Quisiera en este momento dejar los escrúpulos, y ver como se deja de ser invisible.
Escapar de tanto convencionalismo, que en realidad, sólo impone murallas donde desde la boca hacia fuera exhalan libertad, pero desde los ojos al alma, sólo encuentran represión y miedo.
Y que importa si lo único que interroga en este momento, es como sentimos las polillas en el estomago. No tiene por qué ser lo más triste, ni lo más desesperante. En su misterio se puede encontrar el sentimiento que nadie ha procurado alguna vez sentir.
Los pétalos de rosas que pueden suicidarse. pero como paracaídas endulzan el sueño y le dan alas.
Querer toda tu vida no - pertenecer a la norma de sí y no. Tú aquí, tú allá. Tú, tú, tú, tú, tú...
Una reiteración infinita del momento apuñalando al recuerdo. No porque es mejor, sólo porque tiene la firmeza de estar presente.
Ver como las piezas de ajedrez no son lo suficiente para encasillarte, ver como los estereotipos no son una palabra en tu diccionario, pero luego pestañear y sin discreción percatar que era la falacia más cohibida, y más bien, ser una manga de los adaptados sociales con el rechazo escrito en la frente, pero al fin y al cabo, parte del todo. Y los que te jalaban de la mano, estan en el sector exclusivo de la opera, pero no se inmutaron en guardarte el asiento. Prefirieron que seas la roca de la historia.
Esta vez seremos más precavidos. Antes de mirar al espejo buscando donde está lo que hicimos mal, podremos entender que en algo mutuo, el error no es propio. Es un dueto, y por eso puede doler un poco más que cualquier otra caída.
Las cosas son únicas, cuando se quiebran, no vale llorar por lo que pasó, ni menos porque cuando se arregló no quedo cómo antes. Quizás con el tiempo todos cumplimos nuestros ciclos en la vida del resto de las personas. Y la explosión que causa el término de aquella etapa, deja la sensibilidad en la punta de los dedos, y el vacío que deja necesita de unas vueltas del reloj para recuperarse, para poder mirar atrás y decir, bueno, fue lindo mientras se sostuvo en pie.
No quiero decir que las personas nunca van a ser eternas en nuestras vidas, pero si quiero decir que en un momento, vamos a tener que afrontar solos a la vida, y cuando ello ocurra, aferrarnos a todo lo que nos dieron quienes nos ayudaron a crecer. Ya sea dándonos la mano, u obligándonos a ser la roca del espectáculo.
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