Partir. Partir siempre es difícil. Desde el principio, desde el final, desde el medio.
Empezar, configurar, desarrollar la impresión del tiempo en un par de movimientos para empezar a darse cuenta que el camino no siempre está deforme, que el punto de vista lo puede volver tan uniforme como una regla, tan delicado como una flor o tan efímero como un suspiro.
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