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Ovalle, IV Región, Chile

viernes, 15 de junio de 2012

Estamos aquí, bajo la paz del viento.

Sabes que estoy aquí, sabes que cada minuto que roza la locura es un segundo que el mundo se pone de cabeza, te hace bajar hasta las manos los sentimientos y luego comprendes porque el viento es tan frío, porque el sol es tan cálido...

Desde el vientre de un pétalo cae una lagrima concisa, pero no tengas miedo, no esperes con quebranto la explosión que producirá cuando llegué a ras de suelo, porque estoy aquí, y antes de que termine de dibujar un firmamento por tus mejillas procuraré guardarlas en un bolsillo hasta el para siempre, no sé si es útil, pero puedo decir que creo que cada gota puede convertirse en jarabe, y que entre más dulce sepan, más fácil será entender como las sonrisas son engendradas en la boca, como cada paso delgado se transforma en una roca sólida, en una casa frente al mar, en el reflejo de todas las cosas que quisiste y que sabes que siempre podrás hacer realidad.

Estoy aquí, siempre lo he estado, pero no he perdido mi tiempo entre las sombríos recuerdos, les prendí velas, y ahora son la luz que guía en camino, en caso de perderme, siempre aparecer de manera efervescente en mis ojos, iluminando las pupilas, moviendo el suelo, volviéndome con un montón de cuerdas al origen, volviendo la cuerda floja en un puente de hierro.

Han retumbado las guitarras, ha florecido el encanto de las cuatro estaciones, y aquí, cielo, mar, quebranto; sol, luna y poesía. Los ángeles no pierden el ritmo, las estrellas no cansan de esperar bajo el ritmo de los astros, bailan, giran, relevan, bullen, resplandecen ante cada milagro que enciendo los corazones bajo el anhelo de la tierra, se vuelven fugaces bajo todas las metas que se volvieron realidad, y con la fuerza de la vida se vuelven esperanza para un par de viajantes perdidos en el medio de la nada.

Sé que estas aquí, y en cada línea de mi cara y manos internalizó todos aquellos que siempre estuvieron, todos los que dejé ir, todas las miradas confusas que buscaban a alguien como tú, alguien como yo, alguien como el cielo, alguien como la noche, un refugio, un silencio, un amparo, un minuto en que los asteroides colindaran con las emociones, una vida en que cada pensamiento fuera una aurora boreal, para que el espectáculo inspirara a aquellos de los ojos vacíos, para que el tiempo se volviera un pañuelo que dejó caer una señorita, para que un hombre misterioso la pudiera seducir.

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