La naturaleza de la brisa que tiró una nube tocada por Dios.
Los números que se hicieron cómplices para hacerte un infinito.
Y ojalá que las yemas de los dedos que rozan no se vuelvan al vació y apunten. Por qué el reflejo los derribará y ya no podrán nunca contar los lunares que les quedaron.
Dar el permiso de cerrar las cortinas para que no entre la corriente, pero las cortinas abiertas van a darle autoridad a los mosquitos. Sus picaduras no son eternas, pero son la gota de veneno necesaria para dejar la marca.
Un suspiro le hará una trenza a la luna, para poder subir todas las noches, y desde allí se ven las maravillas del sueño del que se quiere participar.
Entrar cuando tengas los ojos cerrados, para gritarle todas las verdades a un inconsciente que se apoderará un poco de ti mientras estés despierto.
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