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Ovalle, IV Región, Chile

martes, 22 de marzo de 2011

La historia más bonita del mundo

No espere a propósito un día como este para poder escribir un poco, pero como supongo que es un día especial, merece un poco de mi parte.
En realidad todavía puedo recordar de manera muy fácil cumpleaños anteriores, como el tiempo pasa tan rápido, en realidad no se ven tan lejanos unos de otros, están tan cerca, a veces es imposible contener como en tan poco tiempo hemos transformado mucho de lo que somos. Para mejor o para peor. Como hemos crecido, como nuestro cuerpo y nuestra cara han cambiado. Hasta cierto punto crecer es lo más codiciado por el hombre, pero ha medida que con ello llegan nuevas responsabilidades por la correspondiente madurez que adquirimos en las experiencias, se va haciendo un poco más difícil.

En este minuto la barrera entre quiero ser y estoy aprendiendo a serlo es muy corta, entonces, la vida se fragmenta y se prioriza, a veces dejando de lado tantas cosas que son imprescindibles y necesarias. Tener que poner en primero las metas y luego las "pasiones" es difícil, a veces duele, a veces preocupa, pero fundamentalmente es un paso que daremos esta vez, y el resto será cuidar lo que hemos logrado. Con toda esta re-estructuración siento que a veces los respiros son muy cortos, y que cada cuanto se me va el aire. Pero por alguna casualidad sé también que no será un mal eterno.

Bueno, hoy creo que me di cuenta que independiente de todas aquellas movidas que podamos hacer en nuestra vida siempre todos "aquellos" aún van a estar ahí. Si olvidamos llamar, si olvidamos hablar, si olvidamos si quiera preguntar, la esencia va a estar ahí. Todos podemos darnos cuenta que antes de había tantos con los que las horas eran interminables y consisas, y al final, yo sé que después de puedo abrir los brazos, respirar y saber que aún estoy aquí. Con un poco más de alma y de corazón para cosas y personas a quienes he abandonado un poco... A los sentimientos que de vez en cuando sólo estan encerrados en un cajón porque la cabeza necesita el completo control del cuerpo.

En el pequeño respiro que tomo hoy. He tratado de dedicarselo lo más que puedo a todas las pequeñas y grandes cosas que he podido dejar un poco de lado.
Mis compañeros, que la rutina a veces nos embriaga tanto en el día a día que ni nosotros mismos nos damos cuenta de nuestras cualidades propias, mutuas y grupales. Porque tengo claro que si uno cae podemos ayudar a levantarlo, aunque no tengamos el lazo más entimo con el o ella.

Mis amigos más cercanos, a ustedes les debo el mayor de los perdones, porque a veces me encierro tanto en mi mundo de subidas y bajadas que no los veo como lo que realmente son, las sonrisas que me faltan de vez en cuando, los pilares que se levantan cuando otros se caen, el paracaídas cuando voy en caida libre, los pañuelos que necesito cuando estoy llorando. GRACIAS, desde lo más profundo de mi ser, porque los tironeo, los molesto, me enojo, no les hablo, les grito, pero aún así me acompañan, y cada vez que lo necesito me dan mi espacio. Perdón si a veces me encierro en mis palabras y en mis pensamientos, y parezco una máquina de agradecimiento a través de textos dedicados y no en la vida cotidiana.

Mi familia, son mi todo, subimos juntos, caemos junto, no hay necesidad de describir todo lo que son, porque es imposible. Son demasiadas ideas de un soplo. Somos descuadrados, estamos esparcidos, a veces un marco de foto que se rompió. Pero somos una familia.

En realidad, gracias a los que me rodean, gracias a los que hicieron de hoy un día grato, lindo y que voy recordar. Gracias a todos los que me llenan de emoción, gracias a los que me inspiran, gracias a los que no tanto.
Gracias a los sentimientos fundidos en palabras, porque a través de este pequeño pedazo de mi, me dejan librarme de las presiones que no puedo liberar en otra parte. Amor, Alegría, Pena, Voluntad, no sé, todo. Gracias.
Son 17, que me desatan cadenas, me atan otras, pero al final, son la belleza de cada detalle en el transcurso de un día a día que forma la experiencia, la sabiduría que va a darme las necesarios facultades para hacerme un cuento de mi misma y transformarlo en la historia más bonita del mundo. Gracias.

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