que dejar de inyectar morfina y hay que enfrentar algo que es tan natural y sincero. Perdón, aquí voy de nuevo, mientras me ahogó tratando de vocalizar algunas silabas para expresar lo que con un lápiz se hace pájaro y vuela tan lejos como puede, para así cuando lo leas, seas incapaz de encontrarlo, y luego es un paso hacia atrás, pero como dije, nunca al costado.
Es tan distinto verte a sólo eso, quiero decir, estar perdido no significa no saber donde estas, es saber donde estas pero sin nadie que pueda recordarlo, o invitarte a un trago, o sólo mirar como un zapato se pone delante del otro en una secuencia imparable del tiempo, que si se pusiera en perpendicular nos llevaría a la luna... Tú eres más simple. ¿Vamos a dar un paseo?
Mañana será otro día, y será otro día que voy a esperar... luego pienso, si fuera lo suficientemente valiente en mis propias condiciones, lograría cada día 10 páginas de mi fortuna, 6 notas de mi vida y 2 cartas que sólo esperarían en un baúl. Un baúl de memorias, como el de los viejos tiempos, que servía para tomar el bolso e ir al fin del mundo sólo buscando sonrisas. Soy un mendigo, un viajero, pero soy un alma. Y si mi alma no le pertenece ni a los cielos ni a la tierra, entonces le pertenece a una corriente que va por los ojos cerrados, esperando tener el suficiente equipaje para sobrevivir en más de un sueño, o habitar en un recuerdo que no sea tan difuso. Luego me prometí no llorar por atarme mal los zapatos, pero me caí y me dolió.
No nos culpo, somos tan infantiles, tenemos las manos de colores, pintamos una muralla con cada maravilla y cada tragedia del camino, ya no quedo espacio, ya no podemos mirar a nuestros propios ojos, ya no podemos cruzar palabras, ya no podemos ser nosotros frente a nosotros, no nos podemos presentar un momento nuevo, pero nos separamos con una cadena que dice "Jale en caso de emergencia" y supongo que al final de las cosas es oportuno decir que ahí estaremos, es oportuno pensar que de ahí seremos siempre.
Siempre pidiendo disculpas, pero nunca dando pasos al costado. ¿Puedo encerrar todo en una sola burbuja?
No creo que volar sea tan efímero como soñar, o respirar, o caminar a pies descalzos... Pero tocar la tierra con las manos en vez de rasgar las nubes nos hace sentir tan culpables.
Siento que cada vez que te conozco es un libro menos que se escribe, un pétalo menos que se cae, y un segundo más que, generalmente, se lanza al precipicio en busca de adrenalina. El resto solo se suspende, flota, llueve, se mese y luego envejece en la esperanza de encontrarte en las tardías notas que tratan de simular algo como un "te quiero". No soy de pocas palabras, pero generalmente me faltan cuando hay que dejar de inyectar morfina y hay que enfrentar algo que es tan natural y sincero. Perdón, aquí voy de nuevo, mientras me ahogó tratando de vocalizar algunas silabas para expresar lo que con un lápiz se hace pájaro y vuela tan lejos como puede, para así cuando lo leas, seas incapaz de encontrarlo, y luego es un paso hacia atrás, pero como dije, nunca al costado.
Es tan distinto verte a sólo eso, quiero decir, estar perdido no significa no saber donde estas, es saber donde estas pero sin nadie que pueda recordarlo, o invitarte a un trago, o sólo mirar como un zapato se pone delante del otro en una secuencia imparable del tiempo, que si se pusiera en perpendicular nos llevaría a la luna... Tú eres más simple. ¿Vamos a dar un paseo?
Mañana será otro día, y será otro día que voy a esperar... luego pienso, si fuera lo suficientemente valiente en mis propias condiciones, lograría cada día 10 páginas de mi fortuna, 6 notas de mi vida y 2 cartas que sólo esperarían en un baúl. Un baúl de memorias, como el de los viejos tiempos, que servía para tomar el bolso e ir al fin del mundo sólo buscando sonrisas. Soy un mendigo, un viajero, pero soy un alma. Y si mi alma no le pertenece ni a los cielos ni a la tierra, entonces le pertenece a una corriente que va por los ojos cerrados, esperando tener el suficiente equipaje para sobrevivir en más de un sueño, o habitar en un recuerdo que no sea tan difuso. Luego me prometí no llorar por atarme mal los zapatos, pero me caí y me dolió.
No nos culpo, somos tan infantiles, tenemos las manos de colores, pintamos una muralla con cada maravilla y cada tragedia del camino, ya no quedo espacio, ya no podemos mirar a nuestros propios ojos, ya no podemos cruzar palabras, ya no podemos ser nosotros frente a nosotros, no nos podemos presentar un momento nuevo, pero nos separamos con una cadena que dice "Jale en caso de emergencia" y supongo que al final de las cosas es oportuno decir que ahí estaremos, es oportuno pensar que de ahí seremos siempre.
martes, 6 de septiembre de 2011
Partir
Partir. Partir siempre es difícil. Desde el principio, desde el final, desde el medio.
Empezar, configurar, desarrollar la impresión del tiempo en un par de movimientos para empezar a darse cuenta que el camino no siempre está deforme, que el punto de vista lo puede volver tan uniforme como una regla, tan delicado como una flor o tan efímero como un suspiro.
Empezar, configurar, desarrollar la impresión del tiempo en un par de movimientos para empezar a darse cuenta que el camino no siempre está deforme, que el punto de vista lo puede volver tan uniforme como una regla, tan delicado como una flor o tan efímero como un suspiro.
lunes, 15 de agosto de 2011
Sin fecha
Logró tejer un chaleco pero le faltaron los botones, fue como correr kilometros a la meta y tropezar a pasos de ella; el sonido de la ambulancia es espeluznante, y atados volvemos a un pasado del que ya habiamos escapado.
Fuiste capaz de montar bloque por bloque hasta crearte un mundo, una jugada gruesa del destino hizo que un loco en camioneta lo estrellará.
Y... ¿Por qué a mi? La pregunta más estúpida de nuestra existencia... Una descarada hipocresía, como si nunca hubiesemos hecho un mal al mundo; el problema, es que no aceptamos jarabe de nuestra propia medicina. Son mejores las tabletas, se tragan rápido y no dejan mal sabor. La vida no está configurada de esa forma.
Quizás el karma no es tan tonto después de todo...
La verdad, levantaste tu torre y con el indice la derribaron como domino. TU, TU, TU, el mayor pecado para el resto, pero cuando el TU se refleja en el espejo no queda nada más que cerrar los ojos, fingir que nada esta sucediendo y jugar a soñar que el caramelo inundo todo para hacerlo dulce.
Estas en los ojales de las puertas, ahora vez llorar a quien te apuntó y te abrió los ojos para insinuar que eras un estorbo. Lo viste, la viste llorar, el corazón se te apretó un poco más de lo necesario, duele, y as manos tiemblan ante la contradicción, ayudo, me voy, me quedo, corro, suspiro, o sólo acudo a la indiferencia. La vida te cede la oportunidad de torcerle el brazo. El cielo se ilumina, el tiempo nieva de dulce.
Fuiste capaz de montar bloque por bloque hasta crearte un mundo, una jugada gruesa del destino hizo que un loco en camioneta lo estrellará.
Y... ¿Por qué a mi? La pregunta más estúpida de nuestra existencia... Una descarada hipocresía, como si nunca hubiesemos hecho un mal al mundo; el problema, es que no aceptamos jarabe de nuestra propia medicina. Son mejores las tabletas, se tragan rápido y no dejan mal sabor. La vida no está configurada de esa forma.
Quizás el karma no es tan tonto después de todo...
La verdad, levantaste tu torre y con el indice la derribaron como domino. TU, TU, TU, el mayor pecado para el resto, pero cuando el TU se refleja en el espejo no queda nada más que cerrar los ojos, fingir que nada esta sucediendo y jugar a soñar que el caramelo inundo todo para hacerlo dulce.
Estas en los ojales de las puertas, ahora vez llorar a quien te apuntó y te abrió los ojos para insinuar que eras un estorbo. Lo viste, la viste llorar, el corazón se te apretó un poco más de lo necesario, duele, y as manos tiemblan ante la contradicción, ayudo, me voy, me quedo, corro, suspiro, o sólo acudo a la indiferencia. La vida te cede la oportunidad de torcerle el brazo. El cielo se ilumina, el tiempo nieva de dulce.
viernes, 29 de julio de 2011
Lista de las Rosas sobre la mesa.
- He procurado avanzar con palabras y no con pasos.
- Olvidé como caminar en línea recta.
- Subí millones de montañas pero nunca vi un amanecer y un atardecer.
- Dejé que las olas siempre borraran mis huellas en la playa.
- Pude lanzar globos al cielo sin que se reventarán.
- Tengo una invitación sobre la repisa.
- Espero que cada vez sea menos tarde para entregarla.
- Son dos copas y dos asientos, no importa lo que halla en cada uno de ellos.
- Creí que buscar bajo las piedras a veces era lo suficiente.
- Protejo mi espalda, la miro constantemente con un reojo al pasado.
- Tengo miedo.
- Quiero mirar a los ojos y salir triunfante.
- Amarró mi boca, como si una palabra fuera un exceso, un hálito de ebrios.
- Constantemente sé teórico, nada práctico.
- Me entero de las cosas a último minuto.
- Soy frágil, juego a ser fuerte, pierdo quebrandome.
- No quiero correr la mirada cuando me hablas, pero a veces es inevitable.
- Puedo alzar la mano y tratar de traducir todo lo que me rodea, desde una sonrisa a una miga de pan que cayó al suelo, pero no puedo explicar porque siempre lo hago.
- Conocidos muchos, amigos pocos, íntimos sólo algunos.
- Ser del 20 y ser tratada como del 80.
- Perder muchas veces por miedo a apostar.
- Conocer y después juzgar, lo que realmente sucede es que nunca terminamos de conocer a las personas o lo que las rodea, lo que nos rodea.
- La fuerza de voluntad nace del aprendizaje. No es espontanea.
- El cuerpo limita, la mente avanza y el inconsciente traspasa todas las anteriores. Los sueños nos elevan.
- Las despedidas no son lo más triste, a veces son el mejor comienzo para algo nuevo.
- Siempre se empieza de 0.
- Caer puede ser más duro que levantarse, depende de cuantas personas te empujen y cuantas te ayudan a pararte otra vez.
- El destino y la suerte pueden ser echados a patadas, son una limitación propia del ser humano para justificar sus falencias.
- Soy una experta en retrasar los procesos, son una inútil cuando hay que apresurarlos.
- Si miras de lejos no sabrás nunca lo que hay en realidad.
- La iniciativa siempre es recompensada.
- La mayoría de las veces que hay que enfrentar algo se está solo, porque es uno quien debe aprender.
