¿Qué tan difícil puede ser seguir avanzando? ¿Qué tan fácil puede ser caminar en una cuerda floja?
¿Cuántos sueños cuelgan sobre las nubes? ¿Cuántas melodías quedaron atascadas en la lluvia?...
Llevo días y días preguntándome, ¿Qué es lo peor que puede pasar si vuelvo al inicio?
¿Hacer las cosas mal de nuevo? ¿Correr el riesgo y tomar un camino totalmente diferente?
Estoy empezando a convencerme de que en un principio todas las cosas eran mucho más simples, las metáforas eran más fácil de entender que la realidad que las envolvían, era entonces mucho más discreta para jugar mis cartas, era una experta para intuir la jugada de mi enemigo...
¿Y si existiera una clase de fórmula que nos mantuviera estáticos? ¿Y si es aquella la que nos hace envejecer hasta el "hasta siempre"?
Una sala llena de personas, todas con una cinta en la boca, todas las cintas con una palabra inscrita... "verdades", "sentimientos", "impulsos", "sueños", "promesas", "recuerdos". Un espejo en frente de cada una de ellas, esperando a que nos desatemos las manos y abramos la boca, para gritar, y en ese grito, decir todo lo que guardamos en un corazón, que a estas alturas, se está volviendo de hierro.
Es como si el paraíso estuviera en la punta de nuestras narices, y cuando estamos a punto de atraparlo, se escapara como una mariposa. Bajo un vuelo nítido y ligero, que cubre los errores de nuestra falta de delicadeza...
La luna no tiene suficiente polvo para cubrir todos los pecados del hombre en la tierra, por eso nunca se ha podido encontrar con el sol, para evitar su entereza, sus ganas de vivir, la energía que fluye y explota bajo los ojos anhelantes de seres a los que podíamos llamar "personas". Entre pestañeo y cada siglo, se fue borrando cada una de esas letras, y fue escribiendo "dominante", pero aún nadie sabe de qué...
¿Del apocalipsis de una historia de amor? ¿De los restos de hojas cautelosas que apilamos para hacer cemento?
Lanzarse al mar, flotar de espaldas mirando al cielo, hasta llegar al infinito, saber que as mareas toman la decisión correcta y que todas las historias de naufragio, no fueron más que los hombres que forzaron el encontrar el camino correcto, sin dejarse llevar por los vaivenes del tiempo.
La vida no es tan simple como una montaña rusa, porque no siempre va a estar llena de adrenalina, y aunque lo queramos, no vamos a poder gritar todo el tiempo las explosiones de sentimientos, las palabras de cariño, los abrazos, las caricias... Pero también hemos de confiar de que siempre existirá el momento adecuado, cuando todas las cosas estén en el perfecto orden, para que tu las tomes, o las dejes... Para que nosotros podamos ser uno o ninguno, para que ellos puedan cautivar el presente y transformarlo en un futuro que se transforme en su propio paraíso.
No podemos mover montañas, pero podemos ser lo suficientemente grandes para tocar el cielo, sin siquiera tener que levantarnos de nuestras camas.
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