Autora

Mi foto
Ovalle, IV Región, Chile

domingo, 12 de junio de 2011

Amiga

Nuestras vidas no son algodones de azúcar, pero no tienen por qué no parecerse.
Las montañas rusas parecen tan entretenidas desde fuera, pero cuando te toca estar en una, como es la propia vida, la inexperiencia puede hacerlo un poco traumatico. La adrenalina dan ganas de volver a intentarlo, y luego todo parece ser tan simple como un sube y baja, giros sin dirección aparente.

Nos embarramos los zapatos, entramos a la casa ensuciando todo. Cuando todo pretende estar perfecto percatamos nuestro error, y nos culpamos por una pequeñez, que se va tejiendo como tela de araña hasta hacernos una casa. Se puede recortar con tijeras, no hay mucho de que preocuparse.

Las heridas pequeñas a veces duelen mucho, sangran un poco, pero cicatrizan lo suficientemente rápido como para olvidar. 
Voy por un par de zapatos, caminaré hasta encontrarme con alguien lo suficientemente prudente para poder decirle hola y adiós. Sé que caminaré mucho, se gastarán los zapatos. Puedo caminar descalza.
Esperare encontrarte en el camino haciendo lo mismo, o intentándolo.
Avísame si encuentras piedras en el camino, las podemos poner en un canasto y tirarlas al río, para darle una razón para sonar.
Avísame si no hay parches en la bodega, yo trataré con papeles y palabras hacer un poco de sentido.
Avísame si el globo va muy alto para alcanzarlo, con un silla lo intentaremos amarrar al piso.

**Gracias por todas aquellas pequeñas cosas. Dedicado a P.M.C 

1 comentario:

Anónimo dijo...

:') gracias a ti también por todo. (L)