Es una estrategia realmente despreciable, gota a gota llenar el vaso, hasta el borde. No beber el agua hasta que se rebalsa y hace que el mantel se ensucie.
¿Por qué ensucias mi mantel?
Hoy es un disparate, las noticias vienen en pareja, o quizás, de a puñados, para que no bajemos las defensas. Pero, ¿Es realmente una lección?
Si la defensa te impide el simple hecho de sentir. No puedo llorar, por qué va a desconcentrarme de otras cosas, va a preocupar el resto, va a preocuparme a mi. Pero, es algo tan necesario, tan liberador, tan sutil y escandaloso, para mis verdades, mis mentiras, mis fallos y mis triunfos.
Cada gota es una sutura, cada gota vacía el vaso. No hay sólo lágrimas tristes, hay tantas que son felices de caer, pero se están retrayendo.
Hoy no siento, no hay sabor, no hay pánico, no hay asombro.
Mañana quizás cambies, mañana, mañana para gritar por la vida, mañana para saltar, para reir histericamente, mañana para llorar, mañana...
Omitir pasajes es imperdonable, mentir es el pecado, velar por conservar es el premio, vivir para sentir es la estrategia.
Única, fructífera, esperanzadora. Cada paso que das, va a ser el que yo daré después, cada verdad a la luz, es un empujón para seguir adelante, a veces tan bruto que nos hace caer, pero está en su paciencia volver a levantarnos.
La esencia no cabe en palabras, sólo cabe en caricias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario