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Ovalle, IV Región, Chile

lunes, 19 de diciembre de 2011

Un giro de palabras, para mi presente.

Este era el momento preciso, para dar el giro de la historia. Este era el momento preciso, para volver al principio, poniéndole un final.

Todas las veces me dijiste no puedo, y yo miré al espejo con quebranto. No corras, no huyas. ¿No has intentado saltar por el acantilado?
Mi sangre fluctúa entre las ramas de mi cuerpo, nunca se detiene, el corazón no lo  permite. Aunque el circuito sea el mismo, la carrera siempre tiene distintos participantes, a excepción de tu y yo.
Y entonces es una ola de palabras y oraciones, cuya tormenta hizo en mi algo que decidimos llamar sentimientos, no arrasó con todo, pero fue lo suficiente para llevarme un rato de un lado al otro, adormeciendo, queriendo despertarme, queriéndome llevar a límites nunca expuestos, nombrando a los misterios de nuestros mundos.
Anote en millones de papeles todas las historias que quiero vivir, pero aún no puedo encontrar la que ahora estoy viviendo. Es como una ironía que me dice que los cuentos de hadas van a seguir siéndolo siempre, mientras no aprenda como atar mis zapatos.

Y aquí vamos otra vez, cuando prometí decirte las cosas a la cara y terminé entregándolas en un papel por debajo de la mesa, como si fuera el pecado más grande del mundo, como si debiera sentirme avergonzada por ello. Comprar caricias y terminar confesando desamores, una tragicomedia que no es tan difícil de entender.

No sé si alguna vez protestamos por ello, pero me auto convencí de que habíamos hecho las paces, y tú aún sigues aquí, apareciendo entre comas,.
Asumir, crecer, madurar, entender que las cosas siempre estarán por algo, pero siempre se irán, aprovecharlas o no, es cuestión de nosotros mismos, hubo millones de opciones, pero yo quería una, tú la contraria. Estamos nadando en una sopa de letras, buscando, tratanto de armar una palabra que diga lo que nace desde el alma y sale por los poros. Me falta una letra, ¿A ti? También. Es exactamente la misma, y queda una, pero no queremos compartirla.

Aún estarás mirando de lejos, igual que yo, aún tendré recuerdos, también tú. Y pretenderé que cada vez que aparezcas, es sólo para asegurarte que estoy dando pasos firmes, y luego de ello volverás a desaparecer, no hay ilusiones, hay buenos recuerdos y la seguridad de que es el momento preciso para dar el giro a la historia, para contarle al resto que este es mi presente, sin saber algo del tuyo.

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