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Ovalle, IV Región, Chile

domingo, 25 de septiembre de 2011

Debo querer, quiero poder.

Querer es poder, pero poder... ¿Es siempre querer?
Quiero decir, yo puedo decir muchas cosas, puedo hacer tantas otras, pero no quiero, no quiero por desconfianza, no quiero por timidez, no quiero por lección, no quiero por cicatrices, no quiero por señales...
Seda el paso, hay mucho a los que debes permitir pasar antes que a ti, por convención, por conveniencia, por derrota.
Pare, no siempre el camino sigue en una sola línea, y tienes que parar en seco antes que te estrelles con algo mucho mayor en alguno de los muchos cruces.
No adelantar, Hay jerarquías, no sociales, sino emocionales, los corazones tienen puestos asientos en orden para aquellos que quieran ser parte de su función en la tierra.

Reduzca la velocidad, Límite de velocidad, Dirección obligada, etcétera, etcétera, etcétera...

"Poder sin querer" no es tan complejo como "Querer casi sin poder" (porque siempre se puede), no hay latidos, no hay lágrimas, no hay mariposas en el estómago, no hay nubes, no hay sube-bajas. Puedo decir todas las cosas que llevo en el pecho, pero no quiero mirar a los ojos al tener que pronunciarlo.

He aprendido con el tiempo que expresar no es gritar, que conversar no necesariamente es hablar, y que liberar a la presa mariposa no depende solamente de vocalizar un par de veces... Puede ser un poco más que eso, algo más significativo, más íntimo, más tuyo y más mío.

Y entonces me refugio en un par de versos... Es como un juego, yo escondo las cosas que me prometí decirte, y ahí están, sólo basta encontrarlas, pero esa ya no es mi misión (¿O si?)... Los juegos no son sólo de una persona.

Ahora "quiero decir puedo", y "puedo hacer queriendo", pero... ¿Puedes encontrar mis "quiero"?
Y entonces comprendo que "debo" jugar las cartas antes de que sea tarde para tener las estrategias, A, B, C...
Lo que sea necesario hasta comprender si conviene o no apostar, lo que sea necesario para que tu ordenes mis rompecabezas, lo suficiente para que la luna no se caiga a suspiros, cuanto haga falta para que la mariposa no se canse de permanecer lejos de su amada libertad, todo lo que se requiera antes de que yo comprenda que no ser directo no significa estar destinado eternamente a la derrota, sino, ser quién busca algo más que un par de dibujos en un cuaderno. Alguien que quiere tardes en una mirada, promesas en una sonrisa y momentos en un roce.




lunes, 12 de septiembre de 2011

De frente.

Hoy nos volvimos a encontrar, fue todo tan imperfecto como siempre, tan perfecto para nosotros.
Siempre pidiendo disculpas, pero nunca dando pasos al costado. ¿Puedo encerrar todo en una sola burbuja?
No creo que volar sea tan efímero como soñar, o respirar, o caminar a pies descalzos... Pero tocar la tierra con las manos en vez de rasgar las nubes nos hace sentir tan culpables.

Siento que cada vez que te conozco es un libro menos que se escribe, un pétalo menos que se cae, y un segundo más que, generalmente, se lanza al precipicio en busca de adrenalina. El resto solo se suspende, flota, llueve, se mese y luego envejece en la esperanza de encontrarte en las tardías notas que tratan de simular algo como un "te quiero". No soy de pocas palabras, pero generalmente me faltan cuando hay que dejar de inyectar morfina y hay que enfrentar algo que es tan natural y sincero. Perdón, aquí voy de nuevo, mientras me ahogó tratando de vocalizar algunas silabas para expresar lo que con un lápiz se hace pájaro y vuela tan lejos como puede, para así cuando lo leas, seas incapaz de encontrarlo, y luego es un paso hacia atrás, pero como dije, nunca al costado.

Es tan distinto verte a sólo eso, quiero decir, estar perdido no significa no saber donde estas, es saber donde estas pero sin nadie que pueda recordarlo, o invitarte a un trago, o sólo mirar como un zapato se pone delante del otro en una secuencia imparable del tiempo, que si se pusiera en perpendicular nos llevaría a la luna... Tú eres más simple. ¿Vamos a dar un paseo?

Mañana será otro día, y será otro día que voy a esperar... luego pienso, si fuera lo suficientemente valiente en mis propias condiciones, lograría cada día 10 páginas de mi fortuna, 6 notas de mi vida y 2 cartas que sólo esperarían en un baúl. Un baúl de memorias, como el de los viejos tiempos, que servía para tomar el bolso e ir al fin del mundo sólo buscando sonrisas. Soy un mendigo, un viajero, pero soy un alma. Y si mi alma no le pertenece ni a los cielos ni a la tierra, entonces le pertenece a una corriente que va por los ojos cerrados, esperando tener el suficiente equipaje para sobrevivir en más de un sueño, o habitar en un recuerdo que no sea tan difuso. Luego me prometí no llorar por atarme mal los zapatos, pero me caí y me dolió.

No nos culpo, somos tan infantiles, tenemos las manos de colores, pintamos una muralla con cada maravilla y cada tragedia del camino, ya no quedo espacio, ya no podemos mirar a nuestros propios ojos, ya no podemos cruzar palabras, ya no podemos ser nosotros frente a nosotros, no nos podemos presentar un momento nuevo, pero nos separamos con una cadena que dice "Jale en caso de emergencia" y supongo que al final de las cosas es oportuno decir que ahí estaremos, es oportuno pensar que de ahí seremos siempre.

martes, 6 de septiembre de 2011

Partir

Partir. Partir siempre es difícil. Desde el principio, desde el final, desde el medio.
Empezar, configurar, desarrollar la impresión del tiempo en un par de movimientos para empezar a darse cuenta que el camino no siempre está deforme, que el punto de vista lo puede volver tan uniforme como una regla, tan delicado como una flor o tan efímero como un suspiro.