- Arrepentirse es humano, pero no significa que sea válido.
- Callar es sabio, Hablar también. Muchas veces juega en contra según la situación.
- Antes que nada soy persona.
- Creo mucho, caigo también muy rápido.
- Rozar a veces mata, tocar a veces hiere, caminar a un costado también.
- Tengo facilidad para exagerar en mis sentimientos, en mis actitudes, en mis sueños... Pero no me detiene a hacerlos llegar a la linea.
- Acariciar, es una prueba, el resto es sólo el paso siguiente.
- Inhalar y exhalar no es dificil, pensar y hablar sí, pero es el mecanismo que logra mantener viva la conciencia y el corazón.
lunes, 25 de julio de 2011
Demoler Rascacielos
No pretendo embriagarme con azúcar por todas las penas que tuve que tomar como jarabe. Tampoco pretendo ser más de lo que he probado ser hasta ahora. Quién necesite un poco de mi no necesita más que eso, no necesita más de lo que puedo. Pero... (esta vida es tan loca, siempre hay peros entre las líneas, en las alas de los pájaros, en los pétalos de una flor). Pero... ¿Por qué se cierra tanto mi pecho?
He intentado respirar con los ojos cerrados, he intentado ver sin escuchar, he intentando hablar sin poder tocar al mismo tiempo. El colapso entre las emociones es un diván en el que el paciente se recuesta y su propio corazón le comienza a bombardear de improperios por ser tan incompetente, por ser tan bruto al actuar, tan débil al defenderse, tan inconsecuente al enamorarse. Aún así no hay de que preocuparse, pues el seguirá latiendo...
Tampoco hay de que arrepentirse. Me pregunto como serían mis cuadernos si la vida fuese arrepentimiento... Lo más probable es que los rayones que tratan de corregir errores tapen toda la historia de fondo, tapen toda la que se escribe hoy y también su sombra tape lo que pronto voy a escribir. Y sin historia... ¿Que sería de mí? Daría vueltas en la locura de alguien que no supo mover las piezas del juego, y que nunca encontró el botón de "reinicio", que lo más probable es que se encuentre justo en el punto donde estoy parada. Con todas las cartas a mi favor para poder ir de nuevo por lo que quiero o avanzar en busca de algo aún mejor, o algo más complejo, algo más simple. O en el mejor de los casos, algo para mí.
Quizás podría romper todos los relojes de arena y hacerme un desierto, plantar un árbol para sombra, hacer una casa y poner flores en los costados para que el futuro no sea tan incierto. Pero, no podría dejar volar por mucho tiempo todas las mariposas que tengo alojadas, ni las que guardo en casos de emergencia en el baúl de medicamentos, ni las pocas que aún esperan en el botiquín.
Podría poner un cerezo en la puerta, porque sus frutos tienen forma de corazón, pero sería nada más que la idealización de la sequía que hay en el entorno.
Podría comerme todos los relojes que hay en la habitación, pero los errores van a seguir retornando con los sonidos de un corazón roto.
Mejor vivir hoy, mejor seguir hoy, mejor dar vuelta otra página, mejor adornar los bordes para que cuando tenga que leer el cuento a alguien más, no sufra el descuido de un despecho o la falta de atención de la caída libre.
Mejor mirar al cielo y a la tierra, mejor dejar de ver el horizonte como el futuro, mejor avanzar en presente continuo, dejando huellas en el pasado, pero nunca en el futuro. Mejor demoler rascacielos para poner casas de campo, es mejor no ensuciar la recepción de lo que los sentidos tanto anhelan.
He intentado respirar con los ojos cerrados, he intentado ver sin escuchar, he intentando hablar sin poder tocar al mismo tiempo. El colapso entre las emociones es un diván en el que el paciente se recuesta y su propio corazón le comienza a bombardear de improperios por ser tan incompetente, por ser tan bruto al actuar, tan débil al defenderse, tan inconsecuente al enamorarse. Aún así no hay de que preocuparse, pues el seguirá latiendo...
Tampoco hay de que arrepentirse. Me pregunto como serían mis cuadernos si la vida fuese arrepentimiento... Lo más probable es que los rayones que tratan de corregir errores tapen toda la historia de fondo, tapen toda la que se escribe hoy y también su sombra tape lo que pronto voy a escribir. Y sin historia... ¿Que sería de mí? Daría vueltas en la locura de alguien que no supo mover las piezas del juego, y que nunca encontró el botón de "reinicio", que lo más probable es que se encuentre justo en el punto donde estoy parada. Con todas las cartas a mi favor para poder ir de nuevo por lo que quiero o avanzar en busca de algo aún mejor, o algo más complejo, algo más simple. O en el mejor de los casos, algo para mí.
Quizás podría romper todos los relojes de arena y hacerme un desierto, plantar un árbol para sombra, hacer una casa y poner flores en los costados para que el futuro no sea tan incierto. Pero, no podría dejar volar por mucho tiempo todas las mariposas que tengo alojadas, ni las que guardo en casos de emergencia en el baúl de medicamentos, ni las pocas que aún esperan en el botiquín.
Podría poner un cerezo en la puerta, porque sus frutos tienen forma de corazón, pero sería nada más que la idealización de la sequía que hay en el entorno.
Podría comerme todos los relojes que hay en la habitación, pero los errores van a seguir retornando con los sonidos de un corazón roto.
Mejor vivir hoy, mejor seguir hoy, mejor dar vuelta otra página, mejor adornar los bordes para que cuando tenga que leer el cuento a alguien más, no sufra el descuido de un despecho o la falta de atención de la caída libre.
Mejor mirar al cielo y a la tierra, mejor dejar de ver el horizonte como el futuro, mejor avanzar en presente continuo, dejando huellas en el pasado, pero nunca en el futuro. Mejor demoler rascacielos para poner casas de campo, es mejor no ensuciar la recepción de lo que los sentidos tanto anhelan.
domingo, 17 de julio de 2011
Amores Caducos
Yo...
Te vi venir, y no dudé, te abrí las puertas sin porqué y no me pude detener no importa que pasara. Y mientras miro en el papel, los besos que me dabas, el juego aquel, el roce fiel, dime tu que ganabas. Luego me dijiste que se hacía tarde, y el mañana todo lo iba a apagar.
Y me estacione, el tiempo no paró, te marchaste sin decir adiós, lágrimas cayeron al suelo y dime tú que ganabas.
Y luego me dijiste que se hacía tarde, y el mañana todo lo iba a apagar. Olvidaste todo lo que derrumbaste, al no mirar atrás. Y tu boca como roca y mis sueños poca cosa, y el futuro que se cayó. Borraste las huellas al marcharte, para nunca volver amor.
Y mientras pasan las horas, mis palabras se vuelven aviones de papel. Vuelan al horizonte para encontrar el paraíso que se fue. Y mientras las murallas de esta casa, para sólo los dos. No encuentran consuelo suficiente en las fotos de un tiempo mejor.
Ahora estas mejor, pero yo
Me prometí no mirar atrás, avanzar sin miedo a conquistar ilusiones que alguna vez había cultivado. Hoy volvió a llover, sobre recuerdos, navegaban como peces y me entumesio, me hizo correr hasta poder encontrarte. Y entre las caricias naufragadas, de la mano él me cogió. Me miró a los ojos sin palabra alguna, el corazón hacía una laguna, y el idiota aquel no valía nada, ya no hay besos dulces.
Y mientras pasan las horas, mis palabras se vuelven aviones de papel, que ahora vuelan con el viento de un futuro que cada vez da un paso más cerca de la esperanza de encontrar algo mejor, que los talones de una historia pasada que cautivó.
jueves, 14 de julio de 2011
Bloque
Hay millones de papeles cortados sobre la mesa, los puedes tomar y ordenarlos, leer un consejo. Los puedes tomar y ordenarlos, no sería un error si de ello resulta un beso.
Bloques de verdades, bloques de mentira, pero amorfos sentimientos.
No se puede encasillar ni clasificar la pena, la rabia, el odio, la alegría, la euforia, el amar. Tampoco se puede poner un cuentagota para las lágrimas, ni un marca-paso para los corazones hipertensos de cosquillas y mariposas. No te puedo decir nada, sólo puedo esparcirte papeles sobre la mesa, si los ordenas de alguna forma puedes encontrar un par de confesiones, otro par de "te quiero" y un GRACIAS, sí, así con mayúsculas.
No tengo remedio para valentía, ni soportes para los momentos bajos, pero, sé reconocer que aveces la apuñalada que más duele es esa que dice "Hasta pronto" cuando esperabas con los ojos bien abiertos un "Hasta Siempre". Esperar. Esperar es malo, o bueno, pero nunca las dos cosas juntas. Esperar en la plaza a que te vengan a buscar con ramo de flores. Esperar eternamente rosas marchitas que se instalaron en el pecho. Esperar frente a frente a que uno se atreva a levantar la mirada y decir eso que hace falta para dar un paso, dos pasos, una carrera más para el futuro.
Quizás no debería esperar a que ordenaras los papeles, por eso debajo de tu silla puse un "regresa un poco" y bajo la mesa "no sabes cuan necesario es". Olvidé por completo que a estas alturas para muchos como tú, bajar la cabeza es un pecado capital. Mis condolencias.
Seré un paso menos en la arena, pero otro más en el cemento. Y aunque sea sólo una vía y no pueda adelantar, sabemos que habrá un momento en que el tiempo avance y pueda dar la razón a todas las partes.
Bloques de verdades, bloques de mentira, pero amorfos sentimientos.
No se puede encasillar ni clasificar la pena, la rabia, el odio, la alegría, la euforia, el amar. Tampoco se puede poner un cuentagota para las lágrimas, ni un marca-paso para los corazones hipertensos de cosquillas y mariposas. No te puedo decir nada, sólo puedo esparcirte papeles sobre la mesa, si los ordenas de alguna forma puedes encontrar un par de confesiones, otro par de "te quiero" y un GRACIAS, sí, así con mayúsculas.
No tengo remedio para valentía, ni soportes para los momentos bajos, pero, sé reconocer que aveces la apuñalada que más duele es esa que dice "Hasta pronto" cuando esperabas con los ojos bien abiertos un "Hasta Siempre". Esperar. Esperar es malo, o bueno, pero nunca las dos cosas juntas. Esperar en la plaza a que te vengan a buscar con ramo de flores. Esperar eternamente rosas marchitas que se instalaron en el pecho. Esperar frente a frente a que uno se atreva a levantar la mirada y decir eso que hace falta para dar un paso, dos pasos, una carrera más para el futuro.
Quizás no debería esperar a que ordenaras los papeles, por eso debajo de tu silla puse un "regresa un poco" y bajo la mesa "no sabes cuan necesario es". Olvidé por completo que a estas alturas para muchos como tú, bajar la cabeza es un pecado capital. Mis condolencias.
Seré un paso menos en la arena, pero otro más en el cemento. Y aunque sea sólo una vía y no pueda adelantar, sabemos que habrá un momento en que el tiempo avance y pueda dar la razón a todas las partes.
miércoles, 6 de julio de 2011
Tinta de corazones, lápices de suspiros
Hoy me prometí escribirme a mi misma, como un espejo de papel. Volverme tinta y pegarme en una hoja, sin ni siquiera saber como volver de las palabras al cuerpo. Vagué por mucho, sufrí por muy poco. Por todas las patadas que recibí avance metros y metros hacía otros que me recogían para leer el misterio. Otros sólo me buscaban para desechar sus gomas de mascar.
Con la lluvia la tinta se destiñe, con la pena las palabras se deforman. Nunca entendí que podía el papel, que ríos navego, de cuantas cascadas se suicido... El viento lo rescató de una abrupta caída. Las estrellas procuraron ser inspiración. El día procuro mantenerlo seco.
La sangre de las venas estaba en cada punto final de mis oraciones, de mis pensamientos, de mi persona. Y si miraba mis manos hechas escritos y mis ojos como sueños que un autor se robó para hacerlos protagonistas en realidad no estaba viendo. Pensé estar muerta en letras. Nunca intenté descifrar. Una lágrima cayó desde el papel y me hizo dar cuenta de que las líneas tenían vida, ¡MI VIDA!. Que cada coma era un palpitar, cada signo de exclamación un enamoramiento, que cada interrogación eran las decisiones de mi vida. Los puntos finales fueron muchas veces suspiros, otras tantas fueron sonrisas.
Hoy me prometí escribirme a mi misma. Con la yema de los dedos dibuje un corazón como punto final, porque más que término, es un continuará, sí, continuará latiendo.
Con la lluvia la tinta se destiñe, con la pena las palabras se deforman. Nunca entendí que podía el papel, que ríos navego, de cuantas cascadas se suicido... El viento lo rescató de una abrupta caída. Las estrellas procuraron ser inspiración. El día procuro mantenerlo seco.
La sangre de las venas estaba en cada punto final de mis oraciones, de mis pensamientos, de mi persona. Y si miraba mis manos hechas escritos y mis ojos como sueños que un autor se robó para hacerlos protagonistas en realidad no estaba viendo. Pensé estar muerta en letras. Nunca intenté descifrar. Una lágrima cayó desde el papel y me hizo dar cuenta de que las líneas tenían vida, ¡MI VIDA!. Que cada coma era un palpitar, cada signo de exclamación un enamoramiento, que cada interrogación eran las decisiones de mi vida. Los puntos finales fueron muchas veces suspiros, otras tantas fueron sonrisas.
Hoy me prometí escribirme a mi misma. Con la yema de los dedos dibuje un corazón como punto final, porque más que término, es un continuará, sí, continuará latiendo.
domingo, 26 de junio de 2011
Ratos de un precipicio que llaman amor.
No puedo creer que el alma a veces se nuble tanto. Se quiebra, se rearma, se recorta, se cose, se pega, se vuela y se cae, pero siempre vuelve a tomar altura.
El soplo del viento a veces levanta las hojas muy alto, independiente de su ligereza. La caída es liviana, claro, a menos que te perfore.
Las pulsaciones a ratos se hacen incontenibles, pero, tratar de conciliar el pulso es algo sólo hecho para personas de hielo. El resto son de piel, y unas pocas son de rosas. Un roce suave y lento, que sube y baja, como una travesía de emociones que se van hilando en un camino que no tiene forma ni armonía, pero podría enternecer a cualquiera que tenga el corazón un poco menos pesado que una piedra.
A la vista simple de un hombre o una mujer las palabras no son más que letras que en conjunto son un vacío sonoro. Luego los abofetea un "te quiero" que no es nada más que un simulacro para cuando saltes y abras un paracaídas con la confesión más retumbante del mundo.
Muchas veces es incontenible, los ojos se humedecen rápido, la sangre sube de golpe, el estomago se vuelve lavadora y de un segundo a otros caímos bajo un embrujo ante alguien del que siquiera conocemos la sombra.
Otras, el tiempo puede jugar sus piezas y ante-ponerte un peón que parece débil e indefenso, para luego darle la soberanía de conquistar a un rey o una reina, no importa cuanto tiempo le halla costado, no importa cuanto tiempo estuvo atrás, esperando a que se abriera un poco la ventana y tuviera la perfecta oportunidad para robar.
Razones tiene muchas, o pocas, o más bien, en realidad depende. Las cajas de cartón tienen muchas razones de ser, pero cuando se mojan, sucumben... No es que el sentimiento sea algo que se planee, más bien, sólo llega.
No entiendo mucho de cosas, pero un cruce de miradas sería necesario para levantar algo que se calló. Lamento decir que a veces sea tan alto el precipicio y tan corta la estadía, ya que, mientras algunos pasan con sus ramilletes de flores, la caída libre aturde mis sentidos y lo más probable es que cuando esté en búsqueda del valle, vuelva a llegar al risco. Y ante el miedo de enfrentar nuevamente tu frente o tu boca, salte de él y comience otra vez, en un ciclo que sólo terminará cuando algún soldado tiré un empujón y haga desviarme de la ruta.
¿Qué tan grandes son las estrellas si con sólo el deseo de tocar alguna ya forma una quemadura en los dedos?
Mientras muchos caminamos mirando nuestros zapatos nos evitamos el embrollo de cruzarse con un engaño o con el amor más grande de nuestras vidas. Mientras muchos otros miramos con nuestras cabezas hacía el cielo, descuidamos la realidad que se encuentra al nivel de nuestros ojos, y preferimos la fantasía de un sol y una luna que sufrirán siempre la soledad de ser astros. Quizás por ello todas las penas de amor se concentran en las estrellas, son historias que siempre van a ser contadas por quienes las lean, hasta que la dichada tenga nombre de mujer, gracias a un par de locos que se encuentran y se aman ante el amparo de las millones de lejanas observadoras.
Mañana comienza de nuevo el camino al valle, tengo migas de pan, clavos y piedras para dejar marcado el camino. Quizás alguien las recoja, quizás ese es el acogido.
El soplo del viento a veces levanta las hojas muy alto, independiente de su ligereza. La caída es liviana, claro, a menos que te perfore.
Las pulsaciones a ratos se hacen incontenibles, pero, tratar de conciliar el pulso es algo sólo hecho para personas de hielo. El resto son de piel, y unas pocas son de rosas. Un roce suave y lento, que sube y baja, como una travesía de emociones que se van hilando en un camino que no tiene forma ni armonía, pero podría enternecer a cualquiera que tenga el corazón un poco menos pesado que una piedra.
A la vista simple de un hombre o una mujer las palabras no son más que letras que en conjunto son un vacío sonoro. Luego los abofetea un "te quiero" que no es nada más que un simulacro para cuando saltes y abras un paracaídas con la confesión más retumbante del mundo.
Muchas veces es incontenible, los ojos se humedecen rápido, la sangre sube de golpe, el estomago se vuelve lavadora y de un segundo a otros caímos bajo un embrujo ante alguien del que siquiera conocemos la sombra.
Otras, el tiempo puede jugar sus piezas y ante-ponerte un peón que parece débil e indefenso, para luego darle la soberanía de conquistar a un rey o una reina, no importa cuanto tiempo le halla costado, no importa cuanto tiempo estuvo atrás, esperando a que se abriera un poco la ventana y tuviera la perfecta oportunidad para robar.
Razones tiene muchas, o pocas, o más bien, en realidad depende. Las cajas de cartón tienen muchas razones de ser, pero cuando se mojan, sucumben... No es que el sentimiento sea algo que se planee, más bien, sólo llega.
No entiendo mucho de cosas, pero un cruce de miradas sería necesario para levantar algo que se calló. Lamento decir que a veces sea tan alto el precipicio y tan corta la estadía, ya que, mientras algunos pasan con sus ramilletes de flores, la caída libre aturde mis sentidos y lo más probable es que cuando esté en búsqueda del valle, vuelva a llegar al risco. Y ante el miedo de enfrentar nuevamente tu frente o tu boca, salte de él y comience otra vez, en un ciclo que sólo terminará cuando algún soldado tiré un empujón y haga desviarme de la ruta.
¿Qué tan grandes son las estrellas si con sólo el deseo de tocar alguna ya forma una quemadura en los dedos?
Mientras muchos caminamos mirando nuestros zapatos nos evitamos el embrollo de cruzarse con un engaño o con el amor más grande de nuestras vidas. Mientras muchos otros miramos con nuestras cabezas hacía el cielo, descuidamos la realidad que se encuentra al nivel de nuestros ojos, y preferimos la fantasía de un sol y una luna que sufrirán siempre la soledad de ser astros. Quizás por ello todas las penas de amor se concentran en las estrellas, son historias que siempre van a ser contadas por quienes las lean, hasta que la dichada tenga nombre de mujer, gracias a un par de locos que se encuentran y se aman ante el amparo de las millones de lejanas observadoras.
Mañana comienza de nuevo el camino al valle, tengo migas de pan, clavos y piedras para dejar marcado el camino. Quizás alguien las recoja, quizás ese es el acogido.
domingo, 19 de junio de 2011
Hola. Mi nombre es ... y estoy loca.
Muchas cosas se caen a veces. Cuando tiembla los cristales se caen de los estantes y se rompen. Son detalles.
Quizás siempre esperé que me juego de niñas no hiciera nada malo. Pero los cimientos nunca son tan resistentes. Ningún muro estará siempre de pie. Ninguna foto se puede mantener intacta a través del tiempo. Por corto o largo que este sea.
Podría mirar mis zapatos por hora. Quién lo diría. ¿Por qué caminamos tan mal?
¿En qué minuto las desiciones se han vuelto tan retorcidas para encontrar un "hay maneras" cuando sólo debería ser "si" o "no"?
No lo entiendo. Por más que mi cabeza se repliegue y de vuelta una, y otra, y otra, y otra vez toda la secuencia de hechos... Nunca voy a entender la catastrofe que simplemente abrió un orificio en el medio de la tierra, y dejó que se alimentará de todas las cosas que mantenían las piezas de los rompecabezas unidas.
¿De verdad he hecho tan mal algunas cosas? No logró comprender cómo fui a buscar soluciones en una cascada de problemas. Porque busqué lo que alguien me robó en otros no lo han tenido...
Perdón si no tengo filtro en algunas cosas. Pero la mente ya no quiere esconder verdades para escudriñarlas entre letra y letra. Sólo quiere buscar un pacificador que la reciba con los brazos abiertos.
Temo hablar en primera persona. Lo admito. Le temo a muchas cosas, quizás a las que una persona normal temería. Pero lejos el peor temor que se encuentra encerra es la soledad. Y sin embargo, es la única que a veces se atreve a consolar algunas de mis penas. Ironía. La tragicomedia transcrita a la vida real. Un par de patadas en el trasero.
Enferma, loca, insensata. No les temo tanto a las palabra, no esperen, si, puede ser, depende de la persona que tenga el cuchillo. Entre más cerca, más profundo. Y eso todos lo saben... ¿O no?
Las partes nunca van a estar de acuerdo, nadie nunca tiene la verdad completa. Se distorciona en todos los pedazos de cristal cuando se cayó de la estantería. El que más recoge más sabe, pero más se corta.
Tengo que afirmar que yo no tengo mucho pedazos, pero la estupidez misma me hizo hacerme de los más peligrosos. Ahora yo misma tengo que preocuparme de cuidarme del filo.
Estoy enferma, otra vez, busco ocultar muchas cosas dentro de algo sencillo. Me gusta lo complejo, ocultar al mundo todo lo que pasa por mi mente en un estupido juego, quizás de niñas como dije antes. Las pequeñas no saben jugar al ajedrez, es muy complicado. Igual que la vida. Al primer jaque-mate todo se cae sobre una misma, como un balde de agua fría.
Supongo que de perder ya sé bastante, y sin embargo, me cuesta aprender mucho de lo pasó la vez pasada. Tengo una innata obstinación por ir de nuevo, volver a intentar. Volver a creer en alguien que siempre va a dar las mismas vueltas sobre mí. Mientras que los que me rodean sólo deben atenerse a recibirme.
Perdón es una de las palabras más difíciles. Pido perdón. Por ese estupido juego. Por hacer cosas y después dejarlas de costado. Por siempre empezar y nunca terminar. Pero más que nada, pido perdón por haberme creado la ilusión de que siempre que llorará iba a encontrar a alguien que me dijera "no te preocupes" "todo va a estar bien" en vez de "tienes que arreglarlo" "tienes que cambiar".
Sé que lo más probable es que luego de esto me voy a arrepentir de haber dicho tantas cosas. Pero es mejor sentir el alivio de haber dejado todo fluir. Gracias por haber soportado leer algo tan odioso. Gracias por estar aquí, allá, o donde quiera que estas, estuviste o estarás. Supongo que es hora de ponerme el abrigo y decir adiós, hasta que todas las cosas obtengan su orden... y claro, hasta que yo pueda sonreír sin tener que haber llorado o gritado antes de ello.
Quizás siempre esperé que me juego de niñas no hiciera nada malo. Pero los cimientos nunca son tan resistentes. Ningún muro estará siempre de pie. Ninguna foto se puede mantener intacta a través del tiempo. Por corto o largo que este sea.
Podría mirar mis zapatos por hora. Quién lo diría. ¿Por qué caminamos tan mal?
¿En qué minuto las desiciones se han vuelto tan retorcidas para encontrar un "hay maneras" cuando sólo debería ser "si" o "no"?
No lo entiendo. Por más que mi cabeza se repliegue y de vuelta una, y otra, y otra, y otra vez toda la secuencia de hechos... Nunca voy a entender la catastrofe que simplemente abrió un orificio en el medio de la tierra, y dejó que se alimentará de todas las cosas que mantenían las piezas de los rompecabezas unidas.
¿De verdad he hecho tan mal algunas cosas? No logró comprender cómo fui a buscar soluciones en una cascada de problemas. Porque busqué lo que alguien me robó en otros no lo han tenido...
Perdón si no tengo filtro en algunas cosas. Pero la mente ya no quiere esconder verdades para escudriñarlas entre letra y letra. Sólo quiere buscar un pacificador que la reciba con los brazos abiertos.
Temo hablar en primera persona. Lo admito. Le temo a muchas cosas, quizás a las que una persona normal temería. Pero lejos el peor temor que se encuentra encerra es la soledad. Y sin embargo, es la única que a veces se atreve a consolar algunas de mis penas. Ironía. La tragicomedia transcrita a la vida real. Un par de patadas en el trasero.
Enferma, loca, insensata. No les temo tanto a las palabra, no esperen, si, puede ser, depende de la persona que tenga el cuchillo. Entre más cerca, más profundo. Y eso todos lo saben... ¿O no?
Las partes nunca van a estar de acuerdo, nadie nunca tiene la verdad completa. Se distorciona en todos los pedazos de cristal cuando se cayó de la estantería. El que más recoge más sabe, pero más se corta.
Tengo que afirmar que yo no tengo mucho pedazos, pero la estupidez misma me hizo hacerme de los más peligrosos. Ahora yo misma tengo que preocuparme de cuidarme del filo.
Estoy enferma, otra vez, busco ocultar muchas cosas dentro de algo sencillo. Me gusta lo complejo, ocultar al mundo todo lo que pasa por mi mente en un estupido juego, quizás de niñas como dije antes. Las pequeñas no saben jugar al ajedrez, es muy complicado. Igual que la vida. Al primer jaque-mate todo se cae sobre una misma, como un balde de agua fría.
Supongo que de perder ya sé bastante, y sin embargo, me cuesta aprender mucho de lo pasó la vez pasada. Tengo una innata obstinación por ir de nuevo, volver a intentar. Volver a creer en alguien que siempre va a dar las mismas vueltas sobre mí. Mientras que los que me rodean sólo deben atenerse a recibirme.
Perdón es una de las palabras más difíciles. Pido perdón. Por ese estupido juego. Por hacer cosas y después dejarlas de costado. Por siempre empezar y nunca terminar. Pero más que nada, pido perdón por haberme creado la ilusión de que siempre que llorará iba a encontrar a alguien que me dijera "no te preocupes" "todo va a estar bien" en vez de "tienes que arreglarlo" "tienes que cambiar".
Sé que lo más probable es que luego de esto me voy a arrepentir de haber dicho tantas cosas. Pero es mejor sentir el alivio de haber dejado todo fluir. Gracias por haber soportado leer algo tan odioso. Gracias por estar aquí, allá, o donde quiera que estas, estuviste o estarás. Supongo que es hora de ponerme el abrigo y decir adiós, hasta que todas las cosas obtengan su orden... y claro, hasta que yo pueda sonreír sin tener que haber llorado o gritado antes de ello.
domingo, 12 de junio de 2011
Amiga
Nuestras vidas no son algodones de azúcar, pero no tienen por qué no parecerse.
Las montañas rusas parecen tan entretenidas desde fuera, pero cuando te toca estar en una, como es la propia vida, la inexperiencia puede hacerlo un poco traumatico. La adrenalina dan ganas de volver a intentarlo, y luego todo parece ser tan simple como un sube y baja, giros sin dirección aparente.
Nos embarramos los zapatos, entramos a la casa ensuciando todo. Cuando todo pretende estar perfecto percatamos nuestro error, y nos culpamos por una pequeñez, que se va tejiendo como tela de araña hasta hacernos una casa. Se puede recortar con tijeras, no hay mucho de que preocuparse.
Las heridas pequeñas a veces duelen mucho, sangran un poco, pero cicatrizan lo suficientemente rápido como para olvidar.
Voy por un par de zapatos, caminaré hasta encontrarme con alguien lo suficientemente prudente para poder decirle hola y adiós. Sé que caminaré mucho, se gastarán los zapatos. Puedo caminar descalza.
Esperare encontrarte en el camino haciendo lo mismo, o intentándolo.
Avísame si encuentras piedras en el camino, las podemos poner en un canasto y tirarlas al río, para darle una razón para sonar.
Avísame si no hay parches en la bodega, yo trataré con papeles y palabras hacer un poco de sentido.
Avísame si el globo va muy alto para alcanzarlo, con un silla lo intentaremos amarrar al piso.
**Gracias por todas aquellas pequeñas cosas. Dedicado a P.M.C
lunes, 6 de junio de 2011
Dos pasos y un compás
Has respirado muchas veces, no tiene mucha ciencia. Aún así muchas veces se te va el aire, y el mecanismo es confuso. Las manos pueden estar llenas de espigas y al más pequeño roce doler, pero el agua tibia siempre cura las heridas, entonces, ¿Qué más estás esperando?
La verdad es que no hay tantas verdades en el mundo para poder cubrir todas las mentiras que te han golpeado, o todas las otras que te has comido, pero, tampoco hoy sol que no deje de brillar sólo porque estas un poco apartado de la suerte. Te ha costado encontrar una gota de azúcar en casas de muñecas viejas, que huelen a pasado, que no tienen los zapatitos de charol que brillaban como tus viejos tiempos.
Mientras a un costado la miel se derrama por las ventanas que apuntan a un futuro incierto, pero tierno e impaciente.
Han pasado tantos siglos desde que lo viste por primera vez, pero aún sigue siendo como el primer día, un cintillo de perlas, una guitarra, una sonrisa, una blusa roja y tus típicos pantalones negros... Estaban tan radiantes de cruzarse con la única razón de mover los pies nerviosos. La noche era cálida, pero la brisa era conmovedora.
Recuerdas también la última vez, estabas desaliñada, pero no era obstáculo, reíste, corriste por todas partes, todo calzaba ante un perfecto rompecabezas.
Al calendario le faltan hojas para contar una próxima vez, ello es demasiado incierto para ambos, pero aún así es un paso a minuto más cerca.
Te fue tan difícil encontrar un calzado casi perfecto, pero todo con el tiempo deja de ser moldeado para ti, aunque, digamos las cosas ciertas, quizás las personas no son como zapatillas, pero, el tiempo anuda los caminos, o simplemente los traza como paralelas. Miras desde tu ventana como corren, la luz de los ojos espera a que sea a tu favor, pero luego una lágrima te deja claro que no era como lo querías, otra vez...
Mejor deja de querer por tiempo, te dice tu mente. Corre por ello, te contrapone la adrenalina del corazón. ¿Cómo sobrevivir a tan mortífera batalla? Te escapas gateando de la disputa y corres.
Somos caldos de cultivo, los instintos se mezclan con las emociones y la explosión le hace el calibre a un par de bombas atómicas.
Miras al vacío. Deja de mirar algo tan incómodo, deja que pase el trago amargo, para eso tenemos chocolate. Cierra un segundo los párpados, avanza con ese compás de tiempo que te va a llevar a encontrar de nuevo a ese que tiene tus ojos colgando en aguas claras y verde-azules.
La verdad es que no hay tantas verdades en el mundo para poder cubrir todas las mentiras que te han golpeado, o todas las otras que te has comido, pero, tampoco hoy sol que no deje de brillar sólo porque estas un poco apartado de la suerte. Te ha costado encontrar una gota de azúcar en casas de muñecas viejas, que huelen a pasado, que no tienen los zapatitos de charol que brillaban como tus viejos tiempos.
