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Ovalle, IV Región, Chile

lunes, 26 de marzo de 2012

Apuntes de lo que falta, de lo viene, de lo que somos

No hay tiempo que no permita corregir lo imposible, y todo es como un redoble de tambores, así es cada segundo que resuena en mi reloj.
Y el mundo es tuyo, es mío, y está aquí, para todo, para nada, para cada paso que queramos dar con fuerza o con delicadeza, no es azar, es sentimiento y decisión, son las cosas que se interponen por el cristal, pero que no pueden opacar el detalle de cada movimiento del planeta bajo nuestros pies y sobre nuestros ojos.
Somos lo suficientemente fuertes para poder cruzar el arco iris, para poder tejer nubes, comprender que nunca dejamos de ser jóvenes, ni mucho menos niños, si no que la línea avanza, pero mantiene dentro de sí todo lo que alguna vez fue el inicio... por eso cuando lloras sólo necesitas a mamá, por eso cuando te enamoras basta un beso en la mejilla, por eso vuelas tan alto como las mariposas, sin tener tiempo para organizar las historias...

No sé cuantas cosas he dado, cuantas disculpas he pedido, cuantas mañanas he deseado correr, cuanto tiempo me he dado cuenta en que las cosas no vienen por ser sólo una idea, pero cada lucha tiene un comienzo, y al llegar a la meta, te das cuenta que aunque perdiste lo que pensabas que era el objetivo, ganaste algo mucho mejor, VIDA...

Los sueños se vuelven fluorescentes, los roces son palabras, las palabras son caricias, y las miradas son un puente electromagnético que puede repeler o atraer más fuerte que un imán. Tu, yo, él, nosotros, ellos, todos, nadie, el cielo es tocado con nuestras manos, y no sabemos por cuantas otras han pasado cuando lo hacemos, pero cada una es un saludo, un sigue adelante, que los finales siempre son felices cuando aprendes que la experiencia es el premio más importante que pudiste haber recibido, y que los sueños evolucionan, no cambian, no se pierden, no se reciclan... sólo toman desvíos, carreteras o pasajes.

Y gritar es más poderoso que una bomba nuclear, porque la erupción de sentimientos libera la energía necesaria para ver el sol más brillante. Gritar, saltar, sonreír, sentir que el centro del universo está a un sólo paso, y que todo se encargará de empujarte a él y sus infinitas estrellas de ensueño, como un perfecto tazón de cereal, como una sonrisa cruzada, como un encontrón de miradas que lo dice todo, como el viento que sopla devolviendo el aliento, como todas esas veces que levantaste la cabeza y dijiste "lo voy a volver a intentar".

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