No sé si es síntoma de la misma metodología, pero no quiero escribir metáforas esta tarde, porque me preocupa el hecho de que distiendan la realidad para mi propio placer, mientras las cosas se agolpan en el fresco de mi aliento intentando hacer un llamado de advertencia...
Y pese a todo eso, no puedo dejar de escribirlas, porque si fuera realmente cruda para escribir mi persona, sería realmente vulnerable. Es extraño, sentir más miedo a volverse frágil cuando el mundo sabe que lo eres, a sentir miedo de quedar desnuda en medio de la multitud, solo cubierta en mis palabras.
¿Y que son entonces? ¿Como explico las estrepitosas ganas de querer y de llorar?
Recuerdo algunas cosas que dijeron cuando era más pequeña, sobre no dejar que los fragmentos de historia y de corazón dominen la persona, no permitir que te vean ser diminuta, porque es el arma perfecta para fraccionar cada membrana de sentimiento; por algún motivo instintivo no puedo ni pronunciar las palabras, los consejos, las ocasiones. Sin embargo es el pero más grande de todos, como moldear algo sin separar sus partes, pretendiendo que comprimirlo hasta que se ajuste al molde es la solución perfecta.
Y ahí estoy "yo" otra vez, jugando con letras en vez de tierra, metiendo los pies en lo discontinuo de mis pensamientos en vez del agua.
Y ahí estoy yo otra vez, tocando la puerta del cuarto en el que yo misma me encerré, jugando a ser lo suficientemente fuerte para ganar las escondidas.
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