No hay un destino cara tras todo esto, la tendencia del hombre a culpar a otro de las deficiencias y malas decisiones en su vida, por eso hemos hecho de algo inexistente algo poderoso, la culpa de las tragedia, la enfermedad de los enamorados, las páginas de un libro que nadie se convenció de escribir. Ahora no hay anonimos, hay destinos.
Lástima, lástima que en realidad las decisiones no son anillos que caben en manos ajenas, lástima, lástima por todos aquellos que arrojaron al viento todas sus verdades y penas esperando a que un extraño tiempo se las recogiera.
Libros, personas juzgadas por su portada, un ojo al epilogo y luego dejarlo allí. De que sirve, ahora nadie quiere leer, nadie quiere mirar la historia escrita en cada mirada, todos prefieren ver la película, el resumen, el rumor de como es. Nadie se esfuerza por conocer lo que muchos del pasado nos dejaron en los pies, ni lo que los del presente nos están ofreciendo con las manos, sólo basta con avanzar. ¿Para qué vivir? si en cada paso hay un disimulo de sensaciones, tantas que pocos se atreven a recogerlas.
Nadie lucha por ser universal, de vivir por todo y no las coas puntuales que son tan afables a la vista que no necesitan una segunda mirada para saber que son agradables, cuidado, así como hay prejuicios discriminatorios, hay otros que te hacen caer a lo más bajo de la tierra, de tu propios zapatos.
Cada paso tan adelantado insita una mirada atrás, que puede dejar gusto a poco, gusto a mucho, nunca conforme, puede caer el ego, subirlo demasiado, pero en realidad... ¿Alguien sabe que significa ser humilde? Humilde de actitud, humilde de recursos, humildes de corazón, tantas cosas distintas, pero una a la vez, la trilogía que nadie en su vida a podido leer completas, quizás sólo se han podido leer algunos capítulos, y no queda más que felicitar el intento de mérito.
¿A que decaemos? Nos estamos volviendo sombra de nuestra sombra, es silueta sin relleno, sin esperanza.
A donde quiera que vallas, mírame, mírala, mírate, que en tu iris hay líneas de historia y de tiempo, que nunca, NUNCA, vas a poder borrar, sólo mover la historia hacía un final que TU vas a escribirte.
Toca a tu alrededor y respira, el reloj es sólo una utilidad, que nos obliga a perdernos algunos detalles que podrían hacer un cambio.
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