Mientras a un costado la miel se derrama por las ventanas que apuntan a un futuro incierto, pero tierno e impaciente.
Han pasado tantos siglos desde que lo viste por primera vez, pero aún sigue siendo como el primer día, un cintillo de perlas, una guitarra, una sonrisa, una blusa roja y tus típicos pantalones negros... Estaban tan radiantes de cruzarse con la única razón de mover los pies nerviosos. La noche era cálida, pero la brisa era conmovedora.
Recuerdas también la última vez, estabas desaliñada, pero no era obstáculo, reíste, corriste por todas partes, todo calzaba ante un perfecto rompecabezas.
Al calendario le faltan hojas para contar una próxima vez, ello es demasiado incierto para ambos, pero aún así es un paso a minuto más cerca.
Te fue tan difícil encontrar un calzado casi perfecto, pero todo con el tiempo deja de ser moldeado para ti, aunque, digamos las cosas ciertas, quizás las personas no son como zapatillas, pero, el tiempo anuda los caminos, o simplemente los traza como paralelas. Miras desde tu ventana como corren, la luz de los ojos espera a que sea a tu favor, pero luego una lágrima te deja claro que no era como lo querías, otra vez...
Mejor deja de querer por tiempo, te dice tu mente. Corre por ello, te contrapone la adrenalina del corazón. ¿Cómo sobrevivir a tan mortífera batalla? Te escapas gateando de la disputa y corres.
Somos caldos de cultivo, los instintos se mezclan con las emociones y la explosión le hace el calibre a un par de bombas atómicas.
Miras al vacío. Deja de mirar algo tan incómodo, deja que pase el trago amargo, para eso tenemos chocolate. Cierra un segundo los párpados, avanza con ese compás de tiempo que te va a llevar a encontrar de nuevo a ese que tiene tus ojos colgando en aguas claras y verde-azules.
martes, 24 de mayo de 2011
Falta
A falta de palabras se llenan los vasos.
A falta de vasos se inundan las casas.
A falta de casa se nos mojan los zapatos.
A falta de zapatos tocamos el mar.
A falta de mar, ya no hay lágrimas.
sábado, 7 de mayo de 2011
Ventanas para llevar.
Es un lindo día, lo puedo ver desde mi ventana, es la única que no tiene barrotes.
Creo que arregle un par de cuadernos con lo poco que me queda de palabras en un bolso, un lápiz por si algo me venía en el camino. Me puse los zapatos y ya estaba lista. Que más se necesita para huir.
Deje de ver el lindo día, abrí mi ventana sin barrotes y corrí.
Corrí por las calles, habían unas grandes, otras pequeñas, todas con distintos colores, con distintas fallas, pero las mismas gritas y los mismos hoyos.
Habían millones de personas, y casi ninguna se dio vuelta a preguntarse por qué no podía parar de correr.
Habían millones de perros que por un rato me siguieron, pero por culpa de mi indiferencia me dejaron sola en la carrera.
Pasé por tantos lugares, en algunos había mucha gente feliz, procuré no estorbarle a ninguno de ellos. Maniobré para no separarle las mano a unos padres con sus hijos, y doble muchas otras veces más para no chocar con jóvenes entrelazados.
En algún momento pasé por callejones, las casas se derretían grises, sus personas también. Al único que le brillaban los ojos era a un niño sentado en una vereda, pareciera como si estuviese esperando.
Había calles tan vacías, habían otras repulsivamente llenas.
Entre paso y paso, pasé por un grupo grande, te caras conocidas, me sonreían, pero nunca intentaron detenerme.
Seguí corriendo, tiré los papeles en todos los pedazos que me dejara dividirlos, ya no me servían, simplemente dejé que Dios le mandará algún fragmento a alguien por si alguna vez le hacía falta.
Di muchos pasos, mi cuerpo estaba tan cansado, mi mente le consolaba con la idea de que ya no había nada de que preocuparse. Mire un poco a mis costados y el cemento ya no estaba bajo mis pies, el crujir de las hojas se hacía cada vez más intenso y cautivador. Boté la mochila, o lo que quedaba de ella.
Aún seguí. Llegue al agua, la vi escurrir torrentosa. Me saqué mis zapatos. y camine sobre las piedras que sólo hacían cosquillas. En algún momento inesperados mis piernas rogaron un poco de piedad, me detuve, camine con lo poco que aún me quedaba de mi, me senté en un tronco caído, suspire y me dormí.
Abrí los ojos frente a mi ventana con barrotes, esperando a que un día se pudiera salir de allí.
domingo, 1 de mayo de 2011
Nos vemos cuando duermas.
La firma que se escribió con la pluma de un fénix para sellar un polvoriento contrato, que el punto a punto de la tinta se derramó y la gota que alcanzó a caer de ello creo el suspenso de una bala perdida.
La naturaleza de la brisa que tiró una nube tocada por Dios.
Los números que se hicieron cómplices para hacerte un infinito.
Y ojalá que las yemas de los dedos que rozan no se vuelvan al vació y apunten. Por qué el reflejo los derribará y ya no podrán nunca contar los lunares que les quedaron.
Dar el permiso de cerrar las cortinas para que no entre la corriente, pero las cortinas abiertas van a darle autoridad a los mosquitos. Sus picaduras no son eternas, pero son la gota de veneno necesaria para dejar la marca.
Un suspiro le hará una trenza a la luna, para poder subir todas las noches, y desde allí se ven las maravillas del sueño del que se quiere participar.
Entrar cuando tengas los ojos cerrados, para gritarle todas las verdades a un inconsciente que se apoderará un poco de ti mientras estés despierto.
sábado, 23 de abril de 2011
Galaxias de regalo.
¿Podría simplemente sacar la cáscara con los dedos?
Tomar del interior las semillas y con dedos de infante meterlas bajo la tierra esperando en los silencios de paciencia a que el brote sea dorado y no verde.
Encaramarse entre las líneas de una carta de amor, entre la cursiva con la que la escribieron, y las lágrimas que le brotaron, para hacerse una cama y dormir por una vez, por una vez en calma.
Un par de huellas dactilares ajenas, que rozaron el camino que delimitaban las venas de tu cuerpo. La confusión entre el escalofrío que causaba, el remordimiento de la explosión de los corazones, las memorias del viaje.
Cortarte los cables a tierra con un alicate, sentir la mente navegar a través de los espacios. Los rincones de las estrellas más brillantes, la luz de los sentimientos que cultiva la tierra y que alguien los conserva como un álbum fotográfico para mirar todas las noches. Las lágrimas que se vuelven estrellas fugaces para cumplir deseos a otras personas más o menos desdichadas.
Las noches de pasión deliberadas en una supernova, Impactante, pero hermoso.
Las angustias hechas agujeros negros, devorando todas las memorias para reconfortar el corazón.
¿Y si las solicitudes son demasiadas para responder?
Esperar para no perder el paso, pero ignorar el retraso que significa. Atentar con la mirada a un extranjero. Tirarse a la cama a mirar el techo, suspirar. Tirarse al césped a mirar las estrellas, suspirar. Sentir como en un instante un costado ya no es tan frío, y una sonrisa se asoma a construir la belleza del cielo.
viernes, 22 de abril de 2011
Castillo de Cartón
Hay una intersección en algún minuto, hasta un par de días lograste levantar defensas frente a mis castillos en caso de que alguien quisiera robárselos. Hoy los ayudas a derribar las puertas.
Procuré limpiar mis cabellos antes de que los jalarán, me delinee los ojos antes de ponerme a llorar.
No temo de que los zancos que les enaltecen de vez en cuando me golpeen en la cabeza, en algún momento la madera cruje, las termitas devoran y los dedos se astillan. La colchoneta no va a ser tan blanda, yo quizás sí. Sólo porque mis manos están sucias, lamento si al ayudarte a levantarte te ensucio, el pecado es mutuo.
"everything is not as it's sold"
Lo que cae como lluvia de la nube quema, y las cenizas son no más que un recordatorio de que la ola que pasó fue incapaz de no dejar rastro. La estructura no puede derrumbar los cimientos, no sigas intentando. Por más ornamento que le das, más grotesco se ve, y la conducción crea un monstruo que se viste de seda, pero se siente de plomo. Lo que toca envenena, pero lo que mira florece. La maldición más bonita y más triste.
Las tejedoras miran los hilares celestes, los cafés y los verdes. No comprenden la realidad que las asemeja.
Un niño salta con los pies encadenados, pero nunca cae. En el está la ciencia que los ancianos nunca pudieron descifrar en libros, en estudios, ni en millones de ramas.
Café con leche, el resto que los acusa de impuros. No entienden que el perfume es el mismo, y que la estreches de corazón causa más infartos que los excesos de azúcar.
Los brindis de una canción vieja se destiñen como el vino blanco, cada vez se vuelven más melancólicos para los sobrios y más reales para los ebrios.
La realidad que se configura con un beso, que cierra un pacto eterno que duró poco, pero que al fin y al cabo, terminará siendo eterno en una semilla.
Los únicos ojos negros del cielo a la tierra, que se hacen hormiga para hurgar entre los hombres los restos de los pasos que hubieron en la luna y en tu casa.
jueves, 21 de abril de 2011
Hoy, es tal vez el mañana.
Una de las grandes cosas que se soluciona con una pantalla de lágrimas, es entender y abrir la mente a que hay errores que caben en todas las clasificaciones, los propios, los ajenos, los combinados, los irrepetibles, los comunes, los inestables, los suicidas y los decadentes.
También la fragilidad del resto, el dominio del cuerpo sobre los rostros y las voluntades. ¿En que punto el consciente se adueñó de nuestra humanidad?
Los cerrojos de las puertas ya no son un secreto escondite para la mirada a la otra habitación, y los armarios han sido humillados a esconder a todos los que son juzgados como "fuera" para esta sociedad. ¿Norma?¿Regla? El absolutismo de las ideas del pasado que se disfrazan de polillas en el presente para abismar a aquellos que han dado la cara al cambio.
Callar. Mirar a las personas desde un punto fijo caminar, vivir y soñar, pero en un proceso mecánico que dice arriba, abajo, al frente, habla, calla, saluda, ignora. Ver los paseos de un par de zapatos que contienen un vació de responsabilidades y deberes. Nada de derechos.
La gente que se apaga las pupilas y las enciende sólo para ir a dormir. Las camisolas, las chaquetas y las blusas de momentos tiradas a la basura por dejar de marcar tendencia.
Millones de risas euforicas que se deben contener por no estar en el lugar indicado.
Y sí, la verdad es que el efecto domino a derribado a la mayoría de los peones, a los blancos, a los negros, a los brillantes, a los pequeños y a los no tanto. Porque uno empuja al otro, y por inercia o no, aunque no caigamos "literalmente" entramos en la dimensión de Hola, soy cuadrado. Adiós, soy rectángulo. Envolvemos en cinta aislante al corazón, y con el, a otro lo otro que mantiene el tiempo como sólo un señor viejo.
Puntos suspensivos. Querer gritar las cosas pero comertelas.
Ahora, algunos perdieron el ángulo. Es la oportunidad frente a nuestras narices para levantar la frente y dejar de mirar tanto el piso en busca de piedras con las que podriamos tropezar. ¡Qué importa caerse! si la victoria de levantarse es un consuelo impagable.
Es la oportunidad de dejar de ser la siguiente rama de un árbol. ¿Por qué no ser la raíz para uno nuevo? Uno con fruto un poco más dulces, flores de colores vivos.
Dejar de vivir en una idiota superficialidad del soy más, soy menos. Yo merezco, yo no. Tu puedes, tu NO. Permitirle a la sangre correr por las venas, como puede hacerlo.
Es hora de poder cerrar los ojos, y caminar sin pensar en una cuerda floja que te tire a lo aceptable o lo condenable. Es hora de dejar un poco volar el subconsciente, y tratar de interpretar todo lo que tiene para nosotros en la complejidad de sus verdades abstractas.
Hora de dejar de soñar sólo cuando no halla un sol para alumbrarlo. Hora de dejar escapar las palabras y los sentimientos, porque son los fundamentos de un cuerpo que no es sólo brazos y piernas, es mente y corazón.
Dejar de hablar sin saber, y saber sin hablar. Porque el daño deja la cicatriz, y la cicatriz queda para siempre.
lunes, 11 de abril de 2011
Seco. Seco
Volví a un estado sustancial. Los ríos fluyen caudalosos a un estaque, que por más que se trate, no deja salir nada.
Lamento que las infinitas combinaciones de letras llamadas palabras se me acorten a los dedos para no tener la suficiente agudeza de escribirlo. Pensar, soñar y sin poder transformarlo. Una sequía poco práctica en un mundo que succiona y succiona, liberando solamente al explotar.
No se acaba aquí. Lo más probable es que me falta un punto seguido entre verso y verso, que me da el paso a lo que ahora me esta faltando. TANTAS TANTAS cosas que necesitan salir del estanque, antes que la muralla se trise, y no halla más filtro que la contenga.
domingo, 27 de marzo de 2011
Coloque su título aquí.
Vida en pendientes y péndulos.
Quisiera en este momento dejar los escrúpulos, y ver como se deja de ser invisible.
Escapar de tanto convencionalismo, que en realidad, sólo impone murallas donde desde la boca hacia fuera exhalan libertad, pero desde los ojos al alma, sólo encuentran represión y miedo.
Y que importa si lo único que interroga en este momento, es como sentimos las polillas en el estomago. No tiene por qué ser lo más triste, ni lo más desesperante. En su misterio se puede encontrar el sentimiento que nadie ha procurado alguna vez sentir.
Los pétalos de rosas que pueden suicidarse. pero como paracaídas endulzan el sueño y le dan alas.
Querer toda tu vida no - pertenecer a la norma de sí y no. Tú aquí, tú allá. Tú, tú, tú, tú, tú...
Una reiteración infinita del momento apuñalando al recuerdo. No porque es mejor, sólo porque tiene la firmeza de estar presente.
Ver como las piezas de ajedrez no son lo suficiente para encasillarte, ver como los estereotipos no son una palabra en tu diccionario, pero luego pestañear y sin discreción percatar que era la falacia más cohibida, y más bien, ser una manga de los adaptados sociales con el rechazo escrito en la frente, pero al fin y al cabo, parte del todo. Y los que te jalaban de la mano, estan en el sector exclusivo de la opera, pero no se inmutaron en guardarte el asiento. Prefirieron que seas la roca de la historia.
Esta vez seremos más precavidos. Antes de mirar al espejo buscando donde está lo que hicimos mal, podremos entender que en algo mutuo, el error no es propio. Es un dueto, y por eso puede doler un poco más que cualquier otra caída.
Las cosas son únicas, cuando se quiebran, no vale llorar por lo que pasó, ni menos porque cuando se arregló no quedo cómo antes. Quizás con el tiempo todos cumplimos nuestros ciclos en la vida del resto de las personas. Y la explosión que causa el término de aquella etapa, deja la sensibilidad en la punta de los dedos, y el vacío que deja necesita de unas vueltas del reloj para recuperarse, para poder mirar atrás y decir, bueno, fue lindo mientras se sostuvo en pie.
No quiero decir que las personas nunca van a ser eternas en nuestras vidas, pero si quiero decir que en un momento, vamos a tener que afrontar solos a la vida, y cuando ello ocurra, aferrarnos a todo lo que nos dieron quienes nos ayudaron a crecer. Ya sea dándonos la mano, u obligándonos a ser la roca del espectáculo.
martes, 22 de marzo de 2011
La historia más bonita del mundo
No espere a propósito un día como este para poder escribir un poco, pero como supongo que es un día especial, merece un poco de mi parte.
En realidad todavía puedo recordar de manera muy fácil cumpleaños anteriores, como el tiempo pasa tan rápido, en realidad no se ven tan lejanos unos de otros, están tan cerca, a veces es imposible contener como en tan poco tiempo hemos transformado mucho de lo que somos. Para mejor o para peor. Como hemos crecido, como nuestro cuerpo y nuestra cara han cambiado. Hasta cierto punto crecer es lo más codiciado por el hombre, pero ha medida que con ello llegan nuevas responsabilidades por la correspondiente madurez que adquirimos en las experiencias, se va haciendo un poco más difícil.
En este minuto la barrera entre quiero ser y estoy aprendiendo a serlo es muy corta, entonces, la vida se fragmenta y se prioriza, a veces dejando de lado tantas cosas que son imprescindibles y necesarias. Tener que poner en primero las metas y luego las "pasiones" es difícil, a veces duele, a veces preocupa, pero fundamentalmente es un paso que daremos esta vez, y el resto será cuidar lo que hemos logrado. Con toda esta re-estructuración siento que a veces los respiros son muy cortos, y que cada cuanto se me va el aire. Pero por alguna casualidad sé también que no será un mal eterno.
Bueno, hoy creo que me di cuenta que independiente de todas aquellas movidas que podamos hacer en nuestra vida siempre todos "aquellos" aún van a estar ahí. Si olvidamos llamar, si olvidamos hablar, si olvidamos si quiera preguntar, la esencia va a estar ahí. Todos podemos darnos cuenta que antes de había tantos con los que las horas eran interminables y consisas, y al final, yo sé que después de puedo abrir los brazos, respirar y saber que aún estoy aquí. Con un poco más de alma y de corazón para cosas y personas a quienes he abandonado un poco... A los sentimientos que de vez en cuando sólo estan encerrados en un cajón porque la cabeza necesita el completo control del cuerpo.
En el pequeño respiro que tomo hoy. He tratado de dedicarselo lo más que puedo a todas las pequeñas y grandes cosas que he podido dejar un poco de lado.
Mis compañeros, que la rutina a veces nos embriaga tanto en el día a día que ni nosotros mismos nos damos cuenta de nuestras cualidades propias, mutuas y grupales. Porque tengo claro que si uno cae podemos ayudar a levantarlo, aunque no tengamos el lazo más entimo con el o ella.
Mis amigos más cercanos, a ustedes les debo el mayor de los perdones, porque a veces me encierro tanto en mi mundo de subidas y bajadas que no los veo como lo que realmente son, las sonrisas que me faltan de vez en cuando, los pilares que se levantan cuando otros se caen, el paracaídas cuando voy en caida libre, los pañuelos que necesito cuando estoy llorando. GRACIAS, desde lo más profundo de mi ser, porque los tironeo, los molesto, me enojo, no les hablo, les grito, pero aún así me acompañan, y cada vez que lo necesito me dan mi espacio. Perdón si a veces me encierro en mis palabras y en mis pensamientos, y parezco una máquina de agradecimiento a través de textos dedicados y no en la vida cotidiana.
Mi familia, son mi todo, subimos juntos, caemos junto, no hay necesidad de describir todo lo que son, porque es imposible. Son demasiadas ideas de un soplo. Somos descuadrados, estamos esparcidos, a veces un marco de foto que se rompió. Pero somos una familia.
En realidad, gracias a los que me rodean, gracias a los que hicieron de hoy un día grato, lindo y que voy recordar. Gracias a todos los que me llenan de emoción, gracias a los que me inspiran, gracias a los que no tanto.
Gracias a los sentimientos fundidos en palabras, porque a través de este pequeño pedazo de mi, me dejan librarme de las presiones que no puedo liberar en otra parte. Amor, Alegría, Pena, Voluntad, no sé, todo. Gracias.
Son 17, que me desatan cadenas, me atan otras, pero al final, son la belleza de cada detalle en el transcurso de un día a día que forma la experiencia, la sabiduría que va a darme las necesarios facultades para hacerme un cuento de mi misma y transformarlo en la historia más bonita del mundo. Gracias.
lunes, 14 de marzo de 2011
Boleto de ida y vuelta.
Tengo una consecuencia, un marca-pasos que quedó como un violín mal afinado. Pero que de tanto en tanto, logra interpretar las suficientes melodías para hacerlo latir a un jazz o un bolero, que no necesariamente es triste. Si bien, a veces el vuelo parece en picada, el corazón, la mente, el sentimiento, es como un volantin, quien lo jala, Esperanza. Siempre en el rincón más estupefacto de nuestra memoria. Esperanza. Dulce, fuerte, casi eterna. Memoria. Amarga, suave, Frágil, momentánea.
La vida vista desde tantas perspectivas, sin embargo, todos se adhieren a una, perdiendo el verdadero significado. Abrir los sentidos.
Los arsenales. Tiempo, Edad, Margenes, Normas. Tan concretas como una piedra, tan pesadas como una misma, pero tan decaídas como tu cabeza. La mía también. Decir que uno siempre está feliz, es una falacia. Pero dejar de sonreír por sentirte mentiroso, es el peor pecado.
Que quizás si he caído con una piedra más de 10 veces. Quizás tengo suturas débiles en el cuerpo, que con un roce se hacen sentir otra vez. Quizás mi memoria puede ser un poco más contradictoria, y cuando se acuerda de todas las huellas que hay en cada lunar del cuerpo y del alma, se envenene.
Quizás cada vez que mira de reojo al pasado se da cuenta de todas las vueltas en círculos, se da cuenta de todas las órbitas que se centraron con respecto a un sol que de cada cuanto se apaga y luego vuelve a brillar.
Tal vez ver a mi luna un poco marchita sea suficiente para dejarme contra la pared mirando a las estrellas y rogándoles por un perdón, por un deseo para poder encontrar una flor lo suficientemente colorida para prenderme toda la vida, una caricia para darme cuenta de todo lo que aún no he perdido.
Pero, al final, el dolor es algo que viene con el boleto de ida, y no con el de regreso. Porque cada vez que se apague, colocaré en mi tejado las ampolletas que llevo en los bolsillos, cuando vea que mi órbita va hacia ti, daré la vuelta, aunque sepa que podría devolverme si lo pidieran, pero nunca lo hacen, la gravedad y la inercia te empujan de vuelta a ello. Pero si fueran necesario, caminaría hasta estar lo suficientemente lejos de ello.
Ojalá pudiera caerme cuantas veces sea necesario, porque la experiencia hace todo lo que nosotros conocemos en nuestra vida.
No me importa tener que eclipsar cuantas veces sea necesario mi luna para poder rellenar sus cráteres de fuego y frío.
Dejar de rogarle a las estrellas, que no son más que nosotros.
Si al final, la vida sin un poco de lucha no tendría victorias. La felicidad no sería nada sin haber sentido algo de pena.
La vida es un susurro. Sólo los dispuestos a escucharla entenderán que es lo que quiere decir al mundo
Vivir para Crecer
Crecer para Creer
Creer para Soñar
Soñar para Vivir.
viernes, 11 de marzo de 2011
Paso.
Los pasos a través de la vida son cada vez más largos, y entre paso y paso, un motón de cosas nos quedan entre medio. Cosas que se confabulan para subir por nuestras venas, apretarnos y acariciarnos.
Los sueños que cada día nos tomar, para darnos la libertad de poder seguir adelante.
Los sueños que cada día nos tomar, para darnos la libertad de poder seguir adelante.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Esquina de Papel
Quizás el tiempo perdone el pecar de credulidad y de inocencia, pero caminar con los ojos vendados no es un desafío. Es mi propio luto para encontrarme con tu tormenta, que aún remese.
Puede que en un tropiezo alguien me recoja, y cuando levante mi ineficiente venda, vea la verdad que me faltó de ti, cordura.
lunes, 7 de marzo de 2011
5 letras de un alfabeto.
Una rosa que va de pétalo en pétalo,
De detalle en detalle.
Cae lenta y suave, pero segura.
El suspiro que subió al viento y se volvió brisa.
La lágrima con que el mar se desborda,
La pena con la que Dios se estremece. Mujer.
El mayor secreto inserto en un vientre paciente,
Que tiene un alma y dos manos para sostenerlo y amarlo.
Cada sueño que logró poner una estrella en el firmamento,
Para luego ser dedicada en la ternura de los labios.
Mujer, que tiene un corazón de constelaciones,
Una para cada una de sus razones de vivir.
La única en la tierra, la cálida sin ser morena,
La que arriesga su propia inspiración por darle,
a otro la oportunidad de tener la suya.
Calidez que desborda de un rostro dibujado por los ángeles.
Tantas formas les dieron como plumas en sus alas,
Que fueron el lápiz y la tinta con que se escribió su nombre.
Mujer.
La unión de todas sus miradas, que brilla el sol.
La sonrisa que despertó el optimismo en un niño.
Mujer, cinco letras de un alfabeto para ellas.
Bendito aquel que te rodea,
Que la sencillez del sentimiento, te hará volar.
Quizás nunca podrías sacar el dolor de una de sus espinas.
Pero con uno de sus roces, verías la grandeza de la luna echa género.
Mujer.
De detalle en detalle.
Cae lenta y suave, pero segura.
El suspiro que subió al viento y se volvió brisa.
La lágrima con que el mar se desborda,
La pena con la que Dios se estremece. Mujer.
El mayor secreto inserto en un vientre paciente,
Que tiene un alma y dos manos para sostenerlo y amarlo.
Cada sueño que logró poner una estrella en el firmamento,
Para luego ser dedicada en la ternura de los labios.
Mujer, que tiene un corazón de constelaciones,
Una para cada una de sus razones de vivir.
La única en la tierra, la cálida sin ser morena,
La que arriesga su propia inspiración por darle,
a otro la oportunidad de tener la suya.
Calidez que desborda de un rostro dibujado por los ángeles.
Tantas formas les dieron como plumas en sus alas,
Que fueron el lápiz y la tinta con que se escribió su nombre.
Mujer.
La unión de todas sus miradas, que brilla el sol.
La sonrisa que despertó el optimismo en un niño.
Mujer, cinco letras de un alfabeto para ellas.
Bendito aquel que te rodea,
Que la sencillez del sentimiento, te hará volar.
Quizás nunca podrías sacar el dolor de una de sus espinas.
Pero con uno de sus roces, verías la grandeza de la luna echa género.
Mujer.
# Escrito con la colaboración de Sofia Arévalo Villalobos.
Feliz día Internacional de la Mujer.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Cáscara de Nuez
Un ensayo. La preparación a todo lo que viene, a todo lo que nos van a tirar como baldes de agua fría.
Quizás una sucesión de sueños que nos estafan la realidad, pero que al final, acomodan las piezas de un rompecabezas que no ha podido ser resuelto. Tantas piezas como momentos, como una memoria que pareciera ser un bolso con espacio suficiente para guardar la existencia, en cada rincón algo inesperado. Y cada vez que metemos la mano para sacar a flote lo que necesitamos, nos damos cuenta que tomamos algo totalmente incorrecto, pero, para nuestros ojos, es un tesoro enterrado en arena y cenizas de los buenos y malos tiempos, o quizás, solamente tiempos.
El papel que quedo abandonado en la playa, o el cigarrillo que se consumió mientras lo dejamos en el olvido de una llamada o de un beso.
Abrir una cáscara de plátano y encontrar una manzana. Poder tirar una piedra a un espejo y transformarlo en una ventana. Porque si en realidad existiera el reflejo, la vida podría ser mucho más esperada, pero con ello, las sorpresas se harían tan decadentes como el papelografo. La película podría tener muchas más ángulos, que en el cielo se van a poner de trasfondo cámaras y fotografías que no se pueden ver sobre la mesa, quizás sólo bajo las sillas o adentro de los corazones.
Quizás las llaves ahora se llevan en los calcetines, nadie quiere que revisen sus bolsillos y toquen los recuerdos más íntimos del camino, o quizás es simplemente miedo a encontrar un cascanueces que deje al descubierto el desnudo de su interior, a un mundo donde las miradas no dan a basto, y desbordan el océano con sus dirigidas de prejuicio o aprobación, la segunda menos existente, la primera traspasando los límites.
lunes, 28 de febrero de 2011
Ceda el Paso
Preparar no es tan fácil como consumir, si bien, para consumir no hay instrucciones, cada cual adapta su técnica para demostrar que su hipótesis es la más adecuada, y poco a poco insertarla en el resto de las personas para convertirlas en su propias.
Táctica. Plan a, b, 3, d.
A veces es inconmovible ver a la especie moverse en un sentido que ha todos nos parece absolutamente correcto, mientras todos vendados caminan de la mano al precipicio.
A veces es incontenible ver cómo maquinas tus piezas en favor de aplastar a otros, hombre irremediable, seguramente no esperas el contraataque de tus futuros no-esclavos.
La mente humana ha sido capaz de formarse un mundo donde se gobierna por propio vivir. No todos podemos mover al resto. No todos vamos a obligar al otro.
Y... ¿Si quiero sentir lástima?
No voy a pegar recortes en la película fotográfica de mi memoria, o de su memoria, o de la tuya misma sólo por tu capricho... Para tu pena, las cosas no son tan fáciles, y entre la linea de lo humano y lo inhumano, hay unos milímetros de vacío, en los que cualquier persona con la suficiente voluntad o prejuicio van a caer, y no van a salir de ahí, hasta que el tiempo y sus vidas los convenzan de que nunca habrá decisiones más difíciles que AHORA.
Los sentimientos fluctúan sin trafico, romperán las barreras que opongan, y haran protestas y barricadas sobre aquellos que piensen tener gobierno sobre ellos. Yo amo, tu amas, nosotros amamos, pero cada uno bajo sus propios términos, y si no queda claro, más vale dejar de mirar la burbuja de petroleo en la que estas encerrado.
La ligereza y delicadeza son cosas que no se aprecian, las primeras veces, UF, que se las lleve el viento, así seguramente todo dejará de ser tan "cursi". Toc Toc. Yo estoy tocando la puerta para decir que si es necesario voy a sentarme a escribir todo lo que mis dedos den para vivir mi vida como algo hermoso y especial, donde todo sea único. Tachenme de loca, fantasiosa, pero no tengo dudas en que una propuesta que va en camino a cumplirse es más fuerte que cualquier apretón de brazos para retroceder.
Y si quizás fuéramos un poco más atentos, veríamos que dentro de todas esas caretas y estereotipos, aún están los mismos seres del siglo I, del XV, del X o del XXI, porque tenemos una cosa en común, somos humanos, y la vida va a seguir siendo una filosofía, hasta que podamos encapsular emociones en vitaminas y vacunarnos contra un mal de amor.
Hasta entonces, seguiré escribiendo versos, seguiré mirando, porque aunque no lo creas, desde lo más profundo de tu pupila, tengo una historia para contarte y escribirte.
No estas en el vacío, estas pestañeando tanto que le prohíbes a mi inspiración salir.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Libro de metro de altura.
Últimamente nuestros pasos son ordenasdos por algo, podría parecer inconsecuente, pero, si vamos hilando los sucesos veremos que el camino está claramente marcado, que las huellas que dejamos en la arena, en la tierra y en el cemento son cada vez más profundas, no solo de un modo figurativo, también existencial.
No hay un destino cara tras todo esto, la tendencia del hombre a culpar a otro de las deficiencias y malas decisiones en su vida, por eso hemos hecho de algo inexistente algo poderoso, la culpa de las tragedia, la enfermedad de los enamorados, las páginas de un libro que nadie se convenció de escribir. Ahora no hay anonimos, hay destinos.
Lástima, lástima que en realidad las decisiones no son anillos que caben en manos ajenas, lástima, lástima por todos aquellos que arrojaron al viento todas sus verdades y penas esperando a que un extraño tiempo se las recogiera.
Libros, personas juzgadas por su portada, un ojo al epilogo y luego dejarlo allí. De que sirve, ahora nadie quiere leer, nadie quiere mirar la historia escrita en cada mirada, todos prefieren ver la película, el resumen, el rumor de como es. Nadie se esfuerza por conocer lo que muchos del pasado nos dejaron en los pies, ni lo que los del presente nos están ofreciendo con las manos, sólo basta con avanzar. ¿Para qué vivir? si en cada paso hay un disimulo de sensaciones, tantas que pocos se atreven a recogerlas.
Nadie lucha por ser universal, de vivir por todo y no las coas puntuales que son tan afables a la vista que no necesitan una segunda mirada para saber que son agradables, cuidado, así como hay prejuicios discriminatorios, hay otros que te hacen caer a lo más bajo de la tierra, de tu propios zapatos.
Cada paso tan adelantado insita una mirada atrás, que puede dejar gusto a poco, gusto a mucho, nunca conforme, puede caer el ego, subirlo demasiado, pero en realidad... ¿Alguien sabe que significa ser humilde? Humilde de actitud, humilde de recursos, humildes de corazón, tantas cosas distintas, pero una a la vez, la trilogía que nadie en su vida a podido leer completas, quizás sólo se han podido leer algunos capítulos, y no queda más que felicitar el intento de mérito.
¿A que decaemos? Nos estamos volviendo sombra de nuestra sombra, es silueta sin relleno, sin esperanza.
A donde quiera que vallas, mírame, mírala, mírate, que en tu iris hay líneas de historia y de tiempo, que nunca, NUNCA, vas a poder borrar, sólo mover la historia hacía un final que TU vas a escribirte.
Toca a tu alrededor y respira, el reloj es sólo una utilidad, que nos obliga a perdernos algunos detalles que podrían hacer un cambio.
sábado, 19 de febrero de 2011
Pupila Dilatada
Tanto en juego, tantas cosas apunto de explotar.
Es una estrategia realmente despreciable, gota a gota llenar el vaso, hasta el borde. No beber el agua hasta que se rebalsa y hace que el mantel se ensucie.
¿Por qué ensucias mi mantel?
Hoy es un disparate, las noticias vienen en pareja, o quizás, de a puñados, para que no bajemos las defensas. Pero, ¿Es realmente una lección?
Si la defensa te impide el simple hecho de sentir. No puedo llorar, por qué va a desconcentrarme de otras cosas, va a preocupar el resto, va a preocuparme a mi. Pero, es algo tan necesario, tan liberador, tan sutil y escandaloso, para mis verdades, mis mentiras, mis fallos y mis triunfos.
Cada gota es una sutura, cada gota vacía el vaso. No hay sólo lágrimas tristes, hay tantas que son felices de caer, pero se están retrayendo.
Hoy no siento, no hay sabor, no hay pánico, no hay asombro.
Mañana quizás cambies, mañana, mañana para gritar por la vida, mañana para saltar, para reir histericamente, mañana para llorar, mañana...
Omitir pasajes es imperdonable, mentir es el pecado, velar por conservar es el premio, vivir para sentir es la estrategia.
Única, fructífera, esperanzadora. Cada paso que das, va a ser el que yo daré después, cada verdad a la luz, es un empujón para seguir adelante, a veces tan bruto que nos hace caer, pero está en su paciencia volver a levantarnos.
La esencia no cabe en palabras, sólo cabe en caricias.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Luces, Cámaras y RED
Y si me enamoro, voy a caer en una red que se puede tejer al derecho o al revés.
Mientras miles de millones de brújulas tratan de buscar decisiones que no les corresponden. Ya que esta vez, cada uno tiene su propio mando, cada uno hace los guiones, cada uno es la forma de su propio personaje, y la obra va a ser más vida que teatro.
Nunca se verán facetas tan multicolores, ni un cielo tan estrellado, de noche y de día, para que las estrellas fugaces aparezcan en cada minuto, una por persona sobre esta faz de la tierra, para que las reglas del juego sean justas, y todos vean que tienen oportunidades de ganar, de ganarle a cualquier cosa que se interponga en el sueño más retorcido o en la fantasía más escalada.
2 puntos al derecho, 3 puntos al revés, porque no quiero vivir plano, quiero subir y quiero caer, cuantas veces sea necesario para entender que la vida esta echa de extremos, de hermosas resbaladas que van a hacer cada vez más dulce el valor de levantarse, cada día nublado es tan perfecto como en el que salió el sol. Sin pérdidas no hay triunfos, sin sombra no hay luz, sin turbulencia no hay calma.
Quiero caminar de cabeza, quiero gritar tanto hasta que se me valla la voz, no para llamar la atención, para liberar las tensiones, para sentir el sonido fluirse con el viento y soñar en que en algún momento alguien escucho con atención lo que dije y estuvo de acuerdo, alguien que lo escucho y me odio momentáneamente, alguien que lo escucho y sintió pudor por sus venas, alguien que se tapo los oídos por miedo de ser una proclamación del fin.
Voy a tejer hasta después de que mis dedos no me sigan, quiero VIVIR no ser solo un ser que EXISTO, quiero marcar mi paso en la calle, quiero dejar mis manos en el cemento y ver a millones preguntarse quien fue, mientras algunos pocos recordar anécdotas y momentos.
Quiero palabrear mi mundo, hasta alcanzar recurso suficiente para poder ser recordada en algún lado por haber dicho verdades ocultas, verdades obvias, verdades poco nombradas y otras un poco más.
Quiero ver mis zapatos gastados por haber recorrido lo que la vida a sido generosa de darme, quiero verte a ti, y saber que sí te elegí fue por mi cuenta, y si no funcionó fue por la tuya.
lunes, 14 de febrero de 2011
La curva de dos trazos
En la arena, en un papel, en nuestras manos, en nuestras paredes, en las calles, en vidrios empañados, en cada único y singular lugar de la tierra, pero siempre en el lugar más importante, en nuestro pecho.
Hoy es el día donde muchos tocarán puertas que no iban a atreverse a tocar, otros cantarán canciones que más que una voz, tienen un cuerpo para correr hacia su verdad; muchos harán caminatas, otros tanto se sentarán con una taza de café y mirarán fotos de los años anteriores. Otros, como yo, como tú, abriremos los ojos, suspiraremos y vamos a llevar el sentimiento de la vida a la piel.
Y quien lo diría, cada pétalo tiene su propio significado, mucho más allá que un precario "me quiere, no me quiere"; cada roce también, y para que hablar de cada simple palabra, cada simple movimiento de los labios.
Cada estrella tiene nombre en un día como este, a cada paciente le brillan los ojos, cada caído le lleva a su amada el amor que dejo en el camino.
En un día como este, los días son brillantes, los corazones rotos sufren de nostalgia, pero sin embargo, es una nostalgia de los buenos momentos, de todo lo hermoso que alguna vez lo sostuvo en lo alto, de la magia, de la alegría, de la vitalidad que borró cada memoria que quizás los hizo caer de su cariño.
Amor, una palabra tan potente, tan "regalable", tan tímida, tan pura y exacta.
Amor, 4 letras que forman lo más grande que se nos ha otorgado, parece tan simple, otras demasiado complejo, pero nunca va a dejar de ser creíble.
Amor, que cada cual, no importa las caídas, lo siente.
Amor, cada vela que se enciende en un día como hoy. Cada alma que se enciende en un día como hoy. Cada mano que se entrelaza. Cada mirada que se cruza.
Todas las mejillas sonrojadas que se lleva el viento, y que lo comunica de persona en persona, sin importar por quien este acompañado, ni cuán solo se encuentre. Porque en un día como hoy, aquellos que vagan solos pueden mirar las estrellas y saber que otra persona igual está haciendo lo mismo, y que en ese instante preciso que las constelaciones los hacen cómplices, van a encontrar un futuro para ambos.
Un día como hoy, que no es de sólo amor pasional, es amor, en todas sus formas, todas sus hermosas formas y colores, tantas que juntas hacen la curva de dos trazos para poder dibujarnos un corazón.
domingo, 13 de febrero de 2011
Fugitivo
A veces creo que los sentimientos son lo suficientemente aterrizados para poder tomarlos, mirarlos, olerlos, sentirlos, saborearlos. Pero son tan sublimes al tacto que se dispersan en trozos de euforia, pétalos de adiós y otros de abrazos, pelusas de nostalgia, o quizás arrepentimiento. En cualquiera de los casos hemos de preferir correr a las nubes con una red para atraparlos antes de irse, error. Aferrarse a lo que quiere huir, quebrar lo que aún se mantiene intacto, ensuciar las páginas de nuestra historia, error.
¿Es lo suficientemente lógico? ¿Disparatadamente abstracto? ¿Injustamente misterioso?
Desde que dejamos levantar el sentido, el tiempo nos empuja, es un padre lo suficientemente responsable para enseñarnos cuando nos estamos equivocando, aunque duela, aunque para nosotros no sea más que vida en cápsulas, lecciones en tacto y caminos que sólo separan. Un padre que nos da tantas oportunidades invisibles, pequeños trozos de papel guardados en la almohada, en los baúles, en donde quiera que puedan ser encontradas por quienes las busquen, por aquellos que son capaces de levantar un poco la vista y creerse capaces de volar, aunque todo el resto se digne a decirle lo contrario.
Actitud, esa es la palabra, actitud, por qué aunque sea virtud o pecado somos capaces de vencer al resto, a nosotros mismo, por todo aquello que alguna vez a despertado nuestro todo. No se confunde con rebeldía, es actitud. Y quizás sea una falacia darse autoridad para querer ensimismar las verdades en metáforas, hablar de la vida sin haber recorrido tanto camino. Ser sin tener actitud para mostrarlo. ¿Pueden ser falacias las verdades crudas cuando se contrarrestan? ¿Cómo pueden ser las cosas como son, sin verlas, sin poder tenerlas ahí mismo? ¿Cómo existen verdades directas para lo indescriptible?¿Cómo se es directo con palabras fugitivas, tiempo fugitivo, sensaciones y sentimientos fugitivos? ¿Cómo se puede empujar a un sólido ser abstracto?
Es como exigirle al resto que nos enseñe a ser nosotros mismos, o quizás es parte de ser humanos, parte de querer ver cosas donde no pertenecen. Parte de filtrar u otras de disparar. Parte de la vida, parte del mundo, parte de nosotros. No como un pedazo, como un inicio.
Flash - Back?
La vida corre tan rápido, a veces pareciera que nos obliga a poner un pies delante de otro y caminar, tomar el ritmo,levantar la cabeza, y seguir...
Así es más fácil, si el ritmo fuera más lento, nos quedaríamos aferrados a nuestro pasado, a agarrar todo lo que el paso de los años nos ha dado, no importa si es bueno, si es malo, o si simplemente es una sobrecarga en el viaje. ¿Pueden ser algunas de nuestras memorias sólo una foto sin importancia? Y si lo fuera... ¿Cómo limitarnos a vivir de un presente sin un pasado perdonado?
Es ver mimetizado en cada decisión de futuro un Déjà Vu. Déjalo ir. Déjame ir.
Las circunstancias nos solicitan dejar de vivir en un sueño que va debió haber sido soñado. Toma la foto, sí, con Flash, obsérvala unos minutos, mira tu sonrisa, mira nuestra sonrisa, luego sin preámbulos lánzala al viento, y que la vida se quede con la energía pero sin los pesares ni la nostalgia.
Camina, Trota, el mundo espera siempre y sin mirar atrás.
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