Hace tiempo que no sé como empezar, pero sé como terminar. Nunca rompí latidos, porque si quiero, quiero a línea continua, nada de intervalos. Son demasiado enredados, muy inconsecuentes, algo dolorosos y de vez en cuando, saltando entre raya y raya no medimos las distancias y quedamos en medio de un si, no, tal vez, mañana. Sin saber nada de derecha, izquierda, frente ni atrás, sólo saber que en algún momento hubo algo que hoy es una luz parpadeante que no alumbra ningún camino.
Si mi corazón es de verdad... ¿Por qué he de envenenarlo con algo que no es tan verdadero?
No sé si es tomarse las cosas muy a pecho, pero cuando se trata de pasar por las manos algo tan delicado como una fotografía nos preocupamos de que no queden las huellas marcadas. No quiero nada sublime, ni utópico, ni extremadamente maravilloso... ¿Qué tal algo real? Simple, concreto... PURO.
No hay necesidad de aguardar como princesa, yo quiero salir hasta después de medianoche. Pero las señoritas terminan en casa, terminan con los tacones puestos, y con los recuerdos de quien rozó, quien marcó o quien simplemente fue inesperado, no con una difusa imagen de quién pretendió ser un esquema de príncipe azul.
Y esto es una vuelta a la "cuerda floja", Estamos a un lado, y al otro, la línea continúa tiene obstáculos, y hasta aveces tú los levantas, otras veces soy yo la que lo hace, pero caer es algo humano y aprender también.
No hay comentarios:
Publicar un comentario