La danza de los espíritus jóvenes se alza frente a la noche y sus estrellas, la batalla eterna entre el hoy y el para siempre. Las murallas que ninguna guerra podría levantar, pero que alzadas bajo la paz, ningún corazón roto podría dejarle trizaduras...
Y desde pequeños nos enseñaron que el sol era impetuoso, que la luna era sagrada, que los siglos eran inalcanzables, que el tiempo nos limita, que el espacio físico es la realidad; pero al estar así, bajo el hechizo espeluznante de tus ojos, el tiempo se hace infinito, no sol cuidadoso, no hay luna vigilante, no hay entorno más que el del suelo en que se comienzan a sembrar las cenizas de nuestro pasado, que abonarán las semillas de nuestro futuro.
El invierno puede ser imprudente, el verano puede ser inclemente, y puede que todos los azotes de la humanidad hagan que el árbol tenga un tronco torcido...
¿Qué importa realmente la prepotencia de sus ramas? Mientras su fruto sea dulce, y sus flores benditas, es porque entonces nuestras manos siguen entrelazadas... creo que eso le basta al universo.
No creo perder el tiempo, creo en que cada paso divaga buscando un barandal donde sostenerse, y que si no lo encuentra, se aventura en conseguir un salto desde el suelo al cielo, para que lo acoja un ángel, y que le haga entender al hombre que tiene alas, sólo que es nuestro compromiso aprender a utilizarlas... aprender a coser un par de botones y plumas, aprender a ponernos zapatos de baile, y movernos al ritmo de nuestros entre tiempos, para que cada vez seamos más unificando los latidos de nuestro corazón, darle compás a la tierra, darle paz a su vientre, sanar sus heridas, devolverle la sangre esperanza que el carbón a quemado, que la tinta a robado. Darle al viento una canción para cantar, para que deje de profesar los confusos alaridos de todos los que quedaron atrás esperando comprender porque el hombre no llega a la cima caminando en línea recta, sino que en círculos, como un espiral.
Y si algún día lo descubro, prometo no contarte el secreto, porque cada palabra que está demás le cortará las raíces a ese árbol, porque cada minuto menos de experiencia es un año más de demora para el brote, porque cada caricia que se pierde en los sube y baja es una gota menos de lluvia para que podamos crecer.
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