Autora

Mi foto
Ovalle, IV Región, Chile

lunes, 2 de septiembre de 2013

Anexo n1: Perder el estigma de divagar.

Desestimó los matices canela, como cuan niño se pierde en el abismo del dormir...
Sus pies pequeños, descalzos, caminando por una finita franja de sonrisas cruzadas, se sienten cálidas, como si una reflexión de la interioridad de las miradas fuera suficiente material para incinerar los miedos.

No sé cuantas veces se podría vivir en el circuito de la universalidad, porque, si se plantea como principio básico, se pierde el rastro de las sustanciales esperanzas que proclamaban el encuentro de la realización. Luego, estoy yo, pervirtiendo mariposas para que sostengan enanas blancas y alumbren lo que debería parecer el ciclo de mi tiempo. Entre tanto procurar ser detallada con la inocencia de los logros, es difícil imaginar la delgada linea que se traza entre el desdén de la carne y el colapso del abstracto puro.

Nunca debió cuestionarse el punto en el que se quebrantan las normas del coherente y el nefasto jugador de maravillas que se albergaba entre sus autos de juguete, como las muñequitas que los ojos de ella reflejaron, mientras que el paralelismo de los mismos pies descalzos se ha perdido en el interrogante de nuestras razones, la niña dejó su muñeca, él sus brillantes autos, se tomaron de la mano, se abrigaron los pies y caminaron por una infinita franja de puntes colgantes, de madera húmeda, tan fría que te haría llorar de perplejidad.

Usualmente cuestionaría las circunstancias en que el mundo gira en rededor de mí, porque, ¿Cuál es el requisito para transformarme en el centro de un conjunto planetario?...
Pero luego en la carretera sucumbí en la colisión múltiple de silencios y palabras entrecortadas, la sensación de perder la cabeza embarga cada centímetro recubierto de mi, la misma que me quita el sueño cada vez que aparece la disyuntiva, sí, esa, una sola, pero tan persistente como las dudas que tienes del mundo.
Y luego, hilando las sentencias que hemos sufrido, comprendí que los tecnicismos escapan a la poca lógica que me va quedando, no puedo ser la indagadora, no puedo prosperar irrigandome de sensaciones elásticas de la subjetividad del tiempo espacio. ¿Y si realmente no puedo embargar al exterior por mí, si no a mi, desde el interior a la concordancia realizada?... y si realmente es así, es porque somos equitativos, auténticos, como si cada respiro y palabra fuera empírica, tanto como las lineas que se han alojado en los costados de tus sonrisas, y en tu frente cuando vas a empezar a llorar.


No hay comentarios: