Querer es poder, pero poder... ¿Es siempre querer?
Quiero decir, yo puedo decir muchas cosas, puedo hacer tantas otras, pero no quiero, no quiero por desconfianza, no quiero por timidez, no quiero por lección, no quiero por cicatrices, no quiero por señales...
Seda el paso, hay mucho a los que debes permitir pasar antes que a ti, por convención, por conveniencia, por derrota.
Pare, no siempre el camino sigue en una sola línea, y tienes que parar en seco antes que te estrelles con algo mucho mayor en alguno de los muchos cruces.
No adelantar, Hay jerarquías, no sociales, sino emocionales, los corazones tienen puestos asientos en orden para aquellos que quieran ser parte de su función en la tierra.
Reduzca la velocidad, Límite de velocidad, Dirección obligada, etcétera, etcétera, etcétera...
"Poder sin querer" no es tan complejo como "Querer casi sin poder" (porque siempre se puede), no hay latidos, no hay lágrimas, no hay mariposas en el estómago, no hay nubes, no hay sube-bajas. Puedo decir todas las cosas que llevo en el pecho, pero no quiero mirar a los ojos al tener que pronunciarlo.
He aprendido con el tiempo que expresar no es gritar, que conversar no necesariamente es hablar, y que liberar a la presa mariposa no depende solamente de vocalizar un par de veces... Puede ser un poco más que eso, algo más significativo, más íntimo, más tuyo y más mío.
Y entonces me refugio en un par de versos... Es como un juego, yo escondo las cosas que me prometí decirte, y ahí están, sólo basta encontrarlas, pero esa ya no es mi misión (¿O si?)... Los juegos no son sólo de una persona.
Ahora "quiero decir puedo", y "puedo hacer queriendo", pero... ¿Puedes encontrar mis "quiero"?
Y entonces comprendo que "debo" jugar las cartas antes de que sea tarde para tener las estrategias, A, B, C...
Lo que sea necesario hasta comprender si conviene o no apostar, lo que sea necesario para que tu ordenes mis rompecabezas, lo suficiente para que la luna no se caiga a suspiros, cuanto haga falta para que la mariposa no se canse de permanecer lejos de su amada libertad, todo lo que se requiera antes de que yo comprenda que no ser directo no significa estar destinado eternamente a la derrota, sino, ser quién busca algo más que un par de dibujos en un cuaderno. Alguien que quiere tardes en una mirada, promesas en una sonrisa y momentos en un roce.